De acuerdo al Informe Mundial sobre la Felicidad de 2018, elaborado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU (SDSN), presentado hoy en el Vaticano, Finlandia es el país más feliz del mundo y Honduras está entre los menos felices de América Latina, donde Costa Rica resulta el pueblo más satisfecho.

FUENTE: EL LIBERTADOR

Ciudad del Vaticano. Finlandia es el país más feliz del mundo, concluyó este día el Informe Mundial sobre la Felicidad de 2018, elaborado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la Organización de Naciones Unidas (SDSN).

El estudio clasifica a 156 países según su producción nacional o Producto Interior Bruto (PIB) per cápita (distribución de la riqueza y empleo), el apoyo social (programas públicos), la esperanza de una vida sana, la libertad social, la generosidad y la ausencia de corrupción.

La investigación ha revelado que Finlandia es el país más feliz del mundo, Burundi es el más triste y los estadounidenses se están volviendo más infelices a pesar de que su país se enriquece. En la anterior edición del estudio, Finlandia obtuvo el quinto puesto en la lista. En 2018, el país ha desbancado a Noruega.

Los diez primeros países de la lista son nórdicos: Finlandia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Suecia. Estados Unidos se sitúa en el puesto número 18, mientras que en 2017 se quedó en décimocuarta posición. Reino Unido ha quedado en el puesto 19, seguido por Emiratos Árabes Unidos.

Honduras es uno de los países menos felices del continente americano al ocupar el puesto 72 de 156 países, según el Informe Mundial de la Felicidad de 2018.- Por encima de Honduras está Panamá (27), El Salvador (40), Nicaragua (41), México (24), Chile (25), Brasil (28), Argentina (29), Uruguay (31), Colombia (37), Ecuador (48), Bolivia (62), Paraguay (64), Perú (65).

Costa Rica (13) es el país de América Latina “más feliz” arriba de otros países del mundo como Estados Unidos (puesto 18) o España (36) y peor es Venezuela, en el 102.

El informe clasifica a 156 países por su nivel de felicidad a partir de datos de entre 2015 y 2017, y además este año valora también la felicidad de los inmigrantes en los países de residencia, a partir de una tabla que incluye 117 países con datos de entre 2005 y 2017.

El estudio también ha puesto énfasis sobre los nuevos problemas de salud como la obesidad, la depresión y la crisis de los opiáceos, particularmente en Estados Unidos, donde la prevalencia de los tres ha crecido de manera mucho más rápida que en la mayoría del resto de países.

Aunque el PIB per cápita haya crecido de manera exponencial en Estados Unidos durante las últimas décadas, el índice de la felicidad se ha visto afectado por las débiles redes de apoyo social, el aumento de la percepción de la corrupción en el Gobierno y en los negocios y en el descenso de la confianza en las instituciones públicas.

“Obviamente, tenemos una crisis social en Estados Unidos: más desigualdad, menos confianza en el Gobierno”, ha explicado el director del SDSN, Jeffrey Sachs, en la presentación del estudio en la Academia Pontífica de las Ciencias del Vaticano. “Es una crisis que ahora mismo es bastante fuerte. Las señales son muy malas para el país. Se está volviendo más y más rico, pero no más feliz”, ha añadido el profesor.

 

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