Por John Ashcroft – Carolina Cabrita Felix – Manuel García Huitrón – Waldo Tapia

Estamos viviendo tiempos desafiantes para los responsables de la política de pensiones en América Latina y el Caribe. La actual crisis económico-sanitaria ha estresado de manera transversal a los diferentes sistemas de pensiones de la región de varias maneras. Por una parte, el desempleo ha reducido el flujo de contribuciones a la seguridad social. Asimismo, se han generado presiones en varios países por retirar los ahorros acumulados de los fondos de pensiones. Además, la volatilidad financiera que se ha generado en los mercados domésticos e internacionales ha puesto en riesgo las pensiones de aquellos trabajadores cercanos a la edad de retiro. Finalmente, el impacto causado por la pandemia del COVID-19 al evitar la movilidad ha impulsado a los institutos pensionales a una mayor digitalización de sus servicios y el desarrollo de trámites virtuales. Estos retos se suman a las tendencias ya conocidas como el envejecimiento acelerado de la región, el impacto del cambio tecnológico que avanza a un ritmo exponencial y el potencial impacto del cambio climático que impacta el valor de las inversiones y la calidad de vida de los futuros jubilados.

La actual crisis económico-sanitaria ha estresado de manera transversal a los diferentes sistemas de pensiones de la región de varias maneras.

Este complejo escenario requiere que las instituciones responsables de la supervisión y regulación de los sistemas de pensiones respondan de manera apropiada. Para esto, la Red PLAC, con su objetivo de acompañar los esfuerzos de los países de la región para mejorar la capacidad institucional y técnica de sus entidades de pensiones, está desarrollando una serie de documentos de buenas prácticas que abordan un conjunto de temas de interés para la región.

En este artículo compartimos los mensajes principales del primer documento de esta serie, que se titula Supervisión de pensiones y sistematiza las mejores prácticas internacionales para la implementación de un mecanismo de supervisión basado en riesgos para los diferentes países de la región. El estudio es especialmente relevante porque incorpora contribuciones y comentarios de los miembros de la Red PLAC, que participaron a través de un proceso de consultas.

Importancia de la supervisión de pensiones basada en riesgos

Los supervisores de pensiones tienen la importante labor de velar por los intereses de los participantes en los sistemas pensionales y resguardar sus ahorros para que estos se puedan materializar en el futuro en pensiones adecuadas para una vejez digna. La Supervisión Basada en Riesgo es una metodología que enfoca los esfuerzos de supervisión en los aspectos que presentan mayor riesgo de forma preventiva, producto de una evaluación de los procesos a lo largo de toda la cadena de valor de la administración e inversión de los fondos de pensiones.

La Supervisión Basada en Riesgo es una metodología que enfoca los esfuerzos de supervisión en los aspectos que presentan mayor riesgo de forma preventiva,

El documento Supervisión de pensiones sistematiza las buenas prácticas en la supervisión basada en riesgos en América Latina y el Caribe. Además, actualiza y adapta las di­rectrices internacionales creadas en 2008 por la Organización Internacional de Supervisores de Pensiones (IOPS por sus siglas en inglés) al contexto y necesidades específicas de los países de la región, e incorpora temas actuales en la supervisión de pensiones, como las oportunidades y los riesgos generados por las tecnologías emergentes y el cambio climático. También distingue cuidadosamente las recomendaciones para los distintos niveles de desarrollo institucional sobre la regulación y supervisión, así como sobre la heterogeneidad en el diseño de las pensiones entre los países miembros de la Red PLAC.

El documento establece cuatro grupos de lineamientos. El primero corresponde al análisis estratégico necesario para una supervisión realmente efectiva, donde se enfatiza la importancia de transparentar los objetivos de los sistemas de pensiones. El segundo grupo trata sobre el desafío de transformar la información disponible en datos que nos permitan mitigar los riesgos a los que está expuesto el sistema de pensiones. El tercer grupo establece lineamientos para la evaluación de riesgos en profundidad, con particular énfasis en la gobernanza y manejo de riesgos. Finalmente, el cuarto grupo identifica los recursos necesarios para una supervisión efectiva, destacando no solo la importancia de contar con buena tecnología de la información, sino también con personal capacitado y con experiencia para el análisis y manejo de riesgos.

Buenas prácticas para un futuro resiliente

La pandemia del COVID-19 invita a los países a repensar su estado de bienestar y, en particular, sus sistemas de pensiones. En este contexto, este estudio de la Red PLAC sobre supervisión de pensiones es muy relevante. La crisis actual es una muestra de que hay una serie de riesgos para los que es importante estar preparados para lograr el objetivo de la supervisión y, sobre todo, para lograr mejores pensiones para los adultos mayores de nuestra región.

Haz clic aquí para conocer el primer documento de la serie de mejores prácticas de la Red PLAC

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