Radio Progreso

La hipocresía del gobierno de Estados Unidos nuevamente queda en evidencia con un informe preparado por el Servicio de Investigaciones de su propio Congreso, el cual se titula “Honduras: antecedentes y relaciones con Estados Unidos”.

En él, se resalta que una década en el poder del Partido Nacional liderado por Juan Orlando Hernández, le ha permitido consolidar su influencia sobre las instituciones públicas, y erosionar efectivamente los controles y contrapesos.

Señala, además, que el Poder Ejecutivo es quien realmente impulsa la agenda del Poder Legislativo y que el Poder Judicial está sometido a intimidaciones, corrupción y politización.

El informe también deja clara la falta de legitimidad de Juan Orlando Hernández para un importante sector de la ciudadanía debido a su reelección inconstitucional y las denuncias de fraude en las elecciones.

A su vez, resalta el deterioro de la confianza ciudadana por los actos de corrupción en los que han estado implicados miembros de su familia, su partido y su gobierno, así como de sus presuntas actividades criminales.

Destaca, además, que, pese a la reducción en la tasa de homicidios, Honduras sigue siendo uno de los países más violentos del mundo y su población continúa sufriendo impunidad y violaciones a derechos humanos de forma persistente.

Todo ello hace que, aunque se celebren elecciones, Honduras sea calificada como una “autocracia electoral”, es decir, un régimen donde una sola persona tiene el control de toda la institucionalidad.

Siendo optimistas, esperaríamos dos cosas: que el nuevo gobierno estadunidense tome la decisión de dejar de apoyar a esta dictadura y que aquellas personas que aún les queda un poquito de dignidad, dejen de apoyar y trabajar para este régimen autoritario.

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