El pequeño Wilmer Javier Vargas Quezada enfrenta un largo proceso para recuperar su vista, de la mano de su madre Iveth Quezada.

LUISA AGÜERO

Tiene sólo seis años, pero a su corta edad, Wilmer Javier Vargas Quezada enfrenta un largo proceso para recuperar su vista, después de un incidente en el cual uno de sus compañeros de escuela en Primer Grado, le lanzó al menor un lápiz tinta que impactó con fuerza en su ojo derecho. 


Con las cirugías realizadas, se abre una oportunidad para que Javiercito recupere su visión al 100 por ciento.

Ese, es uno de los peores momentos que una madre pueda enfrentar al ver a su hijo sufrir, llorar por el dolor, decirle que mira borroso y que le pregunte si va a quedar ciego, que le duele y desespera no tener respuesta, el entender que es un proceso largo al que nos toca enfrentarnos”.


Esta madre sabe que el camino de la recuperación es largo pero su fé está puesta en Dios y en los médicos que atendieron a su niño.

Así se lo relató la madre del infante Iveth Quezada, una miembro activo de la Policía Nacional, a la licenciada Kattia Danilov Sevilla, directora de Comunicaciones del Instituto Hondureño de Seguridad en San Pedro Sula (IHSS), en una conmovedora historia que compartió con nosotros. “En esta difícil etapa, hemos contado gracias a Dios con el incondicional apoyo de compañeros y superiores. La solidaridad se ha hecho presente en nuestro caso”, expresó la progenitora de Javiercito, como lo dicen cariñosamente, a la licencianda Danilov.


La valentía de Javiercito, dicen los especialistas, es admirable.

La situación.

Lo cierto es que, con tan solo seis años, Wilmer Javier enfrenta la más dura de sus batallas en la lucha por recuperar la total visión de su ojo derecho.  Sin embargo, en este proceso el pequeño no está solo, pues junto a la fuerza y el incondicional amor de su amada madre, la respuesta oportuna del centro asistencial en la zona norte, la solidaridad y el profesionalismo de un experto en retina y el incondicional soporte de la Policía Nacional a uno de sus miembros, la lucha, hoy, está rindiendo frutos.


Si bien es cierto, en el camino hay momentos duros, Iveth está siempre junto a su niño. Ella sabe que el Divino Creador del Universo hará el milagro de devolverle la vista a Javier.

Las consecuencias de la acción de un compañero de escuela en perjuicio de Wilmer son hasta la fecha reservadas y, hasta el momento, el niño ha enfrentado con valentía dos cirugías oculares. La primera fue realizada horas después del accidente ocurrido en julio pasado, cuando ante la gravedad de lo sucedido fue trasladado desde Santa Rosa de Copán, hacia el Hospital Regional del Norte.


El espíritu de inocencia siempre fluye entre consulta y consulta.

En el Centro Hospitalario el infante fue atendido por el doctor Alejandro Durrutty quien señaló que el pequeño presentaba una herida perforante corneal con catarata traumática, generando a su vez daño en iris, cristalino y retina.

Esta situación obligó al galeno a actuar con prestancia por lo cual Javiercito fue sometido a una cirugía orientada a realizar una exploración y sutura, ya que la herida provocó la salida del humor acuoso, daño en la cámara anterior, coagulo e isquemia”.


Madre e hijo están más unidos que nunca en el camino de la recuperación.

Al conocer de los daños encontrados en el ojo de su pequeño, Iveth reflexiona en torno a la importancia del Seguro Social en su vida, en una ciudad como Santa Rosa de Copán, ya que luego de recoger a su vástago en la escuela, tras su insistencia pues no se lo querían entregar, refiere que se trasladó presurosa a la clínica, desde la cual fue remitida al Hospital Regional del Norte…” Si no hubiera actuado y me hubiese quedado con que limpiaron su mejilla luego del golpe, habría condenado a mi hijo a la pérdida total de su ojito derecho”, expresó.


Javiercito se siente muy orgulloso de portar su uniforme como policía, y seguir los pasos de su madre.

Al conocer de este caso el reconocido retinólogo Santos Cruz Cardona de la Clínica Silohé, inmediatamente se pone a las órdenes de la madre iniciativa a la cual se suma la intervención directa de Recursos Humanos de la Policía Nacional.


La fuerza del amor es lo más importante para esta madre que sabe que su hijo se va a recuperar a pesar de todo.

A partir de ese momento, una nueva oportunidad se abre para el pequeño Javier, ya que inicia el tratamiento preoperatorio para buscar devolverle, la luz a su ojo dañado.  Los costos de la cirugía, fueron asumidos por la entidad policial, aunado a la ofrenda de amor al prójimo que realizó el especialista.


Si no hubiera actuado y me hubiese quedado con que limpiaron su mejilla luego del golpe, habría condenado a mi hijo a la pérdida total de su ojito derecho”, expresó Iveth.

EL retinólogo refirió haber encontrado sinequia de iris y catarata postraumática y alcanzó una visión de movimiento de manos de 20/30.  De esa forma el proceso quirúrgico fue realizado con éxito y, luego de la operación, el especialista manifestó: “Confiamos en el Señor, que en los próximos seis meses se espera alcance una visión de 20/20…”.

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