Mario Hernán Ramírez

Presidente vitalicio “Consejo Hondureño de la Cultura Juan Ramón Molina”

Cuando las nieves del tiempo platean nuestras sienes, la mente se fatiga, el cuerpo se cansa y las piernas ya no responden a la función para las que fueron diseñadas, es cuando nos damos cuenta que la vida comienza a pasarnos la factura por el tiempo vivido.

Darío dijo: “Juventud divino tesoro, ¡ya te vas para no volver!… y una melodía de los años cuarenta: “la juventud se va, y se va, de prisa como el viento, hay que saber vivir y reír y amar intensamente…”

Las anteriores reflexiones vienen a mi mente ahora en que comenzamos a sentir los rigores del tiempo, cuando la visión nos falla, el sistema auditivo se apaga y nuestras manos temblorosas ya demuestran que los años no pasan en vano. Por eso, hay que aprovechar el tiempo al máximo; vivir con intensidad, regalar amor, ser solidarios, atentos, sonrientes y cordiales. Pues, la petulancia, la soberbia, el engreimiento y la prepotencia son malas consejeras ya que, al llegar a viejo, el castigo es inexorable. Nadie nos determina.

Para reafirmar lo anterior leamos a Porfirio Barba Jacob (1883-1942) poeta colombiano con su inmortal Canción de la vida profunda. “Hay días en que somos tan móviles, tan móviles, /como las leves briznas al viento y al azar./Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe./La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar./Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,/como en abril el campo, que tiembla de pasión: /bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,/el alma está brotando florestas de ilusión./Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,/como la entraña obscura de oscuro pedernal /la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,/en rutiles monedas tasando el Bien y el Mal./ Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos… / (¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!) /que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza, /y hasta las propias penas nos hacen sonreír. /Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos, /que nos depara en vano su carne la mujer: /tras de ceñir un talle y acariciar un seno, /la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer. /Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres, /como en las noches lúgubres el llanto del pinar. /El alma gime entonces bajo el dolor del mundo, /y acaso ni Dios mismo nos puede consolar. /Mas hay también ¡Oh Tierra! un día… un día… un día… /en que levamos anclas para jamás volver… /Un día en que discurren vientos ineluctables / ¡un día en que ya nadie nos puede retener!”

Más adelante el insigne maestro y abogado Esteban Guardiola Cubas originario de San Antonio de Oriente (n. 1969 y f. 1954), nos legó para la eternidad, también, el sublime pensamiento de su brillante mente: “”¡Veis a aquel hombre encorvado bajo el peso de los años cargado de desengaños en un báculo apoyado! / ¡Veis como lleva surcada de arrugas su faz marchita y una tristeza infinita se retrata en su mirada¡/ ¡Veis su venerable testa cubierta de blancas canas, donde las nieves tempranas levantan su cumbre enhiesta! /Ayer fue un niño inocente, enseguida un bello efebo y también un gentil mancebo y después un varón potente. Más al llegar la vejez, sintió decaer su organismo y menguar a un tiempo mismo, su energía y su altivez”. /”No despreciéis a los viejos, que todos para allá vamos, y todos necesitamos de sus prudentes consejos. / Que las almas generosas /Y los corazones sanos, /Arrojen lirios y rosas/Al paso de los ancianos”.

Para cerrar con broche de oro, leamos al gran Amado Nervo, mexicano cinco estrellas nacido en 1870 y fallecido a la temprana edad de 49 años, en 1919, también estampó para siempre su inmortal creación “En paz”.” Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, /porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; / porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino; / que, si extraje las mieles o la hiel de las cosas, / fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: / cuando planté rosales, coseché siempre rosas. /…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: / ¡más tú no me dijiste que mayo fuese eterno! / Hallé sin duda largas las noches de mis penas; / mas no me prometiste tan sólo noches buenas; /y en cambio tuve algunas santamente serenas…/ Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. / ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Hemos traído a los lectores de esta columna dominical tres hermosos poemas de igual número de insignes poetas del sur, centro y norte de América, para que reflexionemos serenamente y hagamos nuestras propias conclusiones en relación a nuestro paso por la vida, ya que hubo alguien por ahí que expresó “la vida es un sueño y el porvenir, mentira…” Verdad de Perogrullo como diría Alejandro Valladares en sus célebres editoriales del ex decano de la prensa nacional Diario el Cronista.

Finalizamos diciendo que la vida es bella, sencillamente bella; el mejor regalo que El Creador pudo otorgarle al hombre y a la mujer; por consiguiente, saquémosle el jugo de la mejor manera posible.

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