César Ramos – En Alta Voz
El Banco Central de Honduras (BCH) registró cambios importantes en su estructura durante los primeros meses de 2026, destacando el incremento en el número de asesores.
De acuerdo con los datos oficiales, la cifra pasó de cuatro en diciembre de 2025 a doce en febrero de 2026, evidenciando un gran crecimiento acelerado en un corto período.
Este ajuste se produce junto a otras modificaciones internas, como el aumento salarial vigente desde enero para altos funcionarios de la institución.
Asimismo, la planilla de empleados permanentes mostró una leve alza, pasando de 1,279 a 1,283 trabajadores entre enero y febrero.
El BCH también mantiene 95 empleados supernumerarios o temporales, lo que amplía su estructura operativa.
Según el Portal de Transparencia, los asesores ocupan posiciones específicas dentro de la nómina, reflejando su integración formal en la institución.
Los salarios de estos cargos oscilan entre 151,573 y 347,617 lempiras mensuales, dependiendo de la experiencia y trayectoria.
Las autoridades han señalado que no se trata de nuevas contrataciones, sino de ascensos internos basados en mérito y antigüedad.
Estos profesionales cuentan con experiencia en áreas económicas, monetarias y legales, y han desarrollado carreras dentro del BCH.
Su función principal será brindar apoyo técnico al directorio en decisiones de política monetaria, cambiaria y crediticia.
El directorio está conformado por el presidente Roberto Lagos, el vicepresidente Saúl Montes Amaya y tres directores adicionales.
Desde la institución se argumenta que estos cambios buscan fortalecer el análisis técnico ante los retos económicos actuales.
No obstante, un expresidente del BCH cuestionó la medida, señalando que no se justifica contar con doce asesores cuando ya existe personal especializado.
Desde la perspectiva ciudadana, surgen dudas sobre si este incremento responde a una necesidad real o a decisiones administrativas poco claras.
Algunos sectores consideran que el aumento en cargos y salarios dentro del BCH contrasta con la situación económica que enfrenta gran parte de la población.
También se cuestiona si estas decisiones realmente aportarán mejoras en la gestión económica del país o incrementarán el gasto público sin resultados visibles.
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