Por: SEGISFREDO INFANTE

            En otros artículos he reafirmado que la “Historia” procede por analogías. No por el determinismo de la repetición mecánica. También he dicho que la reconstrucción historiográfica a veces trabaja con especies de mosaicos ilustrados pero quebrados, y que se convierten en una especie de rompecabezas en su ensamblaje fragmentario, a fin de evitar distorsiones de cualquier índole. Es el caso de algunos acontecimientos más o menos recientes de la década del cuarenta del siglo veinte en América Central.

            Por otro lado, he guardado distancias graduales con los archivos polvorientos por problemas de salud bronquial. La última investigación que realicé, hace unos ocho o nueve años aproximados, fue en el “Archivo Nacional de Honduras”, en donde hice un rastreo de los acontecimientos políticos de finales de 1918 y comienzos de 1919, con énfasis en la verdadera historia del “Partido Nacional de Honduras”, que también he comentado en diversos artículos. Cuando uno abre periódicos y documentos viejos, casi siempre salta ante nosotros la sorpresa que reafirma o contradice, en parte, las historiografías “oficializadas” por dos o tres tendencias. Una de las sorpresas de mi vida ha sido encontrarme con documentos extraños de libreros ambulantes; especialmente de unos cinco documentos aproximados en donde se habla de un “Complot Nazi” que fue descubierto en El Salvador, por la participación de “El Cónsul general de Alemania Baron Von Honderhaussen y siete alemanes más”, que operaban con una radio emisora conectada con Costa Rica. Todos ellos fueron expulsados. No se precisa la fecha.

            En un “MEMORANDUM” del 26 ó 27 de febrero de 1941, se menciona que llegó a San Salvador, procedente de Tegucigalpa, un instigador nazi de apellido “KRAMER ó RUPERT”, con el objeto de hacer propaganda en favor del gobierno nacional-socialista de Alemania. En el documento se le asocia con la Gestapo. Se supone que el agente Rupert recibió dinero para realizar campañas pro-nazis en toda América Central. El Encargado de Negocios de Gran Bretaña, protestó por la presencia peligrosa de aquel individuo, solicitando al gobierno salvadoreño, en nombre de la democracia occidental, la expulsión del susodicho. En el mismo documento se menciona que el delegado británico solicita al general Tiburcio Carías Andino, por medio del embajador Batres, que colabore en el proceso de expulsión del agente nazi, sobreentendiéndose que posee más confianza en el gobierno hondureño que en el salvadoreño.

            Pero el documento más importante, desde el ángulo catracho, fue redactado en Tegucigalpa, un primero de marzo de 1941, en donde se afirma (cito literalmente con todos los errores de redacción) que: “El más poderoso Agente Alemán en Centroamérica hoy es Christian Zinsser, el hombre que ayudó a preparar la escena para la invasión de Polonia….el último hombre que habló con el Capitan Han Langsdorff del pirata Graf Spee antes de que este cometiera suicidio…el hombre que entrevistó al joven poco afin a la causa, Diplomatico Nazista Richard von Heynitz, antes de que su cuerpo fuera encontrado en las faldas del volcán de San Salvador.”

            En el documento se agrega que el cónsul honorario alemán en Tegucigalpa, era un comerciante que no hacía nada en favor de la propaganda nazi. Mas bien era algo así como probritánico. El cónsul fue encontrado muerto en su cuarto de baño. Se supone que por acciones de Christian Zinsser. En tanto que según fuentes británicas (Sic), Zinsser es “el más peligroso e inteligente de los agentes Nazis en toda la America Latina actualmente”. Es quien gira instrucciones directas al embajador alemán en Guatemala, con un pasado ominoso en Varsovia, antes de la caída de Polonia, y con algunas jugadas secretas en Argentina, Chile y Panamá.

            Según el documento aquí citado, el presidente Tiburcio Carías afirmó (Sic) que Christian Zinsser “puede ser un agente de la Gestapo”, y “si trata alguna cosa mala contra las democracias. Tenemos muy estrecha vigilancia sobre él.” Motivo por el cual el “diplomático” Zinsser protestó por una película anti-nazi que se exhibía en un cine capitalino, lo mismo que por un libro supuestamente redactado por una ex-camarera de Adolf Hitler, que circulaba en las librerías. Pero lo que más ennavajó al agente hitleriano fueron los artículos anti-nazis que se publicaron en el periódico “La Época” del gobierno de Carías. Se le contestó con un artículo altamente irónico. Sin embargo, el trabajo real de Zinsser no era, de ningún modo, protestar por bagatelas, sino “crear discordia interna en Centro América, desarrollando disputas que desacrediten a los Estados Unidos.”

            Dolorosamente, en otros dos pequeños documentos, se insinúan nombres de respetables opositores hondureños (de ambos bandos) relacionados con los nazis, como José Jorge Callejas. Me parece que Medardo Mejía entabló una fuerte polémica contra Zúñiga Huete por “simpatías” de éste con el nazismo. Que quede constancia que todo esto sucedió pocos meses antes que Honduras le declarara la guerra al “Imperio Nazi”.  

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