Tegucigalpa, Honduras. Conexihon – Tras 13 años de servicios profesionales y en medio de un tratamiento de cáncer de tiroides, Lesly Vanessa Medina Lozano una periodista de 42 años de edad, fue despedida de la unidad de estrategia y Comunicación de la Secretaría de Infraestructura y Servicios Públicos (INSEP) y con ello se suspendió su tratamiento oncológico.

Lesly Vanessa recibió una nota de despido en la que textualmente se lee: “Por medio de la presente se le notifica que, a partir del día de hoy, se ha decidido dar por terminada la relación laboral entre usted y la INSEP…La decisión anterior se fundamenta en la siguiente causa: dejar de asistir a su trabajo sin permiso del patrono y sin causa justificada, los días 03,04,05,06 y 07 de febrero del año 2020”.

En una entrevista a Conexihon.hn, la periodista notablemente agotada y somnolienta como secuelas de los fuertes medicamentos para combatir el dolor físico y emocional, nos comentó que en los días causales de su despido se encontraba atravesando una fuerte crisis existencial.

Según Lesly Vanessa se trataba de una ´´cacería de brujas´´ en su contra por parte de sus superiores quienes incluso hacían mofa de su estado de salud y aseveraban que todo era un pretexto de la periodista para no cumplir con sus labores.

“Acabada de cerrar una documentación de audiencia de descargo en donde me solicitaron documentar inasistencias del año 2019…para ese tiempo yo estaba asistiendo a citas seguidas con especialistas, entre estos el endocrinólogo, la ginecóloga e incluso el psicólogo. Yo entregué los comprobantes y a los días me salieron con la nota de despido”, denunció la comunicadora.

De acuerdo con Lesly Vanessa al momento de entregarle la nota de su despido ella incluso andaba su ojo izquierdo reventado de sangre y en medio de una crisis nerviosa en consecuencia del medicamento oncológico y el pesado ambiente laboral.

De nada sirvieron los comprobantes de las citas médicas, pues según el alegato de los representantes de la INSEP, lo que requerían eran las incapacidades médicas y no así la firma y sello del médico en el comprobante de cita médicas, ni incluso las recetas para compra de medicamento no existente en la farmacia del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS).

“Lo reconozco, falté a mi trabajo sin incapacidades… pero esta es una realidad de todos los trabajadores, el mismo gobierno limita las incapacidades, los mismos médicos me lo decían: no puedo darte incapacidad por tus condiciones emocionales en el seguro social. Además, no cuentan las incapacidades de medico privado pues hay que irlas a validar siempre al seguro social”, detalló la periodista.

La nota oficial de su despido entregada el 03 de marzo de 2020, afecto aún más la condición emocional y por ende la física de la periodista, quien decidió procesar la información pues desde el 27 de septiembre de 2007 laboraba en dicha institución gubernamental.

Con lo que Lesly Vanessa no contaba era con la pandemia del COVID-19 que, desde el 15 de marzo, es decir 12 días después que la periodista fuera oficialmente despedida, cerraría todas las oficinas estatales, entre esta la Secretaria del Trabajo y Seguridad Social y los Juzgados laborales, motivo por el cual hasta la fecha de la redacción de la presente nota la periodista no ha podido iniciar su proceso legal para el pago de sus derechos laborales.

La batalla constante entre su cuerpo, su mente y su corazón

El periodista confesó a Conexihon.hn, que su cuerpo ha cambiado radicalmente en los últimos cinco años y específicamente en el último año, pues desde su despido el estrés por la sobrecarga de emociones y la falta de tratamiento médico ha afectado severamente a la profesional de la comunicación.

Es notable la perdida de sus habilidades motoras e incluso la coordinación en el procesamiento de sus ideas, sumado a ello el evidente agotamiento físico y emocional de la periodista, quien asegura le exige el mil porciento a su cuerpo a su mente y a su corazón.

“He llegado a culparme por estar enferma, tengo tres hijos de 23,14 8 años a los que este año no pude disfrutar, no los pude cuidar… me vi obligada a enviar a mis dos hijos menores al cuidado de mi mamá, eso afecta mucho pues por más que intento ser positiva, sinceramente no veo la salida”, dijo la periodista.

Muchas deudas, ningún ingreso, pero mucha solidaridad

Al quedarse sin empleo, sin seguro social que le permitiera seguir su tratamiento oncológico y en medio de una cuarentena por distanciamiento social en consecuencia del COVID-19, contribuyó para que la periodista dimensionara la palabra “solidaridad”, ya que según su testimonio siempre ha tenido alimento en su mesa y un techo para vivir.

“Al conocer mi situación el dueño de la casa donde habitaba junto a sus hijos le cedió su casa a cambio del pago único de los servicios de energía eléctrica y agua… pero no pudo cubrir dichos gastos que ascienden a 40 mil lempiras, por eso tuve que abandonar la casa y hacer un compromiso de pago por la deuda”.

“Tengo tres amigas fieles e incondicionales que están pendientes de mi comida e incluso medicamentos, también colegas y otros amigos fuera del país que no me dejan de apoyar…además cuando el cuerpo me lo permite hago bisutería y la vendo”.

La situación económica de Lesly Vanessa, al igual que muchos hondureños/as no mejora, razón por la cual un grupo de colegas periodistas ha organizado una noche benéfica de venta de hamburguesas para poder apoyar a la comunicadora en la compra de alimentos y medicinas.

Pero Lesly Vanessa necesita mucho más, la periodista necesita retomar su tratamiento oncológico que abandonó hace justamente un año producto de su despido en INSEP y además urge de una fuente de empleo que le permita ser autosostenible.

El COVID-19 y las afectaciones laborales a periodistas

El COVID-19 ha golpeado fuertemente a los y las periodistas. De acuerdo con las cifras del Comité por la Libre Expresión (C-Libre), en un año se registran más de 12 muertes por la pandemia y una cifra superior a los 500 desempleados o suspendidos.

Según C-Libre existe además el registro del desplazamiento de la actividad periodística, es decir que los y las personas que ejercen esta profesión ante la falta de pautas publicitarias debido a la crisis económica que ha conllevado el COVID-19 han tenido que migrar a otras profesiones entre estas el cultivo, la ganadería y el comercio no formal.

Por otra parte, existe una precariedad en el acceso al sistema de salud de los y las periodistas, ya que de acuerdo con C-Libre todos los periodistas que han muerto por COVID-19 lo han hecho en hospitales públicos o privados, ninguno en el IHSS aún y cuando son profesionales asalariados que laboran en medios corporativos de comunicación.

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