• La pandemia y la devastación causada por las tormentas Eta y Iota, han ha dejado al descubierto las condiciones de vulnerabilidad y violencia a las que están expuestas las mujeres y niñas en períodos de emergencia.

Tegucigalpa, 16 febrero de 2021.- Por la covid-19 y las tormentas Eta y IOTA, el 32 % de las mujeres perdieron sus fuentes de ingreso remunerado, lo cual apunta hacia un significativo retroceso no solo en sus vidas sino también en el desarrollo del país y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), revela el “Análisis Rápido de Género en Honduras: un panorama ante COVID-19 y Eta /Iota” presentado hoy por CARE y ONU Mujeres Honduras.

La pobreza, la violencia e inseguridad de las mujeres se ha profundizado, y es más aguda en el caso de las empleadas de la maquila, trabajadoras domésticas y del sexo. Se observa además, la permanencia de las mujeres en la economía informal, la desestabilización empresarial y económica, que pone en riesgo los medios de vida de la población asalariada y cuenta propia, y el retroceso en procesos de empoderamiento económico de mujeres.

Asimismo, las emergencias han generado vulnerabilidad y discriminación hacia las y los trabajadores de la salud, aunque no trabajen atendiendo casos covid-19. El documento afirma que casi la mitad de los casos confirmados de Covid-19 (49.97 %) corresponden a mujeres, mientras, del total de personas damnificadas por la tormentas, un 41% son mujeres.

El estudio apunta que esta población damnificada buscó albergues o refugios temporales, que en su mayoría, por el hacinamiento, no reúnen condiciones adecuadas para un alojamiento digno y seguro, falta o limitado acceso a servicios básicos, y poco o ningún acceso a medidas de bioseguridad ante la covid-19.

En ese período, se contabilizan aproximadamente 96,000 personas albergadas, 494,000 evacuadas y 330,000 incomunicadas. Del total de personas damnificadas, al menos un 40 % son mujeres y 20 % son niñas o niños, sin embargo, estos datos no son concluyentes por no poseer registros desagregados y actualizados.

Durante la pandemia, la carga excesiva de trabajo doméstico y de cuidados de las mujeres, se ha incrementado en al menos cuatro horas al día, adicionales a las que ya dedicaban a este tipo de labores.

Mujer y violencia

A esto se suma, la vulneración de los derechos fundamentales por la exacerbación de los índices de violencia basada en género e inseguridad, la disminución  de las tasas de cobertura y calidad de la educación y salud, y el incremento del índice de inseguridad alimentaria y nutricional.

Para 2020, el informe consigna 270 femicidios, un aumento del 22 % de lesiones, 327 violaciones,
331 intentos de violación, 439 casos de acoso sexual a mujeres,  76,520  llamadas de auxilio o reporte por violencia al 911, un promedio de 283 diarios, y 8 % que en 2019.

Asimismo,  señala que 24,000 mujeres podrían quedar sin acceso a métodos anticonceptivos y que hubo un incrementó de la violencia económica a mujeres que trabajan en casas, incluida la permanencia obligatoria e incremento de horarios de trabajo.

El análisis recomienda poner en marcha de forma práctica y estratégica, acciones integrales de forma diferenciada, que prioricen al acceso a servicios, y garanticen la prevención y protección de las mujeres contra la violencia de género.

Asimismo, asignar fondos que rescaten el patrimonio de las mujeres y contribuyan al empoderamiento económico, crear y operativizar políticas públicas para mejorar la protección social de grupos en condición de vulnerabilidad, principalmente durante los periodos de crisis, y en particular, para trabajadoras de la maquila, empleadas domésticas  y sexuales.

Care y ONU Mujeres recomiendan también, apoyar las organizaciones de mujeres, feministas, mujeres trans, lésbicas y casas refugio, porque sin tener programas de respuesta, han jugado un rol importante, ya que están en los territorios y conocen sus problemas.

 382 total views,  2 views today

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here