A la derecha: Keyla Martínez, a la par, las tres modelos asesinadas en Tegucigalpa; debajo la foto de la agente de la ATIC y finalmente aparece la imagen de Dilcia Pineda, desaparecida desde diciembre. A la par, la silueta simboliza la muerte de una mujer en Choluteca y de una adolescente en Roatán. El caso está impune. El punto de encuentro en estas muertes y en la desaparición, es la colusión de políticos y de estructuras estatales.

Por: Wendy Funes

Las muertes de mujeres en Honduras que implican a estructuras policiales están envueltas en una serie de manipulaciones de información, mentiras oficiales y alteraciones de la escena del crimen.

Esta conclusión se demuestra en este relato, sustentado por testimonios, documentos, denuncias y monitoreo sobre la reciente muerte de Keyla Martínez. Pero este no es el único caso, RI tiene varios días tras la pista de hechos similares que implican a estructuras estatales.

Tegucigalpa, Honduras | Reporteros de Investigación. En 48 horas, una serie de contradicciones oficiales y mentiras públicas rondan el delito contra la universitaria Keyla Martínez. Perdió la vida bajo custodia estatal. Su cadáver quedó dentro de una celda policial en Intibucá, al occidente del país. La policía sostiene que se ahorcó con su ropa.

El caso ha conmovido a la opinión pública y la etiqueta #JusticiaParaKeyla se hizo tendencia porque se produce mientras en el país hay un toque de queda por la pandemia de Covid 19. 

Un hecho muy similar ocurrió en enero de 2018 cuando había toque de queda para aplacar las protestas por el fraude electoral de noviembre de 2017.

El señor Óscar Flores apareció muerto en una celda policial por supuesto suicidio, en Pespire, Choluteca.  En ese momento, el defensor Carlos Del Cid dijo que la Policía emitió un comunicado inmediato para eximirse de responsabilidad. 

Sin embargo, el 16 de marzo de 2018, el Ministerio Público detuvo al policía Gesuri Eliab Quintero Suárez por los delitos de tortura, homicidio y abuso de autoridad:

“Oscar Antonio Flores Elvir posteriormente fue trasladado a la celda donde se encontraba totalmente solo ya que no había ningún otro detenido y quedó bajo la custodia del policía Gesuri Quintero, a las 11:30 de la mañana según lo manifestado por el imputado él regresó a la celda encontrando al detenido sin vida, colgado de la canaleta de la loza de la celda y amarrado con una sábana floreada”, dice el comunicado del Ministerio Público.

Esta muerte no es aislada sino que ocurre dentro de un contexto estructural de violencia contra las mujeres por parte de redes de trata integradas por políticos, abusos estatales contra los derechos de las mujeres y un esquema de ejecuciones y desaparición de mujeres cuyos puntos de encuentro se detallan en esta investigación.

Misteriosa desaparición

En el occidente del territorio, desde diciembre a febrero de 2020, en Copán, Dilcia Pineda Arita desapareció aunque estaba bajo protección policial. 

Desapareció cuando buscaba justicia y luego de haber recibido un atentado contra su vida para evitar que denunciara que fue víctima de una red de trata, de bufetes y operadores de justicia leales a las estructura que dejaron el ex diputado Juan Antonio Hernández (Tony Hernández), el ex alcalde Alexánder Ardón y Geovanny Fuentes que opera desde La Mosquitia (en el oriente)-Costa Atlántica (al norte), al sur de Honduras  y hasta Copán (Al occidente).

Tony, hermano del presidente de Honduras Juan Orlando Hernández (JOH) y Ardón y Fuentes se han declarado socios de JOH. La Fiscalía de Nueva Yok y Fuentes señalan que fue socio del mandatario Hernández en narcolaboratorio. 

A Fuentes se le atribuyen supuestos femicidios en Choloma y su estructura, también ligada a la de Alexander Mendoza, alias El Proky, jefe de la Mara Salvatrucha que escapó cuando iba con resguardo militar, habría asesinado a tres modelos en la capital de Honduras, en una zona transitada.

Las tres jóvenes modelos fueron ultimadas la mañana del 15 de marzo de 2015, en el puente a desnivel en la salida a Valle de Ángeles.

Una mujer desaparecida

Por su lado, el caso de la desaparición –cuya copia está en poder de RI– está consignado en la Medida Cautelar No. 772-20. Pineda Arita desapareció desde el 3 de diciembre de 2020 de Santa Rosa de Copán, el centro de operaciones desde donde Alexander Ardón extendió su imperio criminal desde el oriente al occidente de Honduras antes de entregarse a la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York.

Una fuente confiable ligada oficialmente al caso relató que la joven fue víctima de trata por una red, enjuiciada desde 2020 y recibió cartas de libertad en el sistema judicial de Copán. 

Las personas acusadas por trata fueron finalmente dejadas en libertad porque se supone que habría una estructura conformada por bufetes, jueces y fiscales ligadas al grupo criminal que estaría en colusión con el gobierno y políticos de la zona, por eso este caso se elevó ante la CIDH, declaró la fuente.

La joven fue contactada en junio de 2019 para trabajar como empleada doméstica en una casa. No recibió pagó. En agosto, empezó a ser víctima de maltratos, golpes, quemaduras, heridas con objetos cortopunzantes, la obligaron a “comer heces de animales y gusanos”, dice a Medida Cautelar 772-20.

Sus hijos finalizaron la escuela en noviembre y los obligaron a mendigar en las calles. En enero de 2020, el niño escapó y ella también logró escapar. Luego Pineda Arita y sus pequeños fueron traídos a un refugio de la capital de Honduras. Seis meses después, ella volvió a su comunidad y al retornar, denunció que era víctima de persecución por parte de un grupo criminal.

Mientras la Unidad contra la Trata, la Explotación Sexual Comercial y Tráfico de Personas del MP recibía un revés en el sistema judicial con las cartas de libertad; el 10 de agosto de 2020, a la joven le cortaron las manos. El 23 de agosto de 2020, el Estado asignó a policías para protegerla dentro del hospital.

Pese al riesgo, el 11 de septiembre de 2020, la joven fue retornada a su hogar en Copán. El Estado no la incluyó en el Programa de Protección de Testigos. La vieron por última vez abordando un bus y desapareció.

Violaciones y muerte en policía de Intibucá

Han pasado dos meses de esta desaparición y en ese periodo, las organizaciones de mujeres registran en todo el país 25 asesinatos con saña, en contra de mujeres, mientras las muertes suman, el misterioso deceso de Keyla Martínez ha conmovido y despertado la reacción en diferentes sectores sociales y políticos.

La concejal del Mecanismo de Protección y directora de la Asociación Intibucana de Mujeres, Las Hormigas, Eva Sánchez, declaró, lo que sí es claro que en la muerte de la licenciada en enfermería Keyla Martínez, hay manipulación del proceso.

Para Sánchez, hay muchas contradicciones que indican el ocultamiento de información respecto a la muerte. ¿Dónde está el médico (De apellido Velásquez) que la acompañaba cuando la detuvieron? ¿Si necesitaba primeros auxilios por qué en vez de llevarla al hospital no le dijeron al médico que supuestamente estaba a la par de su celda que la atendiera? ¿Realmente detuvieron al doctor o no lo detuvieron? ¿Por qué dicen que la llevaron al hospital por primeros auxilios, pero el hospital dice que ya iba muerta?, preguntó la defensora.

“Ella era una licenciada en enfermería que realizaba la práctica. Es de La Esperanza, Intibucá. Su mamá está en España. El dia que la detuvieron, venía con un doctor en el carro. La policía dice que van al lugar porque reciben un llamado al  911, por escándalo público, pero en un comunicado dice que es por violar el toque de queda”.

“El doctor venía manejando. Ellos dicen que ella venía en estado de ebriedad, pero no le hicieron prueba y dicen que venía ebria solo porque ella dijo que se había tomado dos o tres cervezas”. 

“Cuando la policía emite comunicado, dice que la detienen por escándalo público y en estado de ebriedad, después aducen que decían que se iba a quitar la vida y se supone que el médico estaba a la par y al pasar el turno la encuentran ahorcada, con su propia blusa”.

Violaciones

Sánchez reveló que también el 7 de enero, dos jóvenes denunciaron en la oficina de Las Hormigas que regresaban de la zona fronteriza cuando la policía las detuvo arbitrariamente. “Estando en la celda, las amenazaron con violarlas, las golpearon, en la patrulla les tiraron gas lacrimógenos y las sacaron hasta el día siguiente en la tarde”.

“Creemos que ya ha habido detenciones abusivas de jóvenes y no sabemos si han llegado a las violaciones”, dijo la Concejal del Mecanismo de Protección de Defensores, Periodistas y Operadores de Justicia.

“A ellas las siguieron en el carro venían de la frontera de dejar un producto y les hicieron parada por el centro y ahí empezaron a registrarlas y cuando se detuvieron una policía se bajó y les puso el zapato en la cabeza y las empezó a golpear más y las llevaron detenidas y ahí otros hombres vestidos de civil empezaron a amenazarlas, insultarlas”, relató la defensora.

“Alvarenga (un policía) dijo que a mi hermana la trasladaron con vida, pero en el hospital nos dijeron que ya estaba muerta”, relató la hermana en el canal HCH, ella no se hubiera ahorcada y estaba muy feliz porque estaba por terminar su carrera. “Me la mataron yo se que me la mataron”, clamaba.

La directora de Calidad de Vida, Ana Cruz, exigió por medio del canal HCH que el caso debe ser conocido por la ATIC y no por la DPI porque es la misma policía en cuyas manos falleció la joven. Para Cruz es preciso conocer ¿dónde está el médico, por qué no han sido detenidos los policías que estaban involucrados? ¿por qué el médico que sabía que habían detenido a la muchacha por qué no le avisó a nadie?

Calidad de Vida lleva un registro de 25 mujeres asesinadas en 2021 y ayer una niña fue encontrada sin vida, en Roatán, señaló. Según el hermano de la menor, Denis Buezo, la niña de 15 años fue raptada y asesinada en la isla de Roatán, en la costa Atlántica de Honduras. Sus familiares señalaron que el responsable de este crimen sería un candidato a alcalde en Roatán.

La población de Intibucá amaneció ayer en protestas para exigir una respuesta y al mismo tiempo, la ciudad fue militarizada.

La versión policial

Durante el día, en rueda de prensa, el director de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), Ronmel Martínez, dijo que se hará todo el proceso técnico para determinar si hay responsabilidad.  Por su lado, el subcomisionado Jair Meza declaró que desde el domingo se asignó un equipo para investigar.

El 25 de enero de 2021, la Secretaría de Seguridad anunció cambios en las jefaturas departamentales. Desde ese día, el encargado en Intibucá es el subcomisionado Melvin Alexander Alvarenga Deras. Alvarenga Deras estaba desde el 3 de mayo de 2019 como jefe policial en Gracias a Dios (La Mosquitia). Fue ascendido por el Congreso Nacional en el año 2017 (año electoral en Honduras).

Más manipulaciones y mujeres muertas en custodia estatal

El misterio y contradicciones en la muerte de la universitaria tiene similitudes con el asesinato de la detective de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) del MP, Sherill Yubissa Hernández Mancía, también ocurrido en el occidente y de quien se pretende hacer creer que es un suicidio. El dictamen del MP dictaminó que se trata de suicidio.

En este caso, el Movimiento de Mujeres exigió que debía ser conocido por la DPI porque la ATIC controló el proceso desde la escena del crimen.

Una Medida Cautelar de la CIDH 972/18 estableció que «el 11 de junio (2018) habría sido encontrado el cuerpo de Sherill Yubissa Hernández Mancía, quien habría sido Agente de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC). En dicho caso, la solicitante y su equipo habrían determinado en el marco de sus labores que “desde el punto de vista médico legal” se trataba de un homicidio y habría denunciado presuntas irregularidades en el manejo de la escena de crimen ante diversas autoridades. En este sentido, señaló que se encontraron evidencias de que la escena del crimen fue “alterada y contaminada”, la cual habría sido manejada por agentes de la ATIC, indicando que ellos debían de haberse recusado».

La exdirectora de Medicina Forense, Julissa Villanueva, ha dicho que a la agente la mataron mientras investigaba un caso que implica colusión entre el Estado y la Mara Salvatrucha.

En 2010, en Choluteca, al sur del país, un grupo de policías habría manipulado la escena para esconder el femicidio de una joven con el fin de proteger al familiar de un alto oficial, según un testimonio documentado por una organización de mujeres.

Las mujeres documentaron la forma en que se manipuló un casquillo para desfigurar todos los hechos y ocultar al verdadero culpable. El caso quedó en la impunidad y otra persona fue condenada, según el testimonio de una familiar de la víctima. La familia no quiso que se dieran más detalles del hecho porque siguen con temor. Uno de los implicados en este caso falleció el 31 de agosto de 2010, acribillado en el departamento de Cortés al norte del país.

A la derecha: Keyla Martínez, a la par, las tres modelos asesinadas en Tegucigalpa; debajo la foto de la agente de la ATIC y finalmente aparece la imagen de Dilcia Pineda, desaparecida desde diciembre. A la par, la silueta simboliza la muerte de una mujer en Choluteca y de una adolescente en Roatán. El caso está impune. El punto de encuentro en estas muertes y en la desaparición, es la colusión de políticos y de estructuras estatales.

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