“Nosotras hacemos historia, aquí estamos y no nos vamos”
Reconocen el legado de ocho mujeres emblemáticas
César Ramos – En Alta Voz
Bajo el lema “Nosotras hacemos historia, aquí estamos y no nos vamos”, el Foro de Mujeres por la Vida, junto a Radio Progreso y el ERIC-SJ, lanzó una campaña que busca rescatar la memoria de las mujeres emblemáticas de la zona norte de Honduras. La iniciativa, presentada este 25 de enero en el marco del Día de la Mujer Hondureña, se extenderá durante todo el 2026 para visibilizar a aquellas figuras que, pese a su impacto social, han sido omitidas de los libros de historia oficial del país.
La investigación, liderada por la historiadora Zoila Madrid, recupera el legado de lideresas campesinas, obreras, garífunas y defensoras del territorio que han marcado hitos desde la huelga de 1954 hasta la actualidad. El proyecto no solo honra a las sufragistas y activistas históricas, sino que reivindica el pensamiento político vigente, de mujeres, que hoy siguen luchando por la tierra y los derechos culturales, asegurando que su trayectoria sea reconocida como un pilar fundamental de la identidad nacional.
Emilia Hernández, conocida como “La Rápida” (1936–1976), nació en La Lima, Cortés, y fue una de las mujeres clave en la Gran Huelga Bananera de 1954. Su papel como comunicadora fue fundamental para unificar las acciones estratégicas del movimiento obrero en la región norte del país.
Para llevar información sin ser detectada, asumió enormes riesgos: ya que se vestía algunos días de hombre y otros de mujer embarazada, logrando burlar la vigilancia y mantener activa la coordinación entre los trabajadores. Esta labor fue decisiva en una huelga que involucró a más de 40 mil obreros.
Además, las mujeres sostuvieron la huelga cuando el apoyo popular comenzó a disminuir, organizando alimentos y respaldo logístico para que los trabajadores se mantuvieran en pie de lucha. Emilia es recordada como una mujer humilde, astuta y solidaria, consciente de la necesidad de la justicia social, que inculcó valores de unidad y dejó una huella profunda en la historia de la lucha bananera hondureña.
Simona Paredes nació el 1 de julio de 1902 en Trinidad, Santa Bárbara, y fue una de las mujeres que abrió camino en la lucha por los derechos políticos de las mujeres en Honduras. Desde muy joven se involucró en la vida pública, convencida de que la participación femenina era clave para transformar la sociedad.
Comenzó su camino como secretaria del Comité Unionista Triniteco y más adelante se integró a la Federación de Asociaciones Femeninas de Honduras, donde organizó a mujeres en Trinidad para impulsar la lucha por el sufragio femenino, aprobado finalmente en 1955. Su trabajo se dio en un periodo marcado por reformas democráticas y avances sociales importantes.
Fue en 1925 que se trasladó a San Pedro Sula, donde fundó el Comité Sampedrano de Mujeres y continuó su militancia en el ala progresista del Partido Liberal. Descrita como una mujer rebelde y de pensamiento libre, Simona Paredes desafió las barreras de su tiempo y dejó un legado fundamental en el movimiento feminista hondureño.
Alba Luz Deras García nació el 10 de enero de 1954 en el barrio Cabañas de El Progreso, Yoro. Ella misma se define como una mujer que acompaña las luchas sociales de los pueblos, una convicción que ha guiado su vida personal y política.
Desde joven participó en la Alianza de Mujeres de Honduras y en el Colectivo Clara Zetkin del Partido Comunista de Honduras, donde impulsó el empoderamiento de las mujeres trabajadoras, especialmente aquellas vinculadas a los campos bananeros. Su trabajo se centró en la defensa de los derechos laborales y en abrir espacios de organización para las mujeres.
Su pensamiento político, de izquierda y feminista, se ha construido y transformado con el tiempo. Ha acompañado luchas por el derecho a la alimentación, la salud, la educación y por los derechos individuales y colectivos. En 1975 ella participó en procesos organizativos en Rumanía y, tras su retorno a Honduras en el año 2000, asumió como una tarea fundamental mantener viva la memoria histórica.
Una de sus luchas más firmes ha sido la exigencia de justicia por el asesinato de Herminio Deras García, en un contexto marcado por la represión, la Doctrina de Seguridad Nacional y las desapariciones forzadas en los años ochenta.
Orbelina Flores, nacida el 10 de noviembre de 1960 en Tajúica, Aguán, es una mujer líder del movimiento campesino y de la Red de Mujeres del Aguán. Desde muy joven se involucró en la lucha por los derechos de su comunidad, convencida de que el dolor puede convertirse en desarrollo y fuerza colectiva.
Su participación comenzó después del huracán Mitch (1999), organizando la Junta de Agua de su comunidad y liderando la recuperación de tierras, como la finca La Confianza en 2009, donde se lograron acuerdos que beneficiaron a 28 grupos campesinos de MUCA. Además, ha impulsado la igualdad de derechos para las mujeres campesinas, denunciando discriminación y desigualdad salarial, y promoviendo la soberanía alimentaria frente a los monocultivos.
Orbelina ha desarrollado su lucha en un contexto histórico de reformas agrarias y políticas neoliberales que afectaron al campo, pero sigue firme organizando y fortaleciendo la Red de Mujeres Campesinas del Aguán, defendiendo la tierra, los derechos sociales y la justicia para las mujeres rurales, dejando un legado de liderazgo y resistencia en la zona norte del país.
Aurelia Martina Arzú Roches, conocida como “Patrona Arzú”, nació el 2 de septiembre de 1964 en Santa Rosa, Aguán, y falleció en 2021. Fue una líder garífuna y guía espiritual (Buyei), reconocida por su compromiso con la defensa de los territorios ancestrales y la cultura de su pueblo.
Estuvo como vicepresidenta de OFRANEH (Organización Fraternal Negra De Honduras), trabajó incansablemente para proteger las tierras y la dieta ancestral del pueblo Garífuna frente al avance del monocultivo de palma aceitera.
Su liderazgo no solo fue político, sino también espiritual, transmitiendo fuerza, libertad y orgullo de ser mujer garífuna, promoviendo el respeto por la vida de los ríos y la preservación de la cultura y tradiciones.
Aurelia creía que la verdadera esperanza está en la comunidad, los hijos y en quienes luchan por un futuro mejor. Su legado de resistencia, defensa de los derechos territoriales y fortalecimiento de la identidad garífuna sigue siendo una guía para jóvenes y adultos comprometidos con la justicia y la memoria de sus ancestros.
Margot Navarro López, nacida el 8 de agosto de 1956 en Tambla, Lempira, es reconocida como una líder feminista y promotora del empoderamiento de las mujeres en Honduras, especialmente a través de la Red de Mujeres del Progreso (REMUPRO). Desde muy joven se vinculó a la acción social, trabajando como promotora en Caritas de Honduras (1975-1976), organizando clubes de amas de casa, capacitación, siembra de hortalizas y programas de nutrición.
Entre 1987 y 2000 continuó su trabajo comunitario en la parroquia de Las Mercedes, organizando grupos de mujeres campesinas y promoviendo la salud, la nutrición y la formación de lideresas locales.
Para Margot, el feminismo es una combinación de radicalidad y respeto, buscando siempre la libertad de las mujeres y la construcción de agendas comunes que fortalezcan la unidad y la lucha contra la violencia de las mujeres y por los derechos ambientales.
Su liderazgo también se reflejó en la creación de espacios de formación y organización de mujeres en la región norte del país, como la Casa Chamana (1994), consolidando así un legado de organización, empoderamiento y defensa de los derechos de las mujeres hondureñas.
Nació el 14 de julio de 1979 en Santa María de la Paz, La Paz, y es una mujer que ha dedicado toda su vida a la lucha por los derechos de las trabajadoras. Su camino organizativo comenzó en 2012 con la Colectiva de Mujeres Hondureñas (CODEMUH), un espacio de formación y acción social que ha buscado la justicia laboral y la igualdad para las mujeres.
Entre 2013 y 2015 participó en la lucha por el reintegro de trabajadoras en la fábrica Gildan, enfrentando un trabajo silencioso y constante dentro de la maquila, y continuó acompañando a las compañeras hasta el cierre de la empresa en 2023.
Este proceso le permitió aprender sobre conciencia social, solidaridad y el valor de la organización colectiva, entendiendo que la lucha no es solo económica, sino también de dignidad y reconocimiento.
Su activismo se inscribe en la historia de la organización femenina en Honduras, marcada por la creación del Comité de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla” en 1983 y la Liga de Mujeres Patriotas de Honduras (LIMUPH) en 1985, hoy su trabajo sigue siendo un ejemplo de resistencia, aprendizaje constante y compromiso con la vida digna de las mujeres trabajadoras.
Angie Milena Molina nació el 4 de septiembre de 1981 en Campo Tacamiche, La Lima, y ha dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos y la justicia social. Su activismo comenzó en los años noventa con la lucha de su comunidad.
Más adelante se vinculó al movimiento estudiantil universitario y a las organizaciones de diversidad sexual, acercándose en 2018 a la Asociación Feminista Trans (AFET), la única organización Trans Feminista del país, desde donde promueve la visibilidad y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres LGBTIQ+.
Su pensamiento político se centra en la dignidad, la tolerancia y la conciencia social, y su lucha está guiada por el respeto, la constancia y el feminismo.
Angie la fundo la organización del grupo Frida Trans en el año 2020 y considera que reconocer y valorar a las personas es fundamental para mantener la motivación y seguir avanzando en la defensa de los derechos y la vida digna de todas las personas.

