Por Mario Hernán Ramírez

Presidente vitalicio Consejo Hondureño de la Cultura Juan Ramón Molina

Del libro Radiomanías -Apuntes, ideas y recuerdos de Ramiro Garza- quien crea, escribe, produce, asesora y promueve, siempre pensando que la radio ha sido y es la pasión más grande de su vida. Radica en Médico D.F. y frecuentemente viaja a diversas ciudades donde desarrolla su trabajo de asesor y donde imparte conferencias sobre radio, programación, locución y producción radiofónica.

De esta portentosa obra hemos entresacado ¿Alguien sabe cómo se hace un locutor?

Esto es, en atención a que el 1 de diciembre de cada año se celebra a nivel continental el Día Interamericano del Locutor.

“En un principio, ser locutor era ser casi la mitad de todo: actor, cantante, animador, lector, presentador y hasta predicador. Si revisamos las primeras grabaciones de los locutores de XEB, XEW y XEQ, notamos un perfil de voz inconfundible: Ampulosa, seria, acartonada, solemne y a ratos fingida.

Este estilo marcó, años después, la edad de oro de la radio en “XEW”, aunque lo ampuloso se tornó sobrio, lo serio se tornó amigable, lo acartonado y fingido quedó para radionovelas y la solemnidad para las transmisiones patrióticas. El locutor propiamente dicho, nació por los años treinta, ya independizado de la cabina de operaciones, que fue entregada en las emisoras importantes a ingenieros y asistentes especializados.

Pero… ¿Cómo se hace un locutor? ¿De dónde nace su capacidad profesional para el micrófono? ¿Cuáles son los factores que lo consagran como verdadero locutor profesional? Porque, aunque haya habido docenas de escuelas de locutores aquí y allá, se sigue pensando que estudiar en ellas, no es suficiente…

Los primeros locutores, eran los mismos responsables de las transmisiones…Ya en los años 30´s el “locutor” nacía con pompa y circunstancia, con sueldo especial y categoría estelar que luego sería desmesurada y presuntuosa.

En los años 50´s, se regresa al origen: En cientos de emisoras de provincia, se opera y se anuncia al mismo tiempo, en una sola cabina de transmisión, se controla la continuidad, la hora, la programación y hasta los invitados.

El “anunciador” fue desapareciendo y tomando perfil de “Locutor de cabina” o “Maestro de ceremonias” o de “Conductor invitado” y en ocasiones, “Moderador” o “Noticierista”; ya en la ápoca de los años 60´s, se adopta entre la juventud abiertamente aquello de “Disc Jockey” o sea el presentador disquero que al mismo tiempo entretenía, cantaba, controlaba los concursos al aire, atendía la gente por teléfono y decía qué canción continuaba en unos momentos más.

Como se ve, desde la primitiva voz “utility” o sea voz para todo, se llegó a una mezcla por demás curiosa y funcional: “Anunciador-comentarista-locutor-animador-presentador-actor”.

Si revisamos los últimos años, el locutor ha adquirido su debida importancia: Desde el locutor juvenil que comenta una canción, hasta quien con su voz identifica un producto, un programa y hasta un concepto social o un canal de TV.

Ser locutor ya no es “anunciar comerciales” ni ser el “chico loco que anuncia las canciones”. Ser locutor es prepararse y no sólo engolar la voz, enchuecar la boca y vibrar la garganta con mugidos dizque “sexys”, sino darle a las palabras su valor adecuado y a los mensajes su intención acertada e impactante.

Ya “Locutor” es una vez más una profesión completa. Si nos preguntan cómo se hace un locutor, podemos afirmar que sólo el oficio de hablar se perfecciona hablando. Sólo que ahora los jóvenes tienen mayores recursos para mejorar lo que dicen y para impactar, gracias a la tecnología digital. Ya podemos hablar dentro de poco de “Locutores virtuales”, es decir, voces que no son voces, sino reflejo de factores que imitan lo que es una voz ¡increíble!

Los grandes improvisados, los grandes maestros, los grandes aventureros que en el oficio del hablar han sido, han ido llenando la radio con su ejercicio sin par, puliendo el oficio que tiene una regla de oro dificilísima de cristalizar. “¡Hablar poco y decir mucho!”

“…Hay muchos ensayos, folletos y demás artículos, pero, para ser locutor, aparte de libros y cursos, hace falta la cabina, el micrófono, los oyentes y esa humilde disposición de reconocer errores y reorientar hábitos de dicción y de interpretación.”

“Ser locutor en este momento histórico del mundo es una responsabilidad mayor, porque la radio hablada exige más y más capacidad y razonamiento. Ya las palabras no pueden ir solas, de la mano de la emoción pura. Necesitan razones para existir.

Un locutor moderno, debe tener credibilidad y para ello, ¡ser profesional, entusiasta, certero y…! ¡Licenciado en Administración de Palabras!”

Confiamos que nuestros distinguidos colegas diseminados en las diferentes plantas radiofónicas de los 18 departamentos de nuestra geografía, asimilen algo o todo lo que este estelar del micrófono, mexicano, nos aporta a todas y todos los que algún día pulsamos nuestras voces en las múltiples cabinas y micrófonos de nuestro querido país.

Mientras tanto, seguimos soñando con la anhelada “Escuela nacional para locutores”, la primera fonoteca de Honduras y porqué no… el refugio para los colegas que ya causaron baja y que desean continuar frente a ese aparatito tan carismático, creando así, la soñada Radio Veteranía.

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