Por Mario Hernán Ramírez

Presidente vitalicio Consejo Hondureño de la Cultura Juan Ramón Molina

Desde 1960 un 18 de noviembre de ese memorable año, las relaciones entre Honduras y Nicaragua han pasado por el mejor momento, desde el momento mismo en que Nicaragua aceptó en toda su dimensión el laudo del Rey de España Alfonso XIII emitido en 1906, en el que se reconocía la soberanía a favor de Honduras, y se oficializaban las fronteras entre ambos países; finalizando así un conflicto que duró aproximadamente cincuenta y cuatro años y que en oportunidades nos mantuvo al borde de un conflicto bélico, sobre todo en 1957 cuando este conflicto fue elevado a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el más alto tribunal del mundo, que dirimió para siempre este problema.

Pero bien, en este comentario queremos referirnos específicamente al enorme legado cultural y amistoso que nos dejó la irrepetible dama doctora María Manuela Sacasa de Prego, la que, en lo que va del presente siglo contribuyó enormemente con su talento excepcional a mejorar y fortalecer mucho más este vínculo indisoluble que nos une por razones geográficas y sobre todo históricas con esa gran nación llamada Nicaragua. Y es que, la doctora Sacasa de Prego, no solo fue digna representante de su pueblo, sino que aprovechó su talento y vocación fraterna para ensanchar y configurar en toda su dimensión las figuras y el espíritu dariano y molinense, que debió permanecer desde que ambos preclaros centroamericanos vieron la luz del mundo.

María Manuela y su legado es el nombre de esta extraordinaria obra que hoy a través de sus páginas contiene el pensamiento de alrededor de veinticinco escritores, poetas y periodistas del mundo entero, quedando plasmados para la eternidad, porque este libro ha sido cuidadosamente documentado para convertirse en un verdadero instrumento de consulta a través de las décadas y los siglos, ya que su vida útil tiene precisamente esa proyección de carácter universal.

Una vez más nuestro ilustre y distinguido compatriota, licenciado e historiador Walter Ulloa Bueso, alcanza un rotundo éxito en su fructífera actividad profesional, al haber concebido la edición de esta obra, acompañado de un selecto grupo de intelectuales de la más alta envergadura del país hermano (Nicaragua) y por supuesto, con la colaboración de numerosos compatriotas que aceptaron gustosamente el reto que el Lic. Ulloa  Bueso lanzó hace aproximadamente dos meses, para mantener enhiesto el espíritu de esta mujer irrepetible que tanto bien hizo para que Honduras y Nicaragua estrecharan con mayor fortaleza y sinceridad sus relaciones, en los diferentes campos de la historia, la cultura y fundamentalmente para encumbrar mucho más las figuras de Juan Ramón Molina y Rubén Darío, dos almas gemelas como las llamara juiciosamente el gran Miguel Ángel Asturias, de Guatemala _Premio Nobel de Literatura 1967_, en su apasionante libro “Páginas selectas de Juan Ramón Molina”.

A continuación, reproducimos parte del postrer adiós que en su momento le dedicamos a tan dilecta dama, con motivo de su fallecimiento a principios del presente año.

“…Nunca es tarde, cuando amanece, se escucha de vez en cuando dentro del refranero popular, este singular adagio, que hoy hemos adoptado como para despedir espiritualmente a una mujer nicaragüense extraordinaria, como fue la distinguida intelectual y política Doña María Manuela Sacassa de Prego, amantísima heredera de la gloria universal que tuvo por cuna el país de los lagos y los volcanes y que, andando el tiempo se proyectó por el planeta entero, nos referimos a la singular figura histórica de Rubén Darío, orgullo de la hispanidad, ya que pocas personas han hecho tanto en tan poco tiempo como lo hizo la doctora Sacassa de Prego, para reforzar los lazos histórico-culturales de Honduras y Nicaragua, a través de esos dos gigantes de la literatura que llenan con su permanente e inmortal legado, un vacío que jamás nadie podrá igualar, Juan Ramón Molina y Rubén Darío, el primero nacido un 17 de abril de 1875 en la augusta, noble, señorial y hospitalaria ciudad de Comayagüela, que con su gemela, Tegucigalpa, forman la capital de Honduras, y el segundo, en la culta y heroica ciudad de León, en la república de Nicaragua el 18 de enero de 1867 y que por una de esas raras coincidencias el gran Darío nace ocho años antes de Molina y le sobrevive igual número de años, ya que el primero fallece en 1908 y el segundo en 1916.

Pues bien, expresamos líneas arriba que pocas personas han hecho tanto, en tan poco tiempo, porque fue en el año 2014 cuando tuvimos la oportunidad, agradable, por cierto, de visitar por primera vez la ciudad de León, participando con una selecta comitiva hondureña en el XIV Simposio Dariano, de cuyo éxito dimos cuenta oportunamente, ya que en el mismo participaron delegaciones culturales de diferentes países del mundo, exaltando así la memoria del inmortal Darío.

Ese encuentro cultural sirvió de base, para que poco tiempo después, nuestra bella ciudad de Siguatepeque vistiera sus mejores galas para recibir en su seno un monumento, donado por Nicaragua al espíritu de Darío, trabajo que se consiguió merced a la labor que en Honduras y desde aquella ciudad del Altiplano realizó el distinguido ciudadano que ocupa el honroso cargo de presidente de la Asociación de Historiadores de Siguatepeque, licenciado e historiador Walter Ulloa Bueso, hombre emprendedor, dinámico y entusiasta que sirvió de intermediario, a través de la doctora Sacasa, para que nuevamente en el 2020 otra delegación de compatriotas visitara nuevamente aquella floreciente comunidad leonesa, para colocar en el mejor sitio, un monumento similar a nuestro ínclito porta lira Juan Ramón Molina, forjando de esa manera un vínculo indisoluble, culturalmente hablando, entre estas dos naciones, que integramos este jirón de tierra conocido como América Central…”

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