Por Elsa de Ramírez

Es el título de mi segunda obra literaria que consiste en una síntesis biográfica que relata sucesos acaecidos desde mi nacimiento en 1957 hasta la fecha en que conmemoramos el Bicentenario de la Independencia de Centroamérica en 1821.

A continuación, un avance de lo que trata este libro que posiblemente salga a la luz pública el próximo 28 de febrero del corriente año, mismo que si Dios lo permite, será presentado virtualmente en esa fecha, posiblemente bajo los auspicios del acreditado Instituto Hondureño de Cultura Hispánica, hoy bajo la dirección de dos honorables damas, la escritora licenciada Adylia Zavala y la dulce y entrañable amiga licenciada Fidelia Molina.

1957 puede considerarse un año bendito, pues fue en ese período que arribé al mundo; según personas mayores e historiadores contemporáneos es el mejor año del siglo pasado, ya que durante ese tiempo, un triunvirato militar derrumbó un gobierno dizque despótico y tiránico, que estuvo al borde de llevar a los hondureños a una  guerra civil de incalculables daños, ya que el entonces jefe de estado señor Julio Lozano Díaz, a finales de 1954 se incrustó en el gobierno con poderes “omnímodos” creando su propio Consejo de Estado,  Corte Suprema y se hizo llamar Jefe Supremo de la Nación, lo que dio lugar a la persecución inmisericorde de los Liberales siempre adversos al nacionalismo y los incondicionales del general Tiburcio Carías Andino, que se habían divorciado de los llamados “pumpuneros” seguidores de don Julio, dando lugar todo este bochinche a una escandalosa situación social, repetimos,  según me cuentan, mantuvo a los hondureños al borde de una Guerra Civil.

Sin embargo, un triunvirato militar integrado por el general Roque J. Rodríguez, director de la Escuela Militar General Francisco Morazán; coronel Héctor Caraccioli, comandante en jefe de la Fuerza Aérea Hondureña y mayor e ingeniero Roberto Gálvez Barnes, Ministro de Obras Públicas dieron al traste con el régimen lozanista el 21 de octubre de 1956, habiendo prolongado su mandato exactamente por un año; año en el que el pueblo hondureño celebró jubilosamente tal acontecimiento, pues los militares rompieron todos los obstáculos que habían separado a la gran familia hondureña y además, en tan corto período el país alcanzó grandes avances en su desarrollo, como por ejemplo la autonomía universitaria; creación de la Escuela Superior del Profesorado (hoy Universidad Pedagógica Nacional F.M.); división del departamento de Colón en dos, creando así el de Gracias a Dios, protegiendo la soberanía nacional e integridad territorial, elevando hasta la Corte Internacional de Justicia de la Haya, Holanda, el diferendo entre Honduras y Nicaragua por una gran franja de tierra en la zona de La Mosquitia denominado Cruta y Mocorón, situación que al final fue resuelta a favor de Honduras, tres años después, ya durante el gobierno del doctor Ramón Villeda Morales. Los avances alcanzados durante un año de gobierno de auténtica democracia, con libertades públicas a granel, ya que además de todo lo anterior se abrieron las cárceles que estaban repletas de presos políticos; las fronteras patrias para que retornaran los emigrados políticos y hubo trabajo para todo el mundo sin discriminaciones de ninguna especie. En fin, fue un gobierno excepcional, considerado como el mejor del pasado siglo.

Los militares convocaron al pueblo a una Asamblea Nacional Constituyente, para preparar una nueva constitución y elegir democráticamente un nuevo gobierno; siendo así como el doctor Ramón Villeda Morales quien había sido nombrado Embajador de Honduras en la ONU, fue llamado para que presidiera la asamblea en 1957, misma que se instaló a partir del 22 de octubre de ese mismo año, habiendo elaborado una moderna y actualizada carta magna, misma que dio paso a la presidencia de la república del doctor Villeda Morales el 21 de diciembre del año tantas veces mencionado, en una elección de segundo grado, ya que no hubo necesidad de convocar al pueblo a nuevas elecciones, porque eso significaba una erogación inoficiosa de recursos financieros y pérdida de tiempo,  pues el Partido Liberal había ganado las elecciones sobriamente en 1954, las que le fueron arrebatadas, siguiendo entonces lo que dejamos apuntado líneas arriba.

Así se estableció el gobierno de la llamada Segunda República con Villeda Morales a la cabeza y el doctor Modesto Rodas Alvarado como presidente del Congreso Nacional.

En cuanto a la Colonia 21 de octubre, esta fue bautizada así, porque se inició su construcción a finales del gobierno del doctor Juan Manuel Gálvez, la continuó don Julio Lozano Díaz para que los militares hicieran lo propio y la finalizara el gobierno villedista, inaugurándola solemnemente el 21 de octubre de 1958, su nombre, en honor a la hazaña militar que derrocó al impopular gobierno lozanista.

Esto y más usted podrá leer en 64 años después.

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