Reporteros de Investigación

¿Dónde está el dinero? Posiblemente en la campaña política, en el juicio de Tony Hernández o en negocios con Donald Trump.

¿Por qué el presidente hondureño Juan Orlando Hernández se interesó personalmente en la compra de los siete hospitales móviles que al final resultaron ser basura?

Varios indicios hacen sospechar que el dinero de la sobrevaloración de los hospitales fue usado para comprar influencias y financiar campañas políticas.

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. Al menos cuatro indicios hacen sospechar que el presidente hondureño Juan Orlando Hernández estaba personalmente interesado en la compra de los siete hospitales móviles que supuestamente servirían para atender a pacientes de COVID-19.

Sin embargo, su interés tenía muy poco que ver con la emergencia nacional por la pandemia. Los indicios permiten suponer que JOH estaba interesado en la posibilidad de usar el dinero de la sobrevaloración de los hospitales para comprar favores y posponer indefinidamente la condena contra su hermano Juan Antonio Hernández, alias Tony, acusado de narcotráfico en Estados Unidos.

Primer indicio: Axel López se comunica personalmente con JOH

La carta fechada el 9 de julio de 2020 y firmada por Axel López no deja dudas. “En caso necesario, favor planificar una llamada privada con su Presidente para notificarle las novedades sobre la situación actual”, se lee en ella.

Captura de imagen de la carta enviada por Alex López (Elmed Medical Systems, Inc.) a la exdirectora de Invest-H, Evelyn Bautista, el 9 de julio del 2020. emuestra la carta con membrete de Elmed Medical Systems (empresa del guatemalteco Axel López), a su propietario le urgía entrevistarse personalmente con JOH. 

López es el “empresario” guatemalteco contratado por la dependencia gubernamental Inversiones Estratégicas (Invest-H) para gestionar la compra de los siete hospitales. 

Pero ¿por qué López insistía en “echar una platicadita” con JOH? Se supone que el mandatario no debería tener acercamientos con el guatemalteco. Ese es trabajo del director de Invest-H o alguno de sus subalternos. 

Para cuando López solicitó la entrevista con JOH, Marco Bográn ya había dejado el cargo el 25 de junio de 2020. En su lugar se nombró a Evelyn Bautista, quien solo estuvo 13 días en el puesto.

¿Qué hay detrás de las sospechosas conversaciones de López con el mandatario hondureño?

Para averiguarlo debemos retroceder al momento en que el Gobierno hondureño declaró emergencia nacional a comienzos de 2020.

Segundo indicio: aprobación del marco legal con más de cien leyes

Durante la pandemia, Hernández estuvo a la cabeza de más cien normas, decretos y leyes para crear una super estructura legal que le ayudó a controlar y concentrar las decisiones durante la pandemia y además una serie de compras directas, mediante la aprobación de decretos de emergencia.

Mediante decreto ejecutivo PCM-0005-2020, el gobierno de Juan Orlando Hernández dio vía libre a la dependencia gubernamental Inversiones Estratégicas (Invest-H) con el fin de comprar materiales para hacer frente a la pandemia.

Declarar Estado de Emergencia Sanitaria, en el Sistema de Salud Pública a nivel nacional, con el propósito de (…) fortalecer las acciones de vigilancia, prevención, control y garantizar la atención a las personas ante la probable ocurrencia de infección por coronavirus (COVID-19)”, anunciaba el diario oficial La Gaceta del 3 de abril de 2020.

Una vez aprobado el decreto PCM-0005-2020, el gobierno de Juan Orlando Hernández decidió que el pueblo hondureño necesitaba urgentemente hospitales móviles para afrontar los peligros de la pandemia.

Una de las justificaciones de la compra era la necesidad de “quintuplicar” la atención médica en Honduras.

A finales de marzo de 2020, el Gobierno anunció que Invest-H era la dependencia gubernamental encargada de comprar siete hospitales móviles en Turquía. Los siete sanatorios adquiridos por el gobierno de JOH tienen supuestamente capacidad para 450 camas y valen aproximadamente 47 millones de dólares, o sea, unos 1,175 millones de lempiras.

Invest-H, dirigida por Marco Bográn Corrales, encargó la compra a la empresa Elmed Medical Systems, propiedad del guatemalteco Axel Gamaliel López. 

Vea auditoría hecha Invest-H

La familia de Marco Bográn tiene un largo historial de negocios con el Gobierno hondureño. Supuestamente consiguió el puesto en Invest-H a punta de influencias. Es sobrino del ingeniero, empresario y político Arturo Corrales, quien tiene décadas de inclinarse ante los Gobiernos de turno para obtener millonarios contratos.

Por otro lado, Axel López es un empresario guatemalteco y que se autodefine como veterano de la Guerra del Golfo del que los hondureños no sabían nada hasta antes de 2020. Eso cambió, sin embargo, con la irrupción de la pandemia en territorio hondureño. 

A pesar de que López apareció prácticamente de la nada, Invest-H le “puso en bandeja” 47 millones de dólares para comprar desechos móviles en Turquía. 

Los hondureños no conocían a Axel, pero la familia de Marco Bográn parece haberse llevado bien con el empresario chapín desde hace ya algún tiempo. La tía de Marco, la exdesignada presidencial María Antonieta Bográn de Guillén, aparece posando en una foto con Axel López. 

Aunque los dos salen estrechándose la mano y sonriendo en la fotografía divulgada en redes sociales, la exdesignada aseguró que no tiene ninguna relación con el guatemalteco ni con el gobierno de Juan Orlando Hernández. 

López llevó a cabo la compra de los hospitales en Turquía por medio de su compañía Elmed Medical Systems, a la que el director de la organización anticorrupción Asociación por una Sociedad más Justa (ASJ), Carlos Hernández, llama “una empresa que no llega ni a ser de maletín, sino que de USB”. 

Mientras el gobierno de JOH, Invest-H y Axel López defendían la adquisición de los siete hospitales móviles y el Consejo Nacional Anticorrupción, ASJ, FOSDEH y otras organizaciones señalaban que la compra estaba viciada de corrupción, Axel López trataba de establecer contacto con el presidente Juan Orlando Hernández. 

Volvemos así a la pregunta original. ¿Por qué López insistió en mantener comunicación personal con JOH, como queda evidenciado en la carta del 9 de julio de 2020? ¿De qué quería hablar con él?

Obviamente, López no deseaba averiguar cómo iba la salud de Juan Orlando Hernández, quien supuestamente dio positivo por coronavirus el 16 de junio de 2020. 

El único tema que les quedaba por tocar era el dinero. Tal vez López quería que hablaran sobre adónde fueron a parar los más de 20 millones de dólares en que fueron sobrevalorados los siete hospitales móviles. 

El Ministerio Público dijo que López se embolsó esos casi 600 millones de lempiras. Algunos analistas sospechan que el guatemalteco podría haber sido utilizado y se habría quedado solo con una pequeña parte del “botín” mientras el resto de ese dinero se desviaba para financiar una campaña política. En Honduras no son raros los escándalos de esta clase. Recordemos que los fondos robados al Seguro Social de 2010 a 2014 fueron empleados para financiar la campaña del propio JOH

Según el New York Times, “una red dirigida por Mario Zelaya, exdirector del IHSS durante el mandato del presidente Porfirio Lobo (2010-2014), desvió de manera fraudulenta unos $320 millones de los fondos destinados a comprar medicamentos, insumos para el sistema sanitario y pagar pensiones de vejez e invalidez”.

Esas no fueron las únicas sumas millonarias desviadas para la campaña de JOH. En el infame caso Pandora, “entre 2011 y 2013, casi doce millones de dólares fueron robados de la Secretaría de Agricultura y entregados a dos organizaciones sin fines de lucro controladas por la hermana del presidente, Hilda. De acuerdo con una transcripción, este dinero también se destinó al financiamiento de la campaña de 2013 del presidente”.

Sin embargo, algunos hechos apuntan a que esos casi 600 millones de lempiras no fueron usados para financiar campañas políticas en Honduras, sino fuera del país.

Tercer indicio: Trump y JOH se llevan de maravilla

Los casi 600 millones robados en la compra de hospitales móviles podrían haber acabado en un lugar inesperado: en las cuentas de banco con que se financió la campaña de reelección de Donald Trump en 2020. 

La teoría no es descabellada. La respaldan al menos dos hechos. 

El primer hecho es la relación cordial, o al menos de servicio, entre Trump y JOH. O sea, de servicios prestados por el mandatario hondureño a su colega. Durante los cuatro años de mandato de Trump, Juan Orlando Hernández colaboró en muchas áreas con el presidente estadounidense.

Trump y Juan Orlando Hernández se llevaban tan bien que hasta coincidían en los resultados positivos contra el coronavirus logrados con el uso de la hidroxicloroquina. Trump le hacía publicidad a este medicamento y era accionista de una de las empresas que lo vendían.

«‘Hablé con el presidente de Honduras. Dijo que usaron hidroxicloroquina y los resultados son increíbles. Pasó hace una hora y me dio las gracias. Él no es doctor, pero me agradeció y me dijo que los resultados han sido muy buenos’, empezó diciendo [Trump]. He visto estudios negativos, pero aquí está el presidente de Honduras diciendo lo bien que salió esto. Pregúntenle al presidente de Honduras, un tipo muy agradable. También me pidió ventiladores y les vamos a dar algunos porque vamos a hacer 100 mil’».

Otro hecho que respalda la teoría es la condena ocho veces pospuesta contra el hermano de JOH, Antonio “Tony” Hernández. Los ocho aplazamientos de la condena del hermano del presidente hondureño tuvieron lugar durante el mandato de Trump. 

Cuarto indicio: Posponen ocho veces la condena de Tony Hernández

Juan Orlando, Juan Antonio y Mauricio, Hernández.

La condena por narcotráfico del hermano de Juan Orlando Hernández, Tony Hernández, fue pospuesta ocho veces mientras Donald Trump cumplía su polémica presidencia, el fiscal de Nueva York que llevaba su caso, fue removido del puesto mediante una supuesta renuncia.

Lo más raro es que no mucho tiempo después de la accidentada salida de Trump de la Casa Blanca, la justicia estadounidense dejó de andar por las ramas y condenó de un plumazo a Tony a cadena perpetua más 30 años, además de una multa de 138.5 millones de dólares.

Las autoridades de Estados Unidos detuvieron a Tony Hernández el 23 de noviembre de 2018 en el aeropuerto de Miami. Lo acusaron de tráfico de cocaína a EUA, posesión de armas y mentir a las autoridades estadounidenses. Lo declararon culpable de esos cargos el 18 de octubre de 2019 en la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

Los ocho aplazamientos de la condena del hermano menor de JOH ocurrieron del año 2020 al 2021. Para el juez del Distrito Sur de Nueva York, Kevin Castel, quien dictó sentencia contra Tony Hernández, la sentencia contra el exdiputado hondureño debió haberse emitido mucho tiempo atrás, pero lo impidió la pandemia del coronavirus. Sin embargo, consideró que nunca había visto que una sentencia se pospusiera tantas veces.

Nunca en su condición de juez había visto una sentencia retrasada por tanto tiempo (un año y cinco meses) como la del hermano de Juan Orlando Hernández, agregó el juez Castel.

Además de los aplazamientos, se produjo la renuncia a mediados de 2020 del fiscal del Distrito Sur neoyorquino, Geoffrey Berman, quien había conocido el caso de narcotráfico de Tony Hernández. 

Es imposible no ver en los ocho aplazamientos y en la renuncia del fiscal Berman las garras del crimen organizado que tiende sus redes por medio de la compra de influencias para manipular incluso a la justicia estadounidense. 

También es un indicio de la irresponsabilidad de Donald Trump, quien estaba dispuesto a saltarse las leyes para cumplir su propósito de seguir en el poder, como quedó demostrado en el asalto al Capitolio que él impulsó. 

Trump y JOH se llevaban bien porque son “lobos de la misma loma”. El estadounidense engañó durante 10 a 15 años al fisco y llegó a deber más de 100 millones de dólares en impuestos, según una investigación realizada por el NYT.

Durante unos meses en 2020, esa alianza parecía destinada a triunfar. Pero la elección de Joe Biden como presidente de Estados Unidos les arruinó los planes. Ahora, JOH tiene que apretar los dientes y felicitar al nuevo presidente de EUA, enviando mensajes en las redes sociales:  “Felicidades presidente @JoeBiden por un triunfo que fortalece la democracia de #EEUU. Mis mejores deseos para usted, @KamalaHarris y su equipo”.

A JOH no le queda de otra que volverse imprescindible para Biden. Es su única salida para que con él no se repita la historia de su hermano Tony.

Mientras transcurren las denuncias y sigue en el aire la pregunta ¿Dónde está el dinero? A través de Casa Presidencial, el mandatario Hernández replicó que el dinero está en manos de quien más lo necesita:

Noticia de Casa Presidencial.

“Aquí está el dinero del pueblo hondureño para atender al que más lo necesita” Presidente Hernández

La versión de Casa Presidencial sobre el manejo de la pandemia:

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