Radio Progreso

Primero fue la pandemia del Covid-19 y los terribles actos de corrupción que han desviado y siguen desviando los fondos a los bolsillos del círculo que rodea al dictador Juan Orlando Hernández.

Por el latrocinio que han cometido estos criminales, el pueblo hondureño ha tomado como bandera de denuncia el hashtag “Dónde está el dinero”, con el fin de evidenciar el saqueo descarado que están cometiendo.

Y ahora que los huracanes Eta e Iota han devastado el país, la población hondureña se pregunta “Dónde está el Estado”, pues ha desaparecido ante su obligación de proteger a las personas antes, durante y después de estos fenómenos naturales.

Sin embargo, es preciso recordar que el Estado no es una simple ficción, sino que sus funciones y poderes son ejercidos por hombres y mujeres cuyas acciones u omisiones han profundizado el impacto de tales huracanes.

Uno de los principales responsables es Max González, no solo por aceptar un cargo para el cual no tiene la mínima competencia, sino también por sus omisiones y acciones tardías en el ejercicio de sus funciones como ministro de COPECO.

Tales deficiencias se reflejan en que la mayoría de personas afectadas han quedado prácticamente a su suerte sin asistencia humanitaria, lo cual constituye una amenaza para la vida y una grave violación de los derechos humanos.

Max González tiene una posición de garante de la vida, integridad y propiedad de las personas ante la amenaza de los huracanes, y, en consecuencia, su obligación era actuar adecuadamente para evitar mayores perjuicios a la población.

Pero no lo hizo y su omisión puede ser equiparada a la acción que produce muerte y daños a la propiedad. Si tuviéramos un Ministerio Público independiente, ya se le estaría investigando por el resultado trágico provocado por los huracanes debido a su incompetencia.

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