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EL CONGRESO, LOS PACTOS CON EL DIABLO

Juan Ramón Martínez

En las negociaciones entre los partidos para la elección de la Junta Directiva del Congreso es oportuna la expresión “la fama los precede”. Mel “es toxico” e inconveniente. Nunca cumple lo pactado. Si una vez traicionó al Partido Liberal que lo hizo presidente sin merecerlo confirmando repetidamente que no le interesa el país; y que más bien busca darle gusto a su ego desmesurado, ahora quiere seguir con el mismo bochinche. Además, pactar con Mel es pactar con el diablo. Es hombre negativo y diabólico.

Nasralla en cambio es un “bobo universitario”. Carga el síndrome de Estocolmo – rehén “enamorado” del victimario— y ahora con costumbre de viejo engañado por guapas mujeres. Y Yuri Sabas y otros “liberales” que imaginándose “obligados” con Nasralla, creen que la búsqueda de sus objetivos personales, justifican colocarse contra el interés colectivo amenazando el futuro del PL.

Esdras Amado López contaba que cuando Mel concluyó la negociación con Carlos Flores y fue invitado para regresar a su casa respondió alegre e infantil: hay que seguir negociando. Vamos a hablar con JOH para ver que ofrece. No le interesan los resultados –por ello perdió en forma vergonzante el 30 de noviembre– sino que los conflictos en los que se siente realizado. Postergando el final “deseado”. Pura procrastinación. Aunque les amargue la vida a sus amigos –que el embajador Ford escribió que no tiene porque es muy desconfiado– al Partido Liberal; y ahora también al PLR que le regalaron Chávez y Santos, en una operación de chantaje a Honduras sabiendo que le entregaban un partido juguete con el que importunar la vida a sus compatriotas, haciendo bochinches; e “inventando” incendios.

Se burla de Nasralla. Solo le sacude el petate y sale como loquito a la plaza que confunde con estadios de futbol: o le envía mensajes lúdicos a Iroshka que a la primera señal baila la cuerda; y se pone al servicio de “Xiomarita” siguiendo el guion de los Zelaya.

Nasralla tiene “mal de ojo”. Los campesinos evitan las personas que “lo tienen”. Donde van les siguen las desgracias. Tienen “bazo blanco” dicen en voz baja. Son conocidos y evitados discretamente. Las mujeres esconden los pollos recién nacidos. Solo los ven y caen muertos en la medida en que entran en su ángulo visual. Tapan nerviosas las hamacas donde duermen sus recién nacidos porque si los ven les provocan “mal de ojo” o “pujo”. Y mueren. Nasralla tiene esa fama. Ha destruido tres partidos y amenaza aumentar su índice sumando al Partido Liberal. Todo lo que toca muere. Carece de buena memoria –habla tanto que no puede recordar todo lo dicho— y por ello es víctima de su debilidad mayor: su facilidad para ser engañado. Mel le ha tomado la medida. Salvador tiene el record de los fracasos: se dejó arrebatar el Ejecutivo por JOH. Llevo a Xiomara y a Mel al poder y esta lo echó de la Presidencial. Para amargarnos la vida. Escogió a Redondo para presidente del Congreso con nefastos resultados. Y como candidato liberal porque no lo obedecen quiere destruir al PL. Para entregarlo como flor ensangrentada en el lecho invicto donde duermen sus jóvenes admiradoras. Olvidando lo que Mel le ha hecho. E irrespetando que el 81% del electorado –la mitad suya–  no quiere ver al “bigotón” de vuelta en el gobierno. Ingenuamente abre la posibilidad que el Congreso dirigido por Mel, más hábil y maniobrero que Iroshka, Sabas y otros, le permitirá seguir destruyendo la institucionalidad. Haciéndole de paso, “mal de ojo” a Asfura, escogido para que reconstruya a Honduras y supere los daños que los Zelaya le ha inferido al país.

El PN y el PL, deben integrar la Junta Directiva. Pero sin los diputados “liberales” melistas-masoquistas. Estos quieren que Mel continúe haciendo daño amarrándole los pies al nuevo gobierno; e impidiéndole que sirva al país como es la esperanza de todos. E impidiéndonos dormir tranquilos. No tiene gracia señores.

Necesitamos una Junta Directiva integrada por diputados nacionalistas. Son ordenados y disciplinados. Con parlamentarios liberales democráticos y talentosos. Liberales de verdad. Probados. Porque no es bueno que “liberales” –melistas-, integren la Junta Directiva. Eso sería continuar la tragedia en contra de Honduras y de la democracia. “Matando” al país y llevándolo a enterrar al cementerio de las naciones fracasadas donde duermen el sueño de las impotencias inevitables Cuba y Venezuela.

Los hondureños -después de cuatro años de sobresaltos- queremos dormir en paz. Y desarrollarnos. Tenemos derecho. ¡Estamos cansados de Mel!  

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