“Yo soy la presidenta del patronato, conmigo tienen que coordinar la ayuda”, gritó una voz entre el molote de gente. Otra voz histriónica respondió: “ella es la activista de “vida mejor”, ellos están controlando toda la ayuda que viene del gobierno”. Esta disputa al momento de entregar raciones ocurrió en el municipio de El Negrito y es el principal rasgo en muchos albergues y comunidades afectadas.

Este grito saltó del departamento de Yoro y tuvo su eco en el occidente del país, cuando el alcalde de San José de Colinas, Santa Bárbara, denunció en un medio de comunicación: “Hoy convocaron a reunión de alcaldes y solo convocaron a los compañeros del Partido Nacional, a nosotros que no somos del partido de gobierno nos dejan a un lado”.

 Las voces de la activista y del alcalde dejan en evidencia la lógica de la administración de Juan Orlando Hernández: están conmigo o contra mí. Una lógica que establece que las prioridades de los recursos del Estado no son para los hondureños y hondureñas, sino prioritariamente para los seguidores del Partido Nacional, y se trata con desprecio y violencia a quienes tienen la osadía de pedir la renuncia del líder supremo.

Esta lógica de poder sostiene que el Estado es administrado por el Partido Nacional y el partido es propiedad de Juan Orlando Hernández. Nadie cuestiona su palabra y todo se mueve con su visto bueno, el Partido Nacional es su red clientelar de obediencias y lealtades, de corrupciones e impunidades. Ante las cámaras y micrófonos todos los ministros sacan la muletilla, “por instrucciones del presidente” o “el presidente ha dado instrucciones”, y pobre aquel que se olvide de su majestad.

La concreción de esta lógica funciona a la perfección en muchos albergues del municipio de El Progreso y El Negrito, donde quienes coordinan, recogen listas en las comunidades y quienes entregan víveres son los activistas del Partido Nacional, pagados con fondos del Estado y conocidos como “los de vida mejor”.

Esta lógica se impone al momento de priorizar la reactivación económica y rehabilitar la infraestructura afectada por el paso de los huracanes. Juan Orlando priorizó el occidente del país argumentando que llega el tiempo de la cosecha del café, en cambio hay un marcado desinterés en atender a la población y rehabilitar la infraestructura del Valle de Sula, a pesar de ser la región que produce el sesenta por ciento del producto interno bruto del país.

Priorizar el occidente por el norte no es casualidad si lo miramos con ojos electorales. El occidente es la región más pobre del país, es la que más vota en los procesos electorales y es la principal base electoral del Partido Nacional en las elecciones. En sentido contrario, el Valle de Sula es la región más rica del país, es que la que más razona su voto y cuestiona la administración actual. Cambiar la lógica del partido por la lógica del Estado es la principal tarea del país y el principal obstáculo para enfrentar los desastres de Covid-19, Eta e Iota.

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