Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”

14  julio de 2020

[1]Las selecciones de futbol de Honduras y El Salvador se enfrentan en las eliminatorias para el Mundial de 1970. Disputas limítrofes y la reciente expulsión masiva de salvadoreños que vivían en Honduras había caldeado los ánimos en ambas sociedades. Cada país había ganado un partido de la serie, hecho que obligó a organizar un encuentro definitivo en México programado para el 27 de junio siguiente. La violencia en las tribunas y el agravio mutuo en los encuentros iniciales presagiaban más violencia. El triunfo salvadoreño en el partido de desempate por 3 a 2 despertó la ira de los hondureños contra los residentes provenientes del país vecino. A los ataques en Honduras le siguieron incidentes similares en El Salvador. El 14 de julio tropas salvadoreñas entraron en Honduras y derrotaron a los soldados hondureños. La intervención de la Organización de Estados Americanos detuvo la lucha el 20 de julio cuando los salvadoreños se preparaban para entre en Tegucigalpa. Durante el conflicto murieron cerca de 5.000 civiles y soldados de ambos bandos. El Salvador perdería los tres partidos que jugó en el Mundial y sería eliminada en la primera ronda.

Aunque se estima que la presencia masiva de salvadoreños en territorio hondureño, era alrededor de 300,000 en el momento del conflicto de 1969 lo que había generado incomodidad en las elites políticas hondureñas, por lo menos desde la década de 1950, no debemos perder de vista que la situación de los inmigrantes salvadoreños en Honduras comenzó a deteriorarse a partir de 1954, durante la presidencia de Julio Lozano Díaz en vista de que promulgó una ley que prohibía a los extranjeros comprar tierras a menos de 40 kilómetros de costas y fronteras. Aparentemente la medida legal, establecida en un ambiente de gran animosidad contra los inmigrantes salvadoreños, tenía como propósito evitar la alienación gradual de tierras a lo largo de fronteras no delimitadas y mantener a los extranjeros alejados de las regiones bananeras.

Bajo el gobierno liberal de Ramón Villeda Morales (1957-1963) la situación de los salvadoreños en Honduras se deterioró todavía más. Ante problemas como la pérdida de empleos en la industria bananera, una desfavorable balanza de pagos asociada a las desigualdades generadas por el Mercado Común Centroamericano y un crecimiento poblacional alarmante, las elites hondureñas comenzaron a manifestar públicamente su descontento con la competencia de los trabajadores y de los comerciantes salvadoreños. Durante el gobierno de Villeda Morales comenzaron las campañas sistemáticas en contra de la minoría salvadoreña a través de los medios de prensa y también las expulsiones utilizando la coacción y, algunas veces, la violencia. Durante el período presidencial de Villeda Morales, ocurrieron asaltos contra residentes salvadoreños protagonizados por grupos de vigilantes, la Guardia Civil Departamental y la Guardia Civil Móvil. Thomas Anderson destaca la expulsión de aproximadamente 300 familias acosadas por los hondureños. Anderson, p. 84. Cuantitativamente, los salvadoreños eran el grupo extranjero más importante, representando el 74.2 % del total de los extranjeros residentes en Honduras. La mayor parte de la población salvadoreña estaba asentada en la región norte de Honduras, principalmente en los departamentos de Yoro, Cortés y Atlántida, que recibieron el 40 % de la migración salvadoreña atraída por la presencia de las compañías bananeras en dicha región. Slutzky, Carías y otros, La Guerra Inútil…, 245.

El problema de mayor envergadura que confrontamos los hondureños es el del desempleo. En otras ocasiones, al analizar este asunto, hemos dicho que podría resolverse consiguiendo que regresen a su país de origen los inmigrantes que llegaron a este sector norteño atraídos por la abundancia de trabajo en los grandes centros bananeros, lugares éstos en donde, como todos sabemos, se ha registrado un gran decaimiento en todas las actividades debido a las enfermedades del banano y a la cada día más fuerte competencia ecuatoriana. Cincuenta y ocho familias salvadoreñas expulsadas fueron conducidas por autoridades hondureñas al puente Goascorán, en el límite fronterizo entre Honduras y El Salvador, el 10 de junio de 1962. Ante la reacción de las autoridades salvadoreñas y de hondureños opositores al gobierno de Villeda Morales radicados en El Salvador, el presidente hondureño admitió, el 16 de abril, la posibilidad de un error de los agentes encargados de ejecutar la orden de Gobernación al incluir entre los inmigrantes ilegales a familias salvadoreñas radicadas legalmente en territorio hondureño y ofreció “reparar cualquier injusticia que inadvertidamente pudieran haber cometido elementos subalternos de la autoridad suprema”.

[2]“El 14 de julio, el ejército salvadoreño lanzó la invasión a Honduras con ataques aéreos sobre suelo hondureño. Un pelotón del ejército de El Salvador capturó la guarnición fronteriza de Ocotepeque en Honduras, y otro contingente se desplazó a través del paso de El Amatillo. Su aviación bombardeó los aeropuertos de La Mesa y de Toncontín sin tanto éxito debido a que muchas bombas erraron. En respuesta, la aviación hondureña bombardeó el Puerto de Acajutla, donde impactó tanques de combustible que en su mayoría estaban vacíos debido a que días antes se había retirado el combustible, y el Aeropuerto de Ilopango, donde muchas bombas erraron y las que impactaron cayeron en hangares vacíos. Ese mismo día la Fuerza Aérea Salvadoreña atacó Honduras, esta vez con mayor éxito. Mientras tanto, en la tarde del 15 de julio, el Ejército de El Salvador tomó la ciudad de Nueva Ocotepeque, luego de capturar muchas tropas hondureñas que huían.

La Organización de Estados Americanos negoció un alto al fuego la noche del 18 de julio que entró en vigor el 20 de julio. El gobierno salvadoreño exigió que cesara la persecución de sus compatriotas, pero la OEA le exigió antes desalojar suelo hondureño. Las tropas salvadoreñas se retiraron a principios de agosto. Fue la última confrontación de la historia donde combatieron aeronaves de pistón y hélice. Ambos bandos tenían en servicio material de origen estadounidense que había servido al final de la Segunda Guerra Mundial. Se enfrentaron dos de las mejores aeronaves de este tipo jamás construidas: por un lado, los F4U Corsair de la Fuerza Aérea Hondureña, y por el otro, los P-51 Mustang de la Fuerza Aérea Salvadoreña[cita requerida]. Ambos bandos utilizaron sus aviones C-47 Skytrain como bombarderos improvisados, cuando la Fuerza Aérea Salvadoreña bombardeó el Aeropuerto Internacional Toncontín en Honduras y cuando Honduras bombardeó el Aeropuerto de Ilopango en El Salvador.

El mayor Fernando Soto Henríquez, al mando de su nave una Chance Vought F4U Corsair con registro FAH-609 de la Fuerza Aérea de Honduras, anotó tres derribos en combate: un Cavalier P-51D Mustang y dos Goodyear FG-1D Corsair S de la Fuerza Aérea Salvadoreña el 17 de julio de 1969, logrados así, el de un P-51 por la mañana y dos FG-1 por la tarde. Con esto se convirtió en el único piloto latinoamericano en obtener tres victorias en un conflicto bélico en suelo continental americano. Esto le supuso varios reconocimientos a nivel mundial y fue invitado de honor al «Eagles Gathering». También se menciona[¿por quién?] que la Fuerza Aérea de Honduras contrató personal extranjero para pilotar sus aeronaves.[cita requerida]

Al final de la guerra, los ejércitos de ambos países encontraron un pretexto para rearmarse y el Mercado Común Centroamericano quedó en ruinas. Bajo las reglas de dicho mercado, la economía salvadoreña (la más industrializada en Centroamérica en aquella época) estaba ganando mucho terreno en relación con la economía hondureña. Las dos naciones firmaron el Tratado General de Paz en Lima (Perú) el 30 de octubre de 1980, por el cual la disputa fronteriza se resolvería en la Corte Internacional de Justicia: ello dio paso a la solución negociada del litigio fronterizo por el control de unos 450 kilómetros cuadrados, conocido como Los Bolsones, los cuales pasaron a formar parte del territorio hondureño, en detrimento del territorio salvadoreño”.


[1] N. del A.

[2] Wikipedia

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