Radio Progreso

El Coronavirus destapó las heridas del mundo y evidenció la necesidad de apostar por un nuevo paradigma mundial como único camino para salvar vidas y rehacer los tejidos sociales y ambientales. Un paradigma de los cuidados, que se contrapone a la cultura del descarte que dinamiza la lógica consumista neoliberal.

Crear la cultura de los cuidados implica repensar las nuevas formas de relacionarnos en la familia, comunidad educativa, iglesia, y muchos otros espacios privados y públicos en donde hay que romper con la cultura vertical que alimenta el patriarcado.

Este paradigma rompe con la máxima neoliberal de que a más mercado y menos Estado hay desarrollo en los países. La cultura del cuidado implica fortalecer las instituciones públicas de protección social, que abren oportunidades y brindan servicios públicos de calidad para todos y todas por igual. Esta cultura solo es posible con estados sólidos, no cooptados por castas de ricos viviendo a costa de inmensas mayorías de empobrecidos.

El paradigma de los cuidados se contrapone al modelo económico devorador de los bienes naturales. El cuidado del ser humano no es posible sin el cuidado de su hábitat, no hay calidad de vida sin ríos, sin montañas, sin cultura agrícola. En este sentido, este paradigma no parte de cero, los pueblos ancestrales llevan siglos viviendo bajo la lógica del cuidado, aprovechando los conocimientos y medicina ancestral, y protegiendo la madre tierra como centro de la vida.

En resumen, la construcción del paradigma pasa por priorizar lo colectivo por encima de lo individual, fortalecer los bienes públicos por encima de los privados, apostar por el Estado por encima de la lógica del mercado, romper con la lógica de poder vertical como concreción de dominio, y apostar por la lógica del poder horizontal como concreción del servicio y la libertad humana.

El coronavirus y los huracanes Eta e Iota nos exhortan a concentrar las energías en convertir los escombros en oportunidades para impulsar un nuevo paradigma que nos permita renacer como nación. Como cantó Guillermo Anderson después del Mitch, “Reconstruir no tiene sentido si no pensamos en renacer, necesitamos cambios profundos si un país nuevo queremos ser. El compromiso de un nuevo pacto que nos prepare como nación, reforestar las cuencas del río y reforestar las del corazón».

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