Previo al proceso electoral general que se avecina y ante los discursos de violencia y discriminación que ya se registran en el país, urge poner en práctica un Código de Conducta Ético-Electoral como un compromiso público real que contribuya a generar confianza electoral y compromisos mínimos de convivencia política a través del respeto a los valores ético-democráticos.

Este escenario, fue analizado este día por expositores nacionales e internacionales en el Foro Virtual “Códigos de Conducta Electorales: Una demanda de la Ciudadanía”, auspiciado por la Red por la Equidad Democrática en Honduras (REDH), con el apoyo de la Oficina de las Naciones Unidas en Honduras (ONU) y el Instituto Nacional Demócrata (NDI).

En su exposición, Percy Medina, jefe de misión en Perú de IDEA Internacional, explicó que la finalidad de un código de conducta o pactos éticos, forma parte de un conjunto de reglas electorales claras. Es derivado de un acuerdo entre las partes, garantiza el respeto a los procesos electorales, evita la violencia y se facilitan las buenas prácticas en el ejercicio electoral.

Medina recalcó que un código de conducta sirve para que la discusión se centre en ideas, propuestas y no en noticias falsas que cada vez son más comunes en los procesos electorales, y se covierten en los ingredientes de la conflictividad, los discursos de odio y de la discriminación que fomenta la violencia.

“En un proceso electoral, se debe generar equidad y tener una cancha plana, un campo de juego” en el que se pueda dar una competencia electoral adecuada entre los actores políticos y eso, solo se logrará con una conducta ética electoral”, puntualizó el panelista de origen peruano.

Por su parte, Mauricio Díaz Burdett, coordinador general del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH) y miembro de la REDH, centró su exposición en explicar los resultados que ha dado al país un “Código de Conducta Política Inverso”, el cual afecta la asignación presupuestaria y la planificación, incluida la temática electoral. En ese sentido, detalló que el 80 por ciento de la población, tiene problemas de empleo, eso significa que los resultados de los códigos de conducta que la clase política ha asimido en el pasado no generaron los resultados que espera la población luego de un proceso electoral.

Según el profesional de la economía, lo que se ha tenido en el país, es un código de conducta que no tienen arraigo, que no tiene apropiamiento en la población porque todavía no se asocia a lo más mínimo para vivir en el país; apuntó que un código de conducta electoral equivocado, también afecta la paz social y genera una violencia que tiene que ver con las necesidades básicas diarias, con la salud y la educación.

“Si la política y la democracia no resuelven los problemas socioeconómico de la población, entonces los códigos de conducta que se implementan en el país no están funcionando”, cuestionó Díaz. Además, sugirió, que los actores políticos deben mantener un código de conducta electoral que ayude a tener planificación, tanto en lo económico como en los temas electorales.

En relación a los códigos de conducta ético electoral desde el órgano electoral, la consejera propietaria, del Consejo Nacional Electoral (CNE), Rixi Moncada, reflexionó sobre la necesidad de revisar y discutir sobre tanta norma escrita en lo nacional como internacional que no se cumple. Precisó, que este foro abre las posibilidades de un debate sobre la ética pública, de volver a centrar la necesidad en implementar códigos de conducta útiles.

La consejera Moncada enfatizó que “Un código de conducta vacío no sirve, un código de conducta sin contexto no sirve, pues el primer acto de violencia política es justamente la violencia oficial”, quien reclamó la independencia y la autonomía de las instituciones electorales, el fin de la corrupción y la impunidad y el castigo a los casos de homicidio.

Al cierre del foro, los panelistas coincidieron en que es posible practicar códigos de conducta electorales en el país, siempre y cuando se cumplan.

Este foro, fue presidido por la coordinadora residente de la ONU en Honduras, Alice Shackelford, el director de NDI, Alejandro Urizar, y el portavoz de la REDH, Gustavo Solorzano. Además, participaron autoridades de los órganos electorales, partidos políticos, candidatos presidenciales, candidatos a diputados, representantes del Congreso Nacional, representantes de la comunidad internacional, expertos electorales, organizaciones de sociedad civil, empresa privada, grupos en condición de vulnerabilidad y medios de comunicación.

Tegucigalpa, M.D.C., martes 17 de agosto, 2021.

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