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SAN PEDRO SULA. En la más reciente edición del programa radial Salud Informativa —una iniciativa de En Alta Voz Radio y el Consultorio Médico San Benito—, la doctora Andrea Martínez y el doctor Mario Elvir abordaron a profundidad el Síndrome Metabólico (conocido en la medicina moderna como Síndrome Cardio- reno- metabólico). Los especialistas advirtieron que este conjunto de alteraciones representa una crisis silenciosa de salud pública a nivel nacional y global.
De “Síndrome Metabólico” a “Cardio- reno- metabólico “: Una amenaza integral
El doctor Mario Elvir explicó que el término tradicional “síndrome metabólico” se ha actualizado en la comunidad científica porque la afección va más allá de un simple desajuste en el metabolismo. Se trata de la combinación de factores de riesgo interconectados —como prediabetes, prehipertensión, triglicéridos o colesterol alterados y obesidad central o abdominal— que multiplican el riesgo de sufrir infartos, derrame cerebral y enfermedad renal crónica.
“Dos terceras partes de las enfermedades que estamos teniendo en nuestra sociedad tienen un origen similar: la dieta y la falta de ejercicio”, enfatizó el Dr. Elvir.
La alimentación y el sedentarismo: Las raíces del problema
Durante el diálogo, los médicos destacaron cómo el cambio cultural en la alimentación y los hábitos de vida han disparado la prevalencia de esta condición:
- Adictos a los carbohidratos: Se señaló que la adicción más común y dañina en la sociedad no es a sustancias ilícitas, sino a los carbohidratos refinados y bebidas azucaradas, los cuales provocan picos de insulina que alteran severamente el organismo.
- El peligro del hígado graso: El exceso de azúcares se almacena en el hígado como grasa. Si no se interviene a tiempo, la acumulación grasa y posterior fibrosis en el hígado pueden derivar en cirrosis hepática no alcohólica, un daño irreversible.
- Sedentarismo moderno: A diferencia de generaciones anteriores o culturas que promueven el ejercicio diario en todas las edades, la vida actual fomenta una falta de actividad física desde la etapa universitaria y adulta.
Síntomas inespecíficos y la “falsa seguridad” de las pastillas
Uno de los mayores peligros del síndrome cardiorrenometabólico es que no suele presentar síntomas graves en sus etapas iniciales. Entre las señales físicas de alerta que no deben ignorarse están:
- Acantosis nigricans: Oscurecimiento o pigmentación de la piel en pliegues como el cuello, axilas e ingles.
- Somnolencia extrema después de comer:Causada por el exceso de glucosa
- Pérdida de masa muscular (Sarcopenia):Piernas y brazos delgados acompañados de un incremento de grasa abdominal.
El Dr. Elvir advirtió sobre la “falsa seguridad” de la medicación: muchos pacientes creen que por tomar fármacos para la presión o el azúcar ya están a salvo, ignorando que si no modifican su alimentación, la inflamación interna y el daño a las arterias (endotelio) continúan avanzando.
Prevención y tratamiento: La dieta y el ejercicio como pilar fundamental
A pesar de la aparición de nuevos y costosos fármacos inyectables en el mercado internacional, los especialistas coincidieron en que la medicina preventiva sigue siendo la mejor herramienta.
- Chequeo anual: Cualquier persona mayor de 40 años sin enfermedades previas debe realizarse un perfil general (pruebas de glucosa, perfil de lípidos, examen de orina y evaluación renal/tiroidea) al menos una vez al año.
- Acompañamiento nutricional: El tratamiento efectivo no consiste en “regañar al paciente” o recetar dietas inaccesibles, sino en adaptar un plan nutricional a la cultura y economía local con la ayuda de un profesional.
- Revertir a tiempo: Un paciente en etapa prediabética o de sobrepeso está a tiempo de curar y revertir el cuadro mediante un cambio real en el estilo de vida. Una vez declarada la diabetes o la hipertensión, no es posible la remisión, solamente el control.
Un llamado a la salud pública
Los doctores concluyeron que enseñar a comer e inculcar 30 minutos de ejercicio diario desde la infancia resulta infinitamente más económico y humano que enfrentar el colapso de los hospitales públicos por complicaciones como amputaciones, diálisis o infartos. La prevención individual es hoy la clave para salvar vidas.

