El diagnóstico de cáncer cambió mi vida.

LUISA AGÜERO

Cubrí por más de una década, campañas de prevención contra el cáncer: Sin embargo, hoy, ese padecimiento duro y de largo transitar llegó a mi vida al ser diagnosticada. Lágrimas, opresión, impotencia e incertidumbre resultaron agobiantes al conocer el veredicto médico. Una semana después de la tempestad interna que enfrenté, todo ha vuelto a la calma para afrontar la cirugía y el tratamiento en esta carrera por sobrevivir de la mano de Dios.

¿Qué pasará después? no lo sé, me quedaré sin cabello por las quimioterapias, se caerán mis cejas, me veré mutilada, pero tengo la esperanza de contar mi historia como sobreviviente, contra viento y marea. Espero vencer el cáncer de mama para seguir creando conciencia, sobre la importancia de “tocarse” a tiempo para que no les toque. El reto es ganarle la batalla a la muerte.

Con un diagnóstico como ese, cada día se valora como si no hay un mañana, tampoco dejo para mañana lo que puedo hacer hoy, y le agradezco a Dios por su misericordia y por trajinar de forma inesperada hacia un propósito de vida: llevar a otras mujeres y hombres a que se salven a través de la información, de la educación y empoderándolos para que tomen acciones en ese sentido.


El cambio más drástico fue cortar mi pelo, pensé que era más práctico perderlo así con las quimioterapias.

Hoy me siento más tranquila, he estado familiarizada con este padecimiento, pero siempre mantengo la esperanza de salir adelante, así que me someteré al tratamiento para decir en algún momento, aquí estoy.  No hay excusa. “Lo importante es crear conciencia de prevención y practicarse el autoexamen, eso es vital”.

Por falta de conocimiento, la gente moría hasta hace algunos años. No obstante, hoy las cosas han cambiado, hay más información y entidades como la Liga contra el Cáncer, que, desde San Pedro Sula se esfuerzan para hacerle saber a hombres y mujeres que deben prevenir para no lamentar. Y las cifras respaldan esta premisa:  una de cada ocho mujeres, en algún momento puede que esté frente al cáncer, igual que uno de cada cien hombres, se enfrentará a esa condición.

¿Qué sentí cuando lo supe? “Entré en shock, me quedé paralizada, luego sentí temor, mucho miedo, pero mi padre y mi madre me enseñaron que en la vida no hay problemas, únicamente soluciones y, junto a Gustavo, mi esposo, me fuí en busca de quienes podían ayudarme a seguir adelante, los médicos”.

El resultado ha sido esperanzador: no tengo metástasis y el cáncer está focalizado, una razón más para seguir luchando contra la enfermedad que espero vencer. Por eso ahora, motivo a las mujeres a que se hagan su autoexamen. La enfermedad no mata si luchamos con voluntad y con fe. Me preocupa que uno de los problemas más grandes en la lucha contra el cáncer es el desinterés de la población que no busca atención a tiempo. Resulta inconcebible, hace cinco años no me hacía una mamografía. No se descuiden por favor.

El camino para luchar contra el cáncer apenas comienza para mí.

Lamentablemente lo dejamos todo para después. Sentimos algo raro, pero no acudimos de inmediato al doctor, pues aplazamos las citas hasta que ya es demasiado tarde. Eso no debe ser.

Aún no termino con mis procesos de duelo, pasé de la etapa de negación en la cual lloré cinco horas seguidas, pasé del enojo a la impotencia, a la tristeza, cuestioné a Dios y sigo transitando el camino de la aceptación. Duele, pero no es imposible y la Fé es vital.

Tengo ganas de vivir, de seguir siendo feliz con Gustavo, el amor de mi vida, de viajar, de gozar sin complicaciones, deseo volver a ver a mi único hermano que vive en Canadá junto a mi cuñada Lourdes y mis sobrinos Samuel y Daniel.   No me interesa lo material y sé disfrutar de pequeñas cosas. Aún tengo sueños por cumplir, como el de escribir un libro con la experiencia que me han dejado casi 30 años como Periodista y plasmar lo que me ha ocurrido a partir de mi diagnóstico y, por supuesto, que me está haciendo más fuerte.

Panorama Real

El doctor Ismael Segura, oncólogo cirujano de reconocida trayectoria nacional e internacional, considera que “sigue haciendo falta prevención y conciencia en la gente para evitar más muertes. El objetivo es llegar a más personas”, expresa.

Lo cierto es que las cifras son preocupantes. Por cada mil casos de cáncer detectados en Honduras, tres corresponden a hombres. Carcinomas de esta naturaleza, en su mayoría, ocurren antes de los 55 años. Pero eso no es todo. Al cierre de 2020, se esperan 1,300 nuevos casos de cáncer de mama y unas 500 muertes por esa causa.

Lo bueno hasta ahora, es que mi cáncer está focalizado. No tengo metástasis.

No puede obviarse la realidad: el cáncer de mama se ubica en el segundo lugar como la segunda causa de muertes, después del carcinoma de cérvix. Este es un problema de salud pública y lo crítico es que más del 50 por ciento que son tratados ya se encuentran en avanzados estadíos.

El exceso de peso, el sedentarismo, el consumo de alcohol, la exposición prolongada a estrógenos o una menopausia tardía, entre otros factores, han sido vinculados con múltiples tipos de cáncer en las mujeres

Cada día se detectan cuatro casos nuevos de cáncer de cérvix y uno de mama que se registran en la población femenina de bajo recursos económicos. Además, aquí existe un mamógrafo por cada 300 mil mujeres en riesgo, cuando, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, debería existir uno por cada 100 mil para garantizar la cobertura de tamizajes.

Impulsar campañas para preservar el medio ambiente es un sueño por cumplir.

Asesino silencioso

El cáncer ha aumentado la incidencia en menores de 40 años. Las cifras que dan cuenta de la ocurrencia de casos de carcinomas en Honduras son verdaderamente perturbadoras. De hecho, los registros más recientes señalan que en la última década los casos de esa enfermedad se han elevado entre un 10 y un 15 por ciento, con una mayor frecuencia entre las mujeres.

Además de estos rangos estadísticos, los estudios oncológicos muestran que hasta hace poco en Honduras la mayoría de los tumores malignos eran detectados en personas mayores de 60 años, pero en la actualidad existe una tendencia alcista entre pacientes menores de 40 años.

Las mujeres siguen siendo afectadas con fuerza por el cáncer uterino y de mamas, en tanto los hombres son víctima de lesiones localizadas preferentemente en la próstata, pulmones, estómago y colon, respectivamente.

Los médicos especialistas en esa disciplina han determinado que, entre los niños y jóvenes menores de 20 años, cada vez es más constante el diagnóstico de leucemia, linfomas y la presencia de células malignas en testículos y ovarios.

Pero cuando se hace una revisión de este cuadro surge un elemento especialmente preocupante y dramático. Y es que el grueso de los casos de cáncer corresponde a pacientes de escasos recursos económicos que por su condición No tienen posibilidad de financiar su tratamiento.

Se estima que cada paciente debe erogar mensualmente un mínimo de 40 mil lempiras que al año suma una cantidad promedio de 250,000 lempiras y más.  Hasta qué punto podría ser más cruel la carga moral y la pena que deben llevar a cuestas los enfermos de cáncer y sus familiares. Cada historia retrata esas condiciones en distintos grados y manifestaciones.

Una verdad indiscutible es que, en su gran mayoría, los hondureños muestran una marcada indiferencia ante la observación de las medidas preventivas y ante la posibilidad de acudir a la atención médica en los primeros estadios del cáncer, lo que explica la alta tasa de mortalidad que se presenta por tal causa.

Mi corazón está vinculado con estrechos lazos al Cuerpo de Bomberos en San Pedro Sula.

El cáncer es un padecimiento que mata a más personas que el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, la tuberculosis y la malaria en su conjunto, una razón más que suficiente para que el tema sea abordado con alta responsabilidad, con mayor capacidad y razonamiento, pero también con sentido humano, vocación solidaria y una disposición desprovista de toda ligereza.

En nuestro país el expediente es mucho más terrible, porque el cáncer está arrebatando la vida de los más pobres y de los más jóvenes, mientras la enfermedad queda estigmatizada como un “asesino silencioso”.

Para mí, el panorama cambió con el diagnóstico de cáncer: “Sin embargo, aquí estoy”, cada vez más comprometida con una causa noble: salvar vidas a través de la información porque aún…tengo muchas historias que contar.

Las señales

  1. Ganglios linfáticos inflamados
  2. Secreción de pezón
  3. Hinchazón en el seno
  4. Retracción de pezones
  5. Piel del pezón seca, descamada o gruesa
  6. Formación de hoyuelos parecidos a la cáscara de una naranja

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