Los arqueólogos han encontrado una diversidad de piezas en Cerro Palenque.

Luisa Agüero

La ruta de Cicumba, el cacique Tolupán que mantuvo a raya a los conquistadores españoles en el Valle de Sula, fue inmortalizada en un recorrido histórico por el Municipio de Pimienta, en el departamento de Cortés. Aquí, también se ha vivido la Ruta del Banano. Sin embargo, por causa de la Pandemia de Nuevo Coronavirus o Covid-19 que está afectando a nuestro país y al resto del mundo, la iniciativa está en pausa.


Los científicos están descubriendo los secretos de sus primeros pobladores para compartirlos con la humanidad.

La aventura, según nos explicó la gestora cultural Adela Méndez, podrá iniciar en el Parque Central de la pintoresca localidad, donde se aborda  el vagón turístico.
Durante el recorrido, se avanza con una visita al puente negro, a la casa Kattán y al  cementerio del oeste. Lo que sigue es imperdible y sus ojos le agradecerán cada captura de retina cuando llegue al sitio arqueológico cerro Palenque, donde con la orientación de experimentados guías, usted tendrá la oportunidad de transitar por definidos senderos hasta el mirador en la cima, para un avistamiento de aves y la apreciación de la flora. “Este es un momento crítico, pero cuando todo vuelva a la normalidad en nuestro país más allá de la pandemia de coronavirus, seremos una atractiva opción”, destaca.


Los visitantes realizan visitas programadas y caminatas de una hora y más.

El proyecto incluye la visita a la aldea de Santiago, con una agradable caminata por las principales calles y una parada obligatoria en la Casa del Queso, para vivir en ese destino el proceso de producción artesanal de productos lácteos. Y de paso, alegrar el paladar con esas delicias.


La vegetación frondosa es una de las características de la zona.


Después de un respiro y con algo de  aliento, la próxima parada será  en el
museo arqueológico itinerante  en la Plaza de la acogedora aldea santiagueña.
El complemento perfecto en este hermoso y poco explorado destino es la visita  a una empacadora de bananos.  El fin:  conocer el proceso de producción, selección de la fruta y su respectivo empaque. Pero la historia no puede terminar sin conocer  los campos de cultivos de hortalizas en las riveras del caudaloso e imponente rio Ulúa.
Si llegó a este punto, la vuelta al lugar de  partida de tan hermosa aventura es inevitable. No obstante, si el “Indiana Jones” que lleva en el alma le pide más, podrá optar por paseos en lancha desde el embarcadero en el Cerro Palenque hasta el sector de La Bomba, por paseos a caballo o en moto taxi.


El turismo religioso es otra de las propuestas para quienes visitan Pimienta.

Esta Ruta también podría coincidir con algunos eventos o celebraciones culturales del Municipio donde los visitantes formarían parte en calidad de invitados, precisa Adela Méndez.
Dado que nuestro país solo cuenta con dos estaciones en el año; verano e invierno y que la segunda genera inundaciones, deslaves y  pérdida de cultivos, entre otras, se ha  estudiado la posibilidad de desarrollar las actividades en la estación seca. Para el caso: Senderismo, Aviturismo, Turismo histórico-monumental y Necro turismo o  visita al cementerio general de Pimienta.


Las actividades culturales estarán a la orden del día cuando las condiciones actuales se estabilicen.


En este menú de opciones, el agroturismo, el turismo histórico-arqueológico, el turismo cultural, el religioso,  con la preservación de las tradiciones y ferias y el
turismo gastronómico para disfrutar de comidas  a base de banano, jugarán  un papel protagónico, que le dejarán en el corazón la sensación del pleno goce y el placer de reencontrarse con la historia. 

Más allá de la historia

La historia se devela en el Valle de Sula, en sitios como Cerro Palenque, a sólo 40 kilómetros, al sur de San Pedro Sula, en el municipio de Pimienta, Cortés. Allí, entre los montículos de ese sitio en el cual ha aparecido un aproximado de 500 estructuras, se oculta un tesoro de vestigios de la Cultura Lenca.


Una diversidad de piezas arqueológicas están bajo resguardo en el museo local.

En este mágico y milenario lugar que alguna vez fue el centro político y económico más importante de su época, el tiempo parece haberse detenido; y los científicos están descubriendo los secretos de sus primeros pobladores para compartirlos con la humanidad.

Palenque es un lugar de belleza única e inigualable, entre otras cosas, por la gran cantidad árboles que hay. En años anteriores, antropólogos de Estados Unidos y miembros del IHAH visitaron la reserva para planificar una serie de trabajos que nunca se concretaron.

Recientemente se realizó un recorrido por Cerro Palenque para conocer toda la riqueza histórica que posee y, en un futuro, por qué no, desarrollar un parque arqueológico que sea reconocido internacionalmente, quizá del nivel de Copán Ruinas. Hasta el momento, esos han sido sólo sueños sin realizar. Durante la administración de Darío Euraque se manejó que, en el parque, se construiría un centro de visitantes, señalizarían senderos y realizarían pequeñas publicaciones con información del parque para entregarlas entre los visitantes, pero no pasó nada.  Los recursos estaban aprobados dentro del proyecto Ruta Arqueológica Valle de Copán.

Los rastros

Los vestigios que han sido encontrados en Cerro Palenque son exhibidos en el Museo de Antropología e Historia de San Pedro Sula y datan de entre los años 850 y 1,000 Después de Cristo. Las investigaciones más recientes en Cerro Palenque se realizaron entre 1979 y 1983, fechas en las cuales, además, se llevaron a cabo estudios arqueológicos en sitios aledaños.

Para llegar a la cúspide de Cerro Palenque se realiza una caminata por estrechos caminos donde el contacto con la naturaleza es una experiencia única. Rodeado de verdes árboles y en compañía del ruido del viento y el canto de las aves, la caminata de una hora resulta inolvidable.   Al llegar hasta la cumbre se puede apreciar un centenar de piedras de una cultura que dejó rastro de su paso por este lugar. Desde el pico del cerro es posible admirar la majestuosidad del río Ulúa.

El Valle de Sula es uno de los lugares de Honduras que más riqueza cultural posee, después de Copán. Parques como Currusté, en Ticamaya, San Pedro Sula y Puerto Escondido, en La Lima, están llenos de historia. Según el Instituto Hondureño de Antropología, sólo se ha explotado el 20 por ciento de la riqueza que existe aquí, pues se han encontrado rastros de los lencas en La Lima, San Manuel, San Pedro Sula, Omoa y Santa Cruz de Yojoa. En el Valle de Sula hay evidencia de una relación de los lencas con otras partes de Mesoamérica y el centro de Honduras desde tiempos formativos, 1200 a.C-200 dC.   La relación con el área maya es clara y evidente desde el período clásico temprano, 200-400 d.C, en la forma de cerámica. Durante el clásico medio, 400-700 d.C, extendió sus contactos hasta Costa Rica.

La realidad

Cerro perspectiva puede ir cambiando poco a poco. Desde 1997, el IHAH obtuvo 109 hectáreas y, dentro de éstas, se encuentran las estructuras más grandes del sitio, que no han sido extensamente excavadas ni consolidadas. La extensión que adquirió el IHAH incluye un 75% del sitio, que se extiende por unos dos kilómetros cuadrados a través de las crestas de los cerros.

La parte más alta del sitio está en la cima de una colina, a unos 243 metros.

Su posición estratégica sobre la confluencia de los Ríos Ulúa y Comayagua les permitió a sus habitantes controlar el comercio y el acceso al valle, convirtiendo así a este sitio en uno de los más significativos en el Valle de Sula.


La riqueza arqueológica de la zona es invaluable.

Las investigaciones arqueológicas en la zona, comenzaron hacia fines del Siglo XIX y continuaron durante las primeras cuatro décadas del Siglo XX. Basándose en estos trabajos de campo previos, aparecieron resúmenes sobre la arqueología de Honduras, con secciones sobre el Valle de Sula, en 1948 y 1966 para los Handbook of South American Indians y Handbook of Middle American Indians respectivamente.

Con el auspicio parcial del IHAH, en la década de los 70´s, surge otra era de trabajo de campo en el Valle de Sula. Las investigaciones más recientes en Cerro Palenque se realizaron entre 1979 y 1983, fechas en que también se llevaron a cabo investigaciones arqueológicas en sitios aledaños.

Los restos arqueológicos en Cerro Palenque se pueden dividir en arquitectura mayor, en la cima del cerro, a unos 60 metros, más elevada, donde existe un centro público pequeño del Clásico (450-850 d. C.), y más específicamente del Clásico Tardío (650-850 d.C.). Las estructuras y grupos de este centro tienen una orientación constante de 15 grados al este del norte.

Los otros sitios o grupos de arquitectura menor, se extienden hacia el norte y representan construcciones totalmente del Clásico Terminal (850-1050 d.C). Existe una gran plaza de 150 x300 metros, en cuya esquina suroeste se encuentra un campo de pelota, de dimensiones muy grandes, orientado exactamente norte-sur.

En el Valle de Sula se tiene evidencia de una relación con varias otras partes de Mesoamérica y el centro de Honduras desde tiempos formativos (1200 a.C-200 d.C). La relación con el área maya está clara y evidente desde el Clásico Temprano (200-400 d.C.) en la forma de cerámica. Durante el período Clásico Medio (400-700 d.C.), extendió sus contactos hasta Costa Rica, como lo evidencian los policromos y vasijas de mármol de Sula en la Península de Nicoya.  Durante el Clásico Tardío (700-800 d.C), el valle tuvo vínculos con el centro de Honduras y con el área maya por la costa y por Belice. Esos contactos marítimos se extendieron hacia el este de Honduras durante el Clásico Terminal (850-1050 d.C.).

Aunque en la actualidad no existe ninguna infraestructura turística, tanto por sus atractivos arqueológicos como por su bosque secundario y por su proximidad a San Pedro Sula, Cerro Palenque tiene la posibilidad de atraer a muchos visitantes, plantea una investigación denominada “Parques Arqueológicos de Honduras”.

La zona arqueológica de Cerro Palenque es amplia y compleja, según sus características constructivas y arquitectónicas, así como en su relación con el resto de los vestigios encontrados, a lo largo y ancho, no sólo del predio actual del IHAH, sino de otros predios circunvecinos.

Los reconocimientos efectuados hasta el momento por varios consultores y, en particular, la cuantiosa información parcial de las excavaciones ya realizadas en el lugar, develan la trascendencia y la monumentalidad del lugar, que bien puede proyectarse como un punto estratégico importante para los fines de aprovechamiento patrimonial, eco turístico y educacional.

Sus atributos principales, por lo tanto, tienen que ver con construcción de estructuras de diferentes topologías y funciones, con rasgos líticos rústicos y acabados minuciosos, de arquitectura residencial y urbana (hoy dispuesta bajo los montículos) y con conectividades entre ellos, que permiten documentar cerramientos y plazas aterrazadas artificialmente, calzadas y caminos, posiblemente enchapados en piedra, muros de contención y basamentos para cimentación, exequias y canales de conducción de agua, escalinatas líticas y otros, lo cual muestra variaciones de materiales y técnicas constructivas que pudieran estar definiendo momentos de evolución diferenciados. Sobresalen, en los sectores más monumentales de la ciudad, rocas con tallas y pulimento y una profusa utilización de cantos rodados, como material principal y estuco.

Los vestigios de la zona arqueológica son aún abundantes y se encuentran más o menos, en buen estado de conservación, a pesar de algunas prácticas destructivas y del saqueo en el pasado. La guaquearía detectada y documentada en el lugar, desde mucho antes de que el IHAH adquiriera el predio, ocasionó la destrucción y el fraccionamiento de algunas estructuras, monumentos y contextos arqueológicos. Por otra parte, Cerro Palenque ha sido objeto de varias campañas de excavación arqueológica e investigación, lo que permite un acercamiento relativamente adecuado al contexto histórico-cultural del conjunto de sitios.

Por ahora, Palenque se perfila como una alternativa estratégica para mejorar las oportunidades de generación de divisas y las condiciones de los habitantes de la zona…lo demás, será cuestión de tiempo.

LA UBICACIÓN

Cerro Palenque (CP) se encuentra ubicado en la parte superior de la unión de los ríos Comayagua y Ulúa en las proximidades de la cabecera municipal de Pimienta y al asentamiento rural de Santiago, en el fértil valle del río Ulúa y llega a más de 200 metros sobre el nivel del mar, Al norte de la cima se extiende unos cerros y colinas de entre 50 y 300 metros de altura.

•Geología: La dinámica geológica del municipio de Pimienta, donde se ubica CP, presenta depósitos de sedimentos en diversos grados de granulometría, que han estado sujetos a la influencia que ejercen las grandes corrientes de agua del Chamelecón y Ulúa, por las frecuentes Inundaciones en la zona, que rellenan el piso y lo convierten en una planicie aluvial inestable y altamente activa.
•Hidrología: La hidrología del área está sujeta a los regímenes de los ríos Ulúa, Humuya o Comayagua y Chamelecón. La parte montañosa está constituida por la Sierra, con un sistema de drenaje que comprende varios ríos y quebradas de corta longitud y alta pendiente.


Uno de los principales atractivos de la zona serán los recorridos en lancha por el caudaloso Río Ulúa.

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