Foto: Héctor Gómez

Julia Ramos vive en San Pedro Sula, tiene dos hijos, actualmente trabaja en un restaurante, su esposo no tiene trabajo. Ella tiene que hacer malabares para poder alimentar a su familia.

“La vida está bastante difícil, para una microempresa el aumento es bastante, pero para el empleado no es así, sabemos que todos los precios se han incrementado, desde la comida, la energía eléctrica, el agua. Y para mí que actualmente soy el único sostén de mi familia, es bastante difícil”, expresa Julia.

Desde que comenzó la pandemia por el Covid19, los padres de familia han tenido que contratar servicios de internet para que sus hijos puedan continuar con la educación, estos costos han incrementado el presupuesto familiar y si no pueden pagar, los estudiantes tienen que salir del sistema educativo.

Foto: Héctor Gómez

Según estadísticas oficiales, en el 2021 más de 3 millones de estudiantes deberían estar matriculados cifra que apenas llega a 1.5 millones de estudiantes. En los últimos 6 años la matrícula disminuyó de 300 a 350 mil, en edades de 6 a 7 años de edad, lo que significa que 1 de cada 10 menores recibe educación y el resto no. De los estudiantes matriculados se estima que solo medio millón de menores logren culminar el año escolar, un dato alarmante, porque se estaría incrementando el nivel de analfabetismo en Honduras.

“Con esta pandemia tenemos que pagar internet, para que mis hijos puedan recibir educación, acomodarnos al sistema, pero hay bastantes gastos, no nos perdonan ni un mes, tenemos que pagar puntualmente, el internet, el agua y la energía, sino lo cortan. No existe ninguna consideración para los más pobres” lamenta Julia.

Las negociaciones sobre el salario mínimo en Honduras comienzan en el mes de diciembre de cada año, para que sea efectivo a partir del mes de enero del año siguiente, sin embargo, en este año, se aprobó hasta seis meses después, un incremento del 4%, 5% y 8%, sin retroactividad desde el mes de enero, como lo manda la Ley del Código del Trabajo.

ARTICULO 2o.- El Salario Mínimo es irrenunciable, por tanto, no podrán pagarse sueldos o salarios inferiores a los que se fijen de acuerdo a esta Ley ni podrán ser disminuidos mediante contratación individual o colectiva u otro pacto cualquiera. Al negarse el sector empresarial a pagar los incrementos retroactivos está violentando ésta Ley.

Para el presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) “lo más importante en éstos momentos debe ser conservar los empleos y rescatar los que se han perdido, especialmente en las pequeñas empresas o mypimes, reactivar la economía que se ha visto golpeada por la pandemia y por los efectos de los huracanes” dijo Juan Carlos Sikaffy.

La posición de Julia es diferente, porque con el poco dinero que gana; “Hay días que no comemos, no podemos alimentar a nuestra familia, tratamos que el dinero alcance, gracias a los vecinos que nos apoyan podemos seguir adelante, la empresa solo nos da el salario y nada más, no se ocupa de todas las necesidades y decirlo o comentar es un peligro, porque está en riesgo mi trabajo”. Expresa temerosa Julia.

La familia de Julia, solo se alimenta dos veces al día, no pueden comprar carne por el alto costo, igual se han incrementado todos los productos de la canasta básica familiar.

Para Pablo Gómez la historia es diferente, no tiene empleo y su padre, un octogenario enfermo, depende totalmente de lo poco que puede conseguir, “sólo Dios sabe cómo logramos comer cada semana, mi lucha es conseguir 500 lempiras, ($20) para poder comer con mi padre, trabajo como pintor, como chofer, como albañil, de lo que sea y cuando mis amigos me piden que les apoye en algo, logro cubrir las mínimas necesidades” relata.

Foto: Héctor Gómez

Un círculo vicioso en el aumento de precios

Adalid Irías, es presidente de la Asociación para la Defensa de la Canasta Básica de Honduras (Adecabah), dijo que cada vez que se negocia un nuevo ajuste al salario mínimo los especuladores disparan el precio de la canasta básica lo que es condenable.

La carne de res, cerdo, el pollo, viseras del pollo, los incrementos en el aceite, ha incrementado arriba del 110%, si una libra de aceite costaba 13 lempiras, ahora 22, la carga de maíz de 780 a 900 lempiras, las verduras y fruta de temporada, arroz a 15 y 20 lempiras.

La leche fluida un lempira, las pastas, las salsas, condimentos, pastas de diente, papel higiénico entre 5 y 7 lempiras, han incrementado una serie de productos, “solo están midiendo la influencia de los carburantes, si ya comenzamos a medir los aumentos de la energía eléctrica y el salario mínimo, después de aplicado a partir del mes de julio, viene otra escalada en los productos de canasta básica”, detalló Irías.

Foto: Héctor Gómez

Las empresas no pierden

Claudia Molina trabajó durante 7 años como gerente de mercadeo de una empresa de alimentos, relata que, “cada vez que se aumenta el salario mínimo, exactamente un día después de su aprobación, revisamos la lista de precios y aumentamos, así la empresa no siente el golpe, porque se lo pasamos a los consumidores, tratamos que no se note demasiado, aumentando 1.99 en cada producto, así no se nota y los clientes no reclaman. También, incrementamos los precios en las fechas de pago o cuando se reciben aguinaldos, en junio y diciembre, o en Semana Santa, hay circulante y la clientela no repara en los aumentos porque tiene dinero disponible en ese momento”. Estas declaraciones son un claro ejemplo que las empresas no pierden cuando se incrementan los salarios, porque de inmediato lo trasladan al consumidor.

Julia gana 8,000 lempiras mensuales ($330) con el aumento recibirá 8,400 ($347) “un incremento pírrico, al final es mejor que no aumenten porque nos sale mucho peor” asegura Julia.

La tabla aprobada por la comisión tripartita que integran; el gobierno de Honduras, el sector empresarial y los obreros es la siguiente:

Foto: Héctor Gómez

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