Por Xiomara Orellana, periodista del CESPAD.

¿Por qué con las ZEDES se habla de paraísos y de condiciones ideales para los ciudadanos, y se afirma que abundará el empleo y se impulsará un crecimiento económico? Pero, ¿por qué no se habla del impacto en los territorios, del impulso a los extractivismos y de las nuevas estrategias de despojo de tierras que impactarán en la vida de las comunidades y sus pobladores?

Sencillo, porque detrás de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDES), hay verdades a medias. Desde el año 2013, las ZEDES comenzaron a sonar en Honduras. Hubo voces que se pronunciaron sobre una ley que aseguraban, debía ser muy estudiada pero a nadie pareció importarle.

En el 2019, un informe de Market Trends“Impacto Económico en una zona de empleo y desarrollo económico ZEDE en Honduras”, realizado en Guatemala, indicó que “el gobierno hondureño ha dado pasos para introducir las primeras ZEDEs, que son más ambiciosas que las típicas zonas de libre comercio (…). [ZEDE]. Serían jurisdicciones independientes con sus propias leyes, tribunales y policía”. Este tipo de SEZs se asemeja más a las ciudades Estado como Hong Kong y Singapur que a las mucho más limitadas SEZs “tradicionales”. Por lo tanto, las ZEDEs tienen mejores características que las SEZs)”.

En el pasado reciente hubo alertas. Y a estas alturas, muchos analistas y abogados consideran que ni los propios creadores de esta ley, que alientan el proyecto, se han dado cuenta del grave daño que le hacen a Honduras. Pero las y los diputados del Congreso Nacional de Honduras, en su afán por responder a diversos intereses, aprobaron una reforma constitucional para darle vida a las ZEDES, e hicieron lo siguiente:

Le dieron personalidad jurídica y un territorio, como sujeto, a las ZEDES. Le dieron un órgano que tiene el carácter legislativo y que se llama Comité de las Mejores Prácticas. Tienen un órgano que hará las veces de Poder Ejecutivo, a través de la figura del Secretario de las ZEDEs. Tienen un Tribunal de Protección de Derechos Individuales, que hará las veces de la Corte Suprema de Justicia. Prácticamente es una forma de Gobierno y se estructura en las ZEDES, lo que implica una renuncia del pueblo de Honduras, de su derecho de ejercer el Poder del Soberano sobre estos territorios.

El gancho que lanzan para promover las ZEDEs

Las ZEDEs, asegura el Gobierno, prometen ser un proyecto económico, atractivo para el capital internacional, que traerá empleo y recursos frescos. Pero, de acuerdo con diversos análisis,  sólo es “la carnada” para que la gente acepte el proyecto. En la realidad, serán centros, distritos y zonas que dependerán exclusivamente de las facilidades fiscales, administrativas y políticas que ofrece el país anfitrión, en este caso Honduras. Según la ley, los ciudadanos que radiquen en estas zonas pagarán 16% como impuesto sobre la renta,  mientras el resto del país seguirá pagando un 25%.

Pero, ¿cuál es el estado actual de las ZEDEs en Honduras? El siguiente cuadro muestra las zonas que desde el 2020 empezaron a funcionar en el país.

Nombre de las ZEDEsTipo de industriaCapitalLugar
1ZEDE OrquídeaAgroindustrialGrupo empresarial agroindustrial exportador de Choluteca.San Marcos de Colón, Choluteca.
2Ciudad MorazánEspacio industrial para fábricas, casas y apartamentosCentroamerican Capital & Consulting, yc.Choloma, Cortés.
3PRÓSPERAMinería, educación, salud, finanzas, seguro, alimentos, subsuelo, agricultura, finanzas, manufactura y construcción.Honduras Prospera, Inc (capital de diversos países).Roatán, Islas de la Bahía. Con posibilidad de expandirse hacia Amapala, Cortés, Puerto Castilla, Cuyamel, La Ceiba y San Pedro Sula.

Fuente: Elaboración Bladimir López, analista del CESPAD.

La información anterior da una idea de la forma en la que operarán esos espacios autónomos de desarrollo. Son zonas que prometen: diversidad industrial, fuerza de capital internacional, espacio territorial y control territorial a gran escala.

¿Qué significa?

Los expertos coinciden en afirmar que en estas zonas se coloca un nuevo ciclo de dependencia económica y tecnológica y un amplio proceso de concesionamiento sobre los principales bienes comunes naturales. Asimismo, que prevalecerá el capital extranjero sobre el nacional;  es un escenario significativo de desnacionalización de la economía y fuga de capitales.

Por otro lado, se sostiene que las ZEDEs no son el motor para generar empleo para los sectores  excluidos, sino que elevará los índices de crecimiento económico a favor de los que históricamente han controlado el desarrollo territorial. Y, por último, que son centros logísticos de comercio (HUBS), en zonas con capacidades económicas instaladas, poniendo nuevamente en el escenario la histórica desconexión de desarrollo que existe en el país, la que es promotora de pobreza e inmigración en las regiones menos desarrolladas.

¿Por qué se reposiciona el tema de las ZEDEs en la actual coyuntura económica y política del país?

Según el análisis realizado por Bladimir López, del Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD), denominado: Las ZEDEs y los extractivismos: la eterna unión del despojo”, el sistema capitalista entró en una crisis de mayor alcance que la gran depresión de 1929 y la crisis financiera del 2008.

Las élites se ven en la necesidad de reacomodarse para salir a flote, reorientar y asegurar sus procesos de acumulación capitalista. Las élites se lanzan en la conquista/colonización de nuevos territorios, expanden su capacidad de inversión en las diversas áreas de la economía y, con el aval de los Estados, crean/reforman el marco normativo existente para facilitar la inversión extranjera.

Por otro lado, el contexto electoral lleva inmersa la promesa de generación de empleo. Esto se corrobora con lo ocurrido durante el proceso electoral del 2013 y el 2017, cuando el Partido Nacional emprendió una serie de reformas al marco normativo de las ZEDEs, y lanzó una serie de campañas nacionales e internacionales para promoverlas a través de Marca País.

La falta de empleo es usada por la actual administración de gobierno para justificar las ZEDES (se prevé que generarán 200 mil empleos), en un marco en el cual la actual administración señala que en los últimos años se han generado 912 mil 360 empleos (directos e indirectos). Es decir, casi un millón, sin aplicar la política de las ZEDEs. Más allá del tema de empleo, en el contexto del proceso electoral lo que entra en juego es la reconfiguración de las élites políticas y la renovación del actual modelo de concentración de la riqueza y despojo territorial, en la cual las zonas de desarrollo prometen ser el proyecto que articulará las apuestas de la élite.

El que se cuente con una élite política nacional con amplios nexos con la economía del narcotráfico, también se valora en el análisis. El triunfo del Partido Nacional asegurará que la política anticorrupción siga bloqueada, que las acusaciones por narcotráfico sigan su actual estado de normalidad y que el modelo de acumulación capitalista y extractivista siga su senda tradicional: entreguismo, concesionamiento y despojo.

¿Qué representan las ZEDEs para la clase política dominante?

Una oportunidad, porque serán como zona de refugio para personas señaladas de corrupción y narcotráfico (considerando la autonomía judicial de las ZEDEs), porque, además, se consideran zonas que promueven el lavado de dinero a través del desarrollo de paraísos fiscales (considerando la independencia económica y administrativa de las ZEDEs), y por último, porque son zonas que promueven la inversión de capital sin mayores controles administrativos (considerando que terceros pueden tener propiedades), abriendo un espacio para que la clase dominante invierta alrededor de las ZEDEs.

La lucha articulada contra las ZEDEs y un bloque político y social para la lucha

Las ZEDEs persisten ante la falta de presión política y social con capacidad de articulación, denuncia, incidencia y propuesta. Según López, existe un elemento de fondo que está impidiendo un proceso de articulación nacional y territorial: las diferentes miradas sobre las ZEDEs, que en el fondo distancian posicionamientos y bloquean luchas articuladas. No es lo mismo luchar contra las ZEDEs en Choloma que luchar contra ZEDEs en la Península de Zacate Grande. En la primera no se desarrolló un proceso amplio de despojo territorial y la población tiende a legitimar las ZEDEs, mientras que el segundo caso se prevé un despojo a gran escala y existe una posición generalizada.

Las ZEDEs, desde a mirada de los diferentes sectores

Las ZEDEs han despertado perspectivas diversas. El Gobierno está a favor de promover el desarrollo territorial; la Empresa Privada en contra porque critica la ilegalidad de las ZEDES, pero no analiza ni cuestiona el contenido político, económico e ideológico de los extractivismos. Los intelectuales y expertos están en contra y basan sus argumentos en el carácter económico y constitucional del tema, y las organizaciones socioterritoriales están en contra, critican la pérdida de la soberanía territorial y el retorno de los enclaves.

Las ZEDEs marcarán un antes y un después en la política extractivista del país. Asoman tras este proyecto nuevas estrategias de despojo con grandes impactos en los derechos humanos y derechos territoriales de las comunidades. No en vano la Organización de Naciones Unidas (ONU), señala que las ZEDEs podrían suponer serios riesgos para la garantía de los Derechos Humanos por parte del Estado de Honduras.

Con las ZEDEs, el Estado desaparece y las instituciones públicas quedan relegadas de la escena extractivista del país. Entonces, si hacen una enorme cantidad de ciudades-Estado en Honduras, el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial ya no tienen razón de ser, porque cada ciudad va a tener su propia estructura de Gobierno.

Artículo realizado a partir del análisis “Las ZEDEs y los extractivismos: la eterna unión del despojo”. Para leer documento completo, de click AQUÍ

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