Por Elia Castellón

El Día Internacional de la Mujer es un buen momento para reflexionar acerca de los avances logrados, pedir más cambios y celebrar la valentía y la determinación de las mujeres de a pie que han jugado un papel clave en la historia de sus países y comunidades. El mundo ha logrado avances sin precedentes, pero ningún país ha alcanzado la igualdad de género.

Historia

El Día Internacional de la Mujer nació de las actividades del movimiento sindical a principios del siglo XX en América del Norte y Europa. El primer Día Nacional de la Mujer se celebró en los Estados Unidos el 28 de febrero de 1909, cuando se convocó la huelga de los trabajadores textiles y mujeres del Partido Socialista de los Estados Unidos protestaron también contra las condiciones laborales en Nueva York en 1908.

A partir de esto, el Día Internacional de la Mujer tomó una nueva dimensión global para las mujeres en los países desarrollados y en desarrollo. El creciente movimiento internacional para las mujeres está ayudando a que la conmemoración sea un elemento unificador, fortaleciendo el apoyo a los derechos de las mujeres y su participación en los ámbitos político, social, cultural y económico.

Sin igualdad de género en el ámbito profesional y legal

Hace 50 años, llegamos a la Luna; en la última década, hemos descubierto nuevos ancestros humanos y hemos fotografiado un agujero negro por primera vez, pero, según la ONU, existen restricciones legales que impiden a 2 700 millones de mujeres acceder a las mismas opciones laborales que los hombres. Menos del 25% de los parlamentarios eran mujeres en 2019 y una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia de género.

Las mujeres siguen sin tener suficiente representación en la vida pública y la toma de decisiones, tal y como refleja el reciente informe del Secretario General de las Naciones Unidas. Las mujeres son jefas de Estado o de gobierno en 22 países, y únicamente el 24.9 por ciento de los parlamentarios nacionales son mujeres. Al ritmo de progreso actual, la igualdad de género entre jefas y jefes de gobierno, tardará otros 130 años.

Es clave que las mujeres estén representadas en el poder judicial para que los tribunales, a su vez, representen a la ciudadanía, atiendan sus preocupaciones y dicten fallos fundamentados. Según este informe, en América Latina, apenas el 32 % de los jueces del más alto tribunal o de los tribunales supremos son mujeres.

Logros alcanzados contracorriente en las últimas décadas

  • 1993 Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres: El primer instrumento internacional en abordar explícitamente y definir formas de violencia contra las mujeres.
  • 1994 Programa de acción de la CIPD: Plan de acción que pone a las personas y sus derechos como protagonistas del desarrollo. Reconoce la salud sexual y reproductiva de la mujer como fundamental para el bienestar de todas y todos.
  • 1995 Declaración y Plataforma de Acción de Beijing: Marco integral aprobado en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. Con acciones previstas en 12 esferas fundamentales para promover los derechos de la mujer.
  • 2000 Resolución 1325 del Consejo de Seguridad: Primer marco legal y normativo de las Naciones Unidas en reconocer que la guerra afecta de forma diferente a las mujeres. Insta a la participación de la mujer en la prevención y la resolución de conflictos.
  • 2003 Acción colectiva por la paz: La implacable guerra civil empuja a miles de mujeres liberianas a organizarse. Dirigido por la activista Leymah Gbowee, el movimiento emplea varias tácticas, como una huelga de sexo para que los hombres participen en las conversaciones de paz; El éxito es rotundo: pone fin a la guerra civil de 14 años y culmina con la elección de la primera mujer jefa de Estado de África, Ellen Johnson Sirleaf.
  • 2006 La Gulabi Gang: justicia para las mujeres. En el distrito pobre de Banda, un pequeño grupo de mujeres blandiendo troncos de bambú toma las riendas cuando oyen que un vecino maltrata a su mujer. Intervienen y obligan al marido a reconocer el maltrato y ponerle fin. Este modesto movimiento contra el maltrato doméstico crece hasta convertirse en uno estatal.
  • 2011 en adelante: Hacer frente al statu quo. Desde la Península Arábiga hasta las capitales del norte de África, muchas mujeres protestan enérgicamente por sus derechos como parte de un movimiento más amplio: el movimiento panarábigo. La protesta otorga protagonismo mundial a las mujeres, desafiando la percepción de que son pasivas.

Heroínas contra la pandemia del COVID-19 y la desigualdad laboral.

Según ONU Mujeres, las mujeres se encuentran al frente de la batalla contra la Covid-19, como trabajadoras del sector de la salud en primera línea, como científicas, médicas y cuidadoras; no obstante, ganan un 11 por ciento menos globalmente en comparación con sus homólogos masculinos. Como señala un análisis de equipos de trabajo sobre la Covid-19 de 87 países, solamente el 3,5 por ciento de estos tenían paridad de género.

La FAO, también aseguró que esta misma situación ha afectado de manera desproporcionada a las mujeres y ha exacerbado las vulnerabilidades existentes al reducir sus oportunidades económicas y el acceso a alimentos nutritivos y al mismo tiempo, aumentando su carga de trabajo, así como la violencia de género.

Participación y activismo feminista

ONU Mujeres registró que: 1 de cada 3 mujeres sufre violencia a lo largo de su vida; 830 mujeres mueren cada día de causas evitables relacionadas con el embarazo; sólo 1 de 4 parlamentarios son mujeres a nivel mundial; y hasta 2086 no se cerrará la brecha salarial si no se contrarresta la tendencia actual. Señala que la desigualdad de género es endémica. Ahora, cuando la comunidad internacional se une con la Agenda para el Desarrollo Sostenible, tenemos que luchar para que las próximas generaciones vivan en un mundo donde la mujer pueda expresarse, decidir e intervenir, y disfrutar de los mismos derechos que el hombre.

OXFAM, confirmó que el internet y las nuevas tecnologías han contribuido a la democratización y a la defensa de los derechos fundamentales, incluidos los de las mujeres. La mujer debe saber cuál es el papel que jugará en los siglos venideros y cómo generar conciencia de ello, asimismo, señaló que el activismo feminista también se plantea como meta una nueva jerarquización de los valores sociales, que casi siempre han sido diseñados por hombres. Las mujeres deben participar en este replanteamiento y asumirlo como tal.

Las mujeres más jóvenes, en particular, vienen expresando cada vez más su opinión sobre una serie de cuestiones de importancia internacional, como el cambio climático, la pobreza y el racismo. La participación de las mujeres diversifica las experiencias de vida en que se basan quienes formulan las políticas y da espacio para manifestar prioridades según distintas experiencias comunes vividas en función del género.

Fotos de La Colectiva de Mujeres Hondureñas

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