Juan Daniel Treminio

“Cuando esto pase” se ha convertido en una letanía del vocabulario popular nicaragüense, fomentando la esperanza de retornar a la normalidad o avanzar hacia un futuro mejor; dicha frase no hace más que multiplicarse en el diario vivir. Ahora el país enfrenta dos crisis al mismo tiempo y surge la pregunta: ¿Qué pasará si el “cuando esto pase” no pasa?

Nicaragua transita por un sendero peligroso, con muchos pegaderos y precipicios. El país he enfrentado dos crisis en menos de dos años: la primera, una crisis sociopolítica a causa de la represión, la cual se ha ido prolongando por falta de voluntad política; y ahora una pandemia que estaba a la vuelta de la esquina.

Las afectaciones de ambas crisis han trastocado a todos los sectores sociales y gremios del país, sin embargo, la dictadura, a través de sus discursos y acciones, ha dejado claro el no estar dispuesta a dar solución a la crisis política que provocó en abril de 2018, y tampoco da muestras de cambiar su tratamiento negligente ante la pandemia del nuevo coronavirus.

En las actuales circunstancias es difícil mantener una idea positiva de lo que podría presentarse en un futuro próximo, pero una forma de prepararse ante ello es plantearse los peores escenarios. Ortega y Murillo han demostrado incansablemente que permanecerán en el poder al costo que sea, y esto aumenta las posibilidades de que el próximo proceso electora sea suspendido, un aumento en el desempleo, exilio, inseguridad y hasta una posible hambruna.

Pese a que el futuro es impredecible, no existen garantías de que lo antes dicho vaya a ser diferente, ni en lo político, ni en lo social, ni en lo sanitario. A esto se le suma la poca presión externa e interna lo cual pone a la dictadura en una situación mucho más cómoda.

¿Adaptación o resignación?

Pese a que la crisis sociopolítica aún queda sin resolverse, durante los primeros dos meses del 2020 la ciudadanía se adaptaba a una nueva realidad. El “cuando esto pase” ya había dejado de escucharse, pero el Covid-19 trajo de regreso la susodicha frase.

Adaptarse es modificar los patrones de comportamiento para ajustarse a las normas impuestas, al menos eso es lo que plantea el ilustre norteamericano Thomas Friedman ante el caso actual del coronavirus: “cuando uno enfrenta un desafío de la Madre Naturaleza, como un virus o el cambio climático, el objetivo no es vencerlo. Nadie puede, porque la naturaleza es química, biología y física, nada más. Así que el objetivo es adaptarse“.

Carece de sentido alimentar la ilusión de que algo bueno vendrá después de esto. En ésta ocasión la humanidad y la sociedad nicaragüense en particular debe adaptarse a la nueva realidad impuesta por la pandemia, aprendiendo a convivir con ella sin dejar de exigir las responsabilidades de quienes incansablemente atentan contra la vida de ésta sociedad. Es decir, regresar al primer “cuando esto pase”.

“Esta es como la prueba de esfuerzo definitiva del mundo: le muestra cuál es la calidad de su gobierno, cuál es la calidad de su sistema de salud pública, cuál es el equilibrio económico de su país y sus empresas y cuál es el nivel de su confianza social” – Thomas Fredman.

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