Los solidarios jóvenes se han unido para acicalar con su navaja y sus tijeras, a los sampedranos que más lo necesiten.

LUISA AGÜERO

Son jóvenes y soñadores. Ellos, con absoluta destreza, ponen en práctica el noble oficio de la navaja y la tijera para darle forma a cabelleras de adultos mayores o de personas que en verdad lo necesitan en San Pedro Sula…El grupo es conocido como “Barberos en la Calle” y lo integran 14 muchachos de los cuales cinco dominan la actividad de hacer del pelo algo más presentable. Los demás aportan su “granito de arena” como aprendices o como soporte en actividades de limpieza.

Por ahora, estos jóvenes están en pausa y algunas veces operando a medio vapor con las medidas de bio seguridad para continuar con su noble causa a pesar de la pandemia de Nuevo Coronavirus o Covid-19 que ha modificado la actividad cotidiana en nuestro país.


El público meta de estos “Barberos en la Calle” son personas que carecen de recursos.

Conocimos a Luis Enrique Tábora, un muchacho de 23 años que emprendió esta iniciativa desde que tenía 17.  “Busqué realizar un oficio porque debo confesarle que no sentí inclinación por el estudio, no me pude graduar y, por ende, mi familia no me podía proveer de cosas que yo quería así que lo más lógico era trabajar y hacerlo de manera honesta como me enseñaron en mi familia”, relató el joven nacido en el Negrito, Yoro, y antiguo trabajador en campos bananeros.  El siguió los pasos de su padre que era barbero así que se dispuso a aprender el oficio a muy temprana edad.


Los más pequeños se entusiasman cada vez que toca corte de pelo.

“Con mi padre aprendí a cortar el cabello y como en todo, al principio fue muy duro porque quienes venían no se dejaban tocar por mí, no me tenían confianza y pensaban que podía hacerles algún mal trabajo y eso me desanimaba, pero a la vez era más fuerte mi deseo de salir adelante y de seguir luchando con el fin de ir mejorando cada día”, expresó emocionado.

Sin embargo, con la perseverancia que lo caracteriza, no se dio por vencido y comenzó a buscar a las personas que no tuvieran temor de que él pusiera sus manos sobre sus enmarañadas cabelleras y, de esa forma, se fue “puliendo” hasta que la práctica hizo al buen maestro y logró el profesionalismo y la pulcritud que lo caracteriza hasta el día de hoy.


Estos muchachos salen a realizar su labor en zonas vulnerables de la Capital Industrial del país.

¿Pero cómo surge Barberos en la Calle? “Resulta que una vez que iba de salida, vi a dos personas de avanzada edad, perdidas por el alcohol, con tijera en mano que se estaban cortando el pelo entre los dos y me dije, alguna vez trabajaré por ellos, por los más desposeídos y aquí estamos”, manifiesta con orgullo.


“La unión hace la fuerza”, expresan estos solidarios jóvenes que hacen el bien sin mirar a quien.

Fue así como junto varios amigos que conocieron el proyecto de sus propios labios, lograron unirse y salieron fuera de sus locales a regalar los cortes de pelo. Eso es algo que los satisface mucho también. “Es grato para nosotros, de la mano de Dios lo planificamos muy bien e invertimos parte de nuestros recursos para adquirir maquinaria y demás accesorios para llevar a cabo nuestra labor”, agrega.  Los otros integrantes se dividen mientras limpian, reparten comida, o toman fotografías, lo importante es que están allí para ayudarse unos a otros.  “Para recaudar fondos hacemos actividades, vendemos jugos en los semáforos, donas, hacemos rifas, subastas y todo lo que nos permita continuar con nuestra iniciativa y allí seguimos adelante”, apuntó el líder de este grupo que cada 15 de mes está listo, junto a sus amigos, para continuar con su labor, mientras que obsequian ropa, comida y juguetes.


Los adultos mayores se benefician con las frecuentes visitas de estos muchachos.

Por ahora, Luis Enrique sólo espera que más personas se unan a su proyecto. “Es lindo compartir con gente que es tan agradecida y noble con nosotros”, puntualiza con una amplia sonrisa, convencido que ni él ni sus amigos, piensan guardar ni las navajas ni las tijeras.


A los niños les “encanta” realizarse cortes de moda y nosotros le damos gusto al cliente, sin tomar en cuenta su edad…nuestra meta es dar felicidad, expresa uno de los integrantes de Barberos en la Calle.
La proyección social es otra de las iniciativas emprendidas por estos sampedranos, artífices de la estética y el buen gusto.

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