Por: SEGISFREDO INFANTE

            Lo primero que a un lector avispado se le ocurre es asociar este viejo concepto de “Ideas” al nombre de Platón. Y, como diría el reportero don Julio Arriola (QEPD), desde el bello e histórico puerto de Trujillo: “Hay algo Deso”, expresado y escrito de este modo, literalmente, a fin de guardar la prudente simpatía con los usos folclóricos del idioma español en nuestra remota Honduras. Me atrevería a sugerir que hay ciertas formas dialectales, de uso del castellano, en varios países de América Latina.

            Ausentismo de “Ideas” pareciera coincidente con la discapacidad motora del “autismo” que sufren muchas personas alrededor del mundo, con la diferencia sustantiva que los autistas, aunque están “incomunicados”, son individuos, de diversas edades, muy inteligentes a su manera. De tal forma que la ausencia de “Ideas” en Honduras y en el mundo contemporáneo en general, como fenómeno emparentado con la escasez de lecturas sistemáticas, debe implicar una serie de significados o acepciones diferenciadas.

            Algo que se me ocurrió el año pasado, con el propósito ulterior de abordar este tema, fue hojear el voluminoso libro “Ideas: historia intelectual de la humanidad” (2005, 2019) de Peter Watson, historiador y periodista. Aunque me parece importante el proyecto en marcha de publicar una serie de informes pequeñitos sobre diversos tópicos de la historia de la ciencia y de las ideas en sí mismas, en un texto que contiene más de mil cuatrocientas páginas, creo que hubiese sido más provechoso para los lectores que Peter Watson editase un diccionario enciclopédico sobre los autores y los aportes que él menciona en su libro. Que más que un mosaico exquisito pareciera un rompecabezas de entrelazamientos históricos de sucesos, nombres e ideas. Debo reconocer que el esfuerzo por enaltecer el concepto de “Idea” de Mr. Watson es muy plausible, aun cuando a veces se enrede en sus propias explicaciones, habida cuenta de los enredos de nuestro mundo actual, incluyendo en esta telaraña a la periférica provincia de Honduras.

            Lo anterior empalma con la ausencia de discursos propositivos de la mayoría de los precandidatos a la presidencia del gobierno central de Honduras. Todo es negativo, destructivo y autodestructivo. No hay “Esperanza” para nadie. Alguien debiera ser la excepción. El espacio del cerebro ha sido suplantado por la ponzoña. Los datos estadísticos han sido sustituidos por sucesos exagerados o minimizados, según sea la conveniencia. El corazón ha dejado de latir por el prójimo. Ahora el corazón ladra en favor del egoísmo; la mezquindad. Y el alma, un concepto tan discutido desde los tiempos de Aristóteles, se encuentra vacía, como cuando alguien pierde a una persona amada.

            Comentábamos con “Lito” Aguilera, un amigo de adolescencia, y con el Dr. Alex Padilla, que varios de nuestros políticos actuales (viejos y jóvenes) no tienen ningún ideario. No exhiben ninguna propuesta y ninguna ilusión. Solamente ofrecen insultos y descalificaciones por doquier, al grado que a veces injurian directa o indirectamente a sus viejos amigos, con tal de evidenciar alguna diferencia de pensamiento, en el remoto caso que haya pensamiento, en una época en que predomina la vaciedad respecto de las nociones, ideas y conceptos que sostienen a las verdaderas civilizaciones. Hablan de democracia y se olvidan que una de las piedras angulares de la democracia occidental es la tolerancia al prójimo y el libre juego de las ideas, en el marco de la ley, porque la libertad termina en el justo lugar en donde comienza la libertad del otro. No se puede ni se debe hablar de democracia cuando en el fondo lo que se esconden son proyectos medio totalitarios, preñados de intolerancia hacia el pluralismo ideológico.

            Me asombro (porque ningún verdadero filósofo, según Umberto Eco, debiera perder su capacidad de asombro) cuando se grita a voz en cuello que las circunstancias negativas que vivimos solamente ocurren en Honduras. Cualquier persona más o menos informada sabe que existen circunstancias similares a las de nuestra sociedad, ahora mismo, en distintos países del planeta. Inclusive en aquellos altamente desarrollados. Todo porque varios dirigentes de las sociedades hipermodernas determinaron, en algún momento de las últimas tres décadas, abandonar al “Hombre”, es decir al ser humano, para satisfacer los intereses de unos pocos archimillonarios atrapados en la burbuja del consumo, de las tecnologías volátiles, de las drogas y de la frivolidad extrema.

            A la par de lo anterior hubo un abandono de las grandes “Ideas”. Hubo un abandono del pensamiento filosófico. En varias universidades europeas eliminaron la simple asignatura de “Filosofía”. También eliminaron en décadas anteriores la asignatura de “Historia Universal de la Cultura”, dejando a los estudiantes encarcelados en conocimientos inmediatistas, útiles pero intrascendentes. Tal vacío de las “Ideas” es aprovechado al máximo por ciertos políticos y dirigentes que vomitan veneno, verborrea, ignorancia, megalomanía o ambición desenfrenada descomunalmente.  

            Tegucigalpa, MDC, 20 de septiembre del año 2020. (Publicado en el prestigioso diario “La Tribuna” de Tegucigalpa, el jueves 24 de septiembre del 2020, Pág. Cinco). (Se reproduce en el diario digital “En Alta Voz”, por determinación espontánea de los periodistas Mario Hernán Ramírez, Elsa de Ramírez y Lourdes Ramírez).

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