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A OIDOS DEL SEÑOR PRESIDENTE DEL COHEP

Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”

 

En el año de 2004 tuvimos el grato placer de conocer al Ingeniero Industrial don Juan Carlos Sikaffy Canahuati (Hoy Presidente del COHEP) a través de una relación Cliente-Consultor y todavía reposa en nuestros archivos la constancia con fecha 9 de noviembre de 2004 que él nos extendiera indicando que los servicios profesionales que prestamos a su empresa CEMENTOS, S. A. fueron recibido a su entera satisfacción, pero, cuando le conocimos era un hombre cumplidor de la Ley que manda, prohíbe o permite y digo esto en vista de que le vimos y oímos hacer el llamamiento que hizo a sus agremiados a no pagar lo que en estricto derecho le corresponde al El Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP), creado mediante Decreto Ley No. 10, del 28 de diciembre de 1972 que en su parte conducente se lee: Artículo 23: “Las Empresas que aporten mensualmente a favor del INFOP el uno por ciento (1%) del monto de los sueldos y salarios devengados, podrán deducir dicho aporte de la renta bruta, para efecto del impuesto sobre la renta. (Ley de equilibrio Financiero y la Protección Social, Decreto No. 194-2002)” y este pago es obligatorio porque lo manda la Ley, es decir, no es si las empresas lo desean; ahora bien la Ley es una norma jurídica dictada por el legislador establecido por la autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia, so pena  cuyo incumplimiento conlleva a una sanción, no obstante que las Leyes son delimitadoras del libre albedrío de las persona dentro de la sociedad.

Dilectos ciber lectores esta es la segunda vez que me refiero muy comedidamente al Ingeniero Industrial don Juan Carlos Sikaffy Canahuati (Hoy Presidente del COHEP) A pesar de ello el señor presidente del COHEP ingeniero Juan Carlos Sikaffy con “mucha alegría” aseveró a los medios escritos que: “La mayoría dejará de pagar el 1.5%. al elevar el techo para que ingresen hasta L300 millones ya no paguen el impuesto, eso representa que el 82% automáticamente quedará exento y ya no pagará este Impuesto Sobre la Renta La Prensa de SPS 10-3-18)”. El sector privado utilizó los medios legales a su alcance para su derogación total, pero no lograron nada. Posteriormente por “la buena voluntad del gobernante” el COHEP logró una derogación parcial y escalonada pero, cosas veredes Sancho amigo. (Véase mi artículo Remembranzas de un ex auditor tributario” publicado en el diario La Tribuna del 20 de mayo de 2018).

Somos de opinión que el INFOP-COHEP devienen obligados imponerse sobre el contenido de las palabras de John Maynard Keynes pronunciadas el 10 de junio de 1930 cuando invitado por el Comité Hispano-Inglés y dictó en la Residencia de Estudiantes de Madrid la conferencia: “Posible situación económica de nuestros nietos” vaticinando que, como consecuencia del incremento de la productividad, nuestra jornada laboral no se extendería más allá de las 15 horas semanales a partir de 2030, me pregunto yo ¿ Keynes avizoró que un día estaría en boga la robótica?. Bill Gates en una entrevista a BBC Mundo el 21 febrero 2017 opinó que los robots deben pagar impuestos y la misma  llegó a la Organización Internacional del Trabajo (OIT).durante el foro El Futuro del Trabajo; para Eric Manzi, Secretario General del Sindicato Central de Trabajadores de Ruanda, consideró que frente a la robotización, es necesario avanzar en una renta básica universal para proteger a las personas que se queden desempleadas por la entrada de robots a sus empresas, “tiene que ser una transición justa porque va a haber desigualdades”. “Hay que abrir el debate de poner impuestos a los robots para que cueste más que contratar personas o, en otras palabras, gravar menos el trabajo humano que la mano de obra robótica”, expuso el experto en conferencia magistral. Los recursos que se reúnan de ese impuesto servirían para crear un fondo con dinero disponible para invertirse en capacitación de trabajadores que podrían ser sustituidos por los humanoides, indicó. Consideró que el impuesto lo tendrían que pagar los empleadores quienes justamente han echado mano de los robots. Robert Skidelsky, catedrático de la Universidad de Warwick (Reino Unido), planteó fijar un impuesto a los robots, que no debe verse como represalia, más bien se trata de que los recursos recaudados se utilicen, por ejemplo, en la capacitación de los trabajadores que serían desplazados por una máquina. Sobre el impacto de la robótica y el futuro del trabajo Jesús R. Mercader Uguina Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Carlos III de Madrid su opinión es que “la robótica tiene el potencial necesario para transformar las vidas y las prácticas laborales. Su impacto será cada vez mayor, a medida que se multipliquen las interacciones entre los robots y las personas. Aunque no existe un consenso sobre los efectos que ello tendrá sobre el empleo y nuestros futuros mercados de trabajo, lo que sí es indiscutible es que su impacto será muy importante. Son muchas las dudas que se plantean como consecuencia de ello: ¿Soportará nuestro modelo de trabajo la disrupción digital? ¿Cómo deben distribuirse los beneficios de la robótica? ¿La renta básica universal dejará de ser una posibilidad y pasará a ser una obligación? ¿Debemos seguir inventando? Son preguntas que lejos de resultar ciencia ficción ya esperan respuestas pues la digitalización del mercado laboral y la robotización constituyen dos de las grandes preocupaciones de nuestra sociedad. Los problemas laborales que plantea la economía bajo demanda (“on-demand economy”); es la evolución de la economía colaborativa. Consiste en generar el producto o servicio sólo una vez realizada la compra por parte del consumidor: los efectos de la cada vez menos utópica idea de la empresa panóptica; el impacto de las redes sociales sobre una sociedad en la que los propios individuos se hacen transparentes; la creciente importancia de las técnicas del Big Data, el “internet de las cosas” y de las “nano cosas” y el tsunami que supone el irrefrenable desarrollo de la robótica o, en fin, los avances de los últimos años en el campo de la Inteligencia Artificial, son cuestiones que ponen de manifiesto una auténtica disrupción tecnológica.

 

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