Carlos Urbizo Solís

Queridos amigos, siempre he creído que la gratitud-y la humildad que es más difícil de practicar-, es la más grande virtud del ser humano.
Para los creyentes o fieles, la primera acción de gracias es a Dios, y luego a la familia, amigos, y a todas aquellas personas que contribuyen a que gocemos de una vida plena y cómoda.


Yo sé qué tal vez es más fácil expresar este sentimiento para los que estamos bien que para quienes no lo están por no encontrar ellos una explicación a los reveses de la vida.


San Agustín enseñó que Dios es incomprensible para el ser humano. Esto no sólo significa que no podemos conocer totalmente la naturaleza de Dios sino que no comprendemos porque suceden algunas cosas-como las enfermedades crueles ,la crueldad del hombre (y de la mujer!!), y la pobreza que azota a un elevado porcentaje de la población, más del 60% en Honduras. (Hace algunas décadas leí un maravilloso libro, escrito por un rabino, titulado, “ Cuando cosas malas le suceden a gente buena. “ Se los recomiendo altamente. Desde que lo leí, veo la vida y la relación con Dios de una forma distinta y tranquilizante. )


Lo que sí sabemos es que Dios no quiere hacerle daño a nadie, y sabiendo eso, tenemos que concluir que las condiciones de pobreza son obra del mismo hombre por su insensibilidad, falta de interés, y aún egoísmo de aquellos que tienen posiciones de liderazgo público y privado. Creo que si todos hiciéramos todo lo que podemos por aquellos que están a nuestro alrededor, esas cantidades de pobres se reducirían a un mínimo o no existirían.


En los países donde los gobiernos responden a las necesidades de sus pueblos-donde hay democracia, que no es nuestro caso, desde luego-, esos niveles de pobreza oscilan entre 10:15 por ciento, y su pobreza tal vez equivale a nuestra clase media baja!!!


La pandemia venido a trastornar nuestras vidas y con ello ha motivado una reflexión sobre el significado de la vida. Por el encierro tal vemos hemos finalmente llegado a conocer mejor y actuar mejor ya son los que nos rodean, principalmente la familia. Ojalá que esta actitud y solidaridad perdure en nuestras vidas. Por lo demás ,es difícil que volvamos a los tiempos antes de COVID, y tendremos que aprender a vivir una “ nueva normalidad” que en este momento desconocemos cómo será.

Si sabemos que requerirá un gran esfuerzo, y que muchos tal vez no se podrán adaptar. Como sé que es difícil leer estas largas epístolas en estos espacios, terminaré mi reflexión navideña aquí.Les deseo a todos ustedes, mis queridos amigos, una feliz Navidad en compañía de sus queridas familias y amigos cercanos. Confiemos que el próximo año y los venideros podamos resolver los problemas que deja su paso 2020, con salud, amor, bienestar, y muchísimas ocasiones alegres y memorables.


Un abrazo navideño de de Año Nuevo a todos,
Con cariño y gratos recuerdos en su compañía.

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