El analista aeroespacial hondureño residente en Estados Unidos, autor de un libro sobre el golpe de Estado de 2009 contra Mel Zelaya, dice que el presidente estadounidense Donald Trump está “mentalmente enfermo” y que es “peor que JOH”

Tegucigalpa, Honduras. En Altavoz. Marcos Cáceres es un analista, escritor,  escritor hondureño que ha vivido más de 50 años en Estados Unidos, pero sigue pendiente de las noticias de sus familiares en Honduras y de los problemas que no dejan que el país se desarrolle, como la corrupción que hace que situaciones como la pandemia del coronavirus se salgan de control. También en el poco tiempo que le ha dejado su trabajo durante 31 años como analista aeroespacial se ha dedicado a impulsar proyectos de desarrollo en su tierra natal, como Project Honduras, del cual fue uno de los fundadores.

Los problemas sociales y sanitarios de Honduras, que vienen desde muy atrás y se han agudizado durante la administración de Juan Orlando Hernández, son peores que la pandemia del coronavirus, asegura Cáceres.

Si bien los hondureños le temen al coronavirus, la situación calamitosa en el país no es nueva. “Dicen que se están robando los hospitales, las ambulancias. Los problemas que hemos tenido antes del COVID-19 ahora van a ser más grandes porque la gente está encerrada en sus casas, buscando salir y ganar un sueldo para dar de comer a su familia. Honduras tiene problemas mil veces más grandes que la COVID-19. La realidad hondureña es no tener agua limpia ni comida suficiente, morirse de hambre y enfermedades asociadas con el agua contaminada”, dice el ingeniero hondureño.

Cáceres, autor del libro “El buen golpe: el derrocamiento de Mel Zelaya en Honduras”, publicado en inglés en 2010, opina que los problemas sociales, sanitarios y de otra índole en Honduras no se deben a un gobierno en particular. “Todavía no hemos visto cómo crear un nuevo sistema porque los problemas de Honduras son sistemáticos, no del Gobierno. Tenemos que crear un nuevo sistema político, económico y social”.

Para Cáceres, es difícil que los hondureños pongan en marcha un nuevo sistema si la mayoría de los habitantes del país está preocupada por alimentar a sus hijos. “Estoy seguro de que la gente todavía está protestando en las calles, pero eso no va cambiar el sistema. En Honduras, aunque el trabajador sea profesional, a veces no le pagan. Me impresionó una médica que me dijo ‘no me han pagado por ocho meses ni un centavo’. Le pregunté por qué no se iba a otro trabajo. ‘Si me voy ahorita, no me van a pagar ni un mes. Si me quedo, tengo la esperanza de que a lo mejor me pagan dos o tres meses’”.

“Todo mundo cuando piensa en Honduras piensa que es un país corrupto, y sí hay mucha corrupción en el gobierno y en el sector privado”, sostiene Cáceres. “Cuando vi lo que [Juan Orlando Hernández] intentó hacer con la Constitución, cambiar el sistema, y la forma en que lo hizo, eso me preocupó bastante porque me entró la idea de que podría ser el otro dictador de Honduras, pero de una forma más sofisticada, no un dictador como Mel Zelaya, que no me pareció una persona muy sofisticada, con buenas intenciones y todo, pero pensando que él tenía las soluciones de todo el país y una persona no lo puede hacer todo”.

Así de directo es este nativo de Tegucigalpa, en la zona central de Honduras, quien emigró desde muy joven a Estados Unidos, donde tiene 31 años de trabajar como analista aeroespacial y donde nacieron sus hermanos y su hermana. “Siempre hemos tenido relaciones con la familia en Honduras”, dice.

Cáceres regresa a Honduras de vez en cuando para visitar a sus familiares y ponerse al tanto de la situación nacional. Tanto se preocupa por los problemas del país que colaboró con la iniciativa de desarrollo Project Honduras. “Cuando me entró la idea de Proyecto Honduras tenía 35 o 34 años. Me dediqué a buscar una solución a los grandes problemas del desarrollo en Honduras por medio de internet, donde se podían comunicar todos los grupos que están ayudándole a Honduras. Creamos la página web del proyecto y establecimos una conferencia. En 2000 hicimos la primera conferencia en Copán Ruinas”, relata.

“Trump es un hombre mentalmente enfermo, es peor que Hernández”

Aunque acostumbra darles el voto a los demócratas, Marcos Cáceres confiesa que puede votar por cualquiera de los partidos políticos estadounidenses con tal de que sus líderes tengan un buen plan de gobierno.

Sin embargo, “este hombre que tenemos en este país no es capaz, es un hombre mentalmente enfermo y lo he dicho y lo he escrito desde hace tres años y medio”, dice sobre el presidente republicano Donald Trump. “Estados Unidos es un desastre, ahora tenemos un presidente que es peor que Hernández, que es peor que cualquier dictador de un país del tercer mundo”.

Trump sigue en el poder, según Cáceres, porque tiene el apoyo de conservadores como él: “Aun siendo un presidente malísimo como este, no les importa porque lo que les importa es quitar todas las regulaciones que prohíben, por ejemplo, que una empresa privada contamine los ríos”.

La política de Estados Unidos respecto a Honduras está “desorganizada completamente”, afirma el ingeniero hondureño, “por lo menos Hernández es una persona a la que puede dominar, una persona que no es independiente y eso es lo que quiere Trump: minidictadores que él puede controlar y Hernández ahí está”.

Una posible salida para Honduras, dice Cáceres, es que el desarrollo vaya “de abajo para arriba”. “Cuando se logra algo bueno en una comunidad, viene de los comités locales, donde los padres se unen para crear una buena escuela. Ahí comienza el desarrollo y eso es verdad en Honduras y también en Estados Unidos”.

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