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¿Cómo ser verdaderamente prosperado en este 2019?

Ya que Esdras había dedicado su corazón a estudiar la ley del Señor, y a practicarla, y a enseñar sus estatutos y ordenanzas en Israel. 

Esdras 7:10

¿Qué haces para buscar la prosperidad para el nuevo año?  Abundan las costumbres que prometen traernos la prosperidad.  El día 31 de diciembre después de la cena nuestros hijos nos preguntaban acerca de las costumbres que la gente tiene para ser prosperado en el nuevo año. Recordábamos muchas experiencias que vivimos cuando estuvimos pastoreando en Guatemala y de muchas de ellas nos recordamos de una video llamada que me hizo un viejo amigo y nos dijo que ya estaba preparado con las 12 uvas, las maletas listas para dar una vuelta a la cuadra y ropa interior de color para cada necesidad que desea para el nuevo año.

Después de toda la información dada por mi amigo él mismo decía “Yo no soy supersticioso”.  Sin embargo, estas costumbres permanecen.  En nuestro país al día de hoy mucha gente acostumbra a pasear sus maletas alrededor de la cuadra el primer día del año, supuestamente, esto les garantiza al menos un viaje durante el año.

Seguramente recuerdas costumbres de tu pueblo que prometían traerte prosperidad durante el año nuevo.  Hoy quiero recomendarte una costumbre que realmente te traerá la prosperidad.  No lo digo yo; Dios te lo dice.  Esta costumbre se refleja en la vida de un personaje bíblico llamado Esdras.

Esdras fue un judío que vivía en Babilonia después del exilio, unos quinientos años antes del nacimiento de Jesucristo.  Dios lo llamó a regresar a la tierra prometida para restaurar la verdadera adoración del pueblo.  Tuvo que viajar una distancia de más o menos 1.400 km, y duró varios meses en viajar por zonas peligrosas y difíciles.

Quiero que leamos la historia de su viaje en Esdras 7:8-10.

Y él llegó a Jerusalén en el quinto mes; era el año séptimo del rey. 9 Porque el primer día del mes primero comenzó a subir de Babilonia; y el primer día del mes quinto llegó a Jerusalén, pues la mano bondadosa de su Dios estaba sobre él. 10 Ya que Esdras había dedicado su corazón a estudiar la ley del Señor, y a practicarla, y a enseñar sus estatutos y ordenanzas en Israel.  (LBLA)

He citado este pasaje de la Biblia de las Américas, porque hay un detalle que esta versión traduce mejor que la Nueva Versión Internacional.  Si nos fijamos en lo que dice, descubrimos algo interesante.  ¿Qué día salió Esdras de Babilonia para regresar a Jerusalén?  ¡Salió el primer día del año!  Comenzó un proyecto nuevo en el año nuevo.

Los judíos usaban un calendario distinto al nuestro, así que no fue el primero de enero cuando Esdras salió.  Fue el primer día de su año.  Nosotros entramos a un año nuevo, con nuevos proyectos y nuevos planes.  ¿Qué secreto tuvo Esdras que le trajo el éxito?  ¿Por qué razón estuvo la mano de Dios sobre él para llevarlo a un buen destino?

El versículo 10 nos da la respuesta.  Esto sucedió porque Esdras había dedicado su corazón a la Palabra de Dios.  El secreto de la prosperidad que conoció Esdras fue su dedicación a la Palabra escrita de Dios, la parte de la Biblia que él tenía – porque la Biblia aún no se terminaba de escribir.

La mejor cosa que puedes hacer para buscar la prosperidad este año no es comerte 12 uvas para pedir un deseo por cada mes del próximo año, ni es sacar tus maletas a pasear o cualquier otra cosa que tú quieras.  La mejor cosa que puedes hacer es darle prioridad a la Palabra de Dios.  No me refiero simplemente a poner una Biblia en un lugar visible de tu casa o sobre el tablero de tu carro; me refiero a hacer con la Biblia lo que hizo Esdras con ella.

¿Qué hizo Esdras?  Tomó una decisión consciente de hacer tres cosas.  Observa el verso 10.  Primeramente, estudió la ley del Señor.  Es decir, conocía la Biblia.  La estudiaba.  Se familiarizó con lo que decía.  No la leyó como una novela o libro de cuentos infantiles, sólo para distraerse un rato.  Pasó suficiente tiempo con la Biblia como para conocerla a fondo.

En segundo lugar, Esdras practicó lo que aprendió.  De nada nos sirve tener conocimiento de la Palabra si no ponemos en práctica lo que hemos aprendido.  Santiago lo compara con la persona que se mira al espejo, y luego se va y se le olvida su apariencia.  ¿De qué le sirvió mirarse al espejo?  De nada.  Por supuesto, nuestra obediencia no será perfecta.  Pero nuestra meta en leer la Biblia tiene que ser aprenderla para ponerla en práctica, no sólo conocer sus datos e información.

En tercer lugar, Esdras enseñó a otros lo que había aprendido.  Cuando conoces y obedeces, puedes enseñar a otros.  Puedes enseñarles a tus hijos.  Puedes hablarles a tus vecinos.  Quizás Dios te llame a enseñar como maestro, o incluso te llame al ministerio.  Pero sólo enseñarás bien si primero has estudiado la Palabra y la estás poniendo en práctica en tu propia vida.

¿Qué pasará si le das prioridad a la Palabra de Dios?  Alguien me preguntó una vez si era cierto que uno se vuelve loco si lee toda la Biblia.  Le contesté que, si era cierto, ¡yo estaba loco de remate!  La verdad es que te sucederá todo lo contrario.  Considera lo que la Biblia misma te ofrece si le das prioridad en tu vida.

Primero, te ofrece bendición.  Mira lo que dice el Salmo 1, versos 1 y 2:

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, 2 sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella.  (NVI)

¿Qué significa ser dichoso?  Significa tener bienestar, alegría, satisfacción – en otras palabras, la bendición de Dios sobre tu vida.  El autor de este salmo dice que esa dicha viene cuando no prestamos atención a los malos consejos que nos rodean y nos deleitamos y meditamos en la Palabra de Dios.

Segundo, te ofrece prosperidad.  Observa Josué 1:8:

Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito.  (NVI)

Si te dedicas a conocer y cumplir la Palabra de Dios, tendrás éxito y prosperidad.  ¿Qué clase de prosperidad?  Cuando oímos esa palabra, pensamos inmediatamente en tener un exceso de dinero.  En nuestra sociedad, la prosperidad significa tener una abundancia de posesiones.

No es que Dios nos quiera tener siempre pobres; él promete proveer lo que necesitamos.  Pero la prosperidad bíblica significa tener éxito en cumplir la voluntad perfecta de Dios para tu vida.  Significa que podrás ser un buen padre, un empleado valioso o dueño de una empresa de integridad y de servicio a la comunidad.  Significa que lograrás los propósitos que Dios tiene para ti.  Significa que tu vida dará fruto, como un árbol.  No vivirás en vano.

Tercero, la Biblia ofrece dirección.  En 2 Timoteo 3:16, Pablo escribe: Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia.  (NVI)

En otras palabras, la Biblia te mostrará lo que no debes hacer y te guiará hacia lo que sí debes hacer.  No siempre te dará instrucciones precisas, pero sí te dará las bases para tomar buenas decisiones, con oración y con la dirección del Espíritu Santo.  La Biblia te pone señalamientos en el camino que te advierten del peligro y te muestran lo que vale la pena hacer.

¿No te gustaría tener bendición, prosperidad y dirección en este año?  ¿No son cosas que valen la pena?, por esa razón recuerda siempre, que la Biblia puede transformar tu vida, como lo hizo con San Agustín.  Él fue uno de los grandes teólogos de los primeros siglos de la iglesia.  Sin embargo, en su juventud vivió lejos de Dios.  Su madre era creyente y oraba por él, pero él le dio la espalda a Dios.  Se juntó con una mujer y tuvieron un hijo sin estar casados, entre otras cosas.

Un día, Agustín estaba en el patio de la casa cuando escuchó a un niño que decía: Toma, lee.  Toma, lee.  El niño estaba jugando, pero Agustín se dio cuenta de que Dios le hablaba.  Tomó la Biblia y leyó de Romanos 13:13-14: …no en orgías y borracheras, ni en inmoralidad sexual y libertinaje, ni en disensiones y envidias.  Más bien, revístanse ustedes del Señor Jesucristo…  Allí comenzó su transformación.  Esas palabras abrieron su mente y él se convirtió.  Este año, ¿dejarás que la Biblia transforme tu vida?  ¿Vivirás de acuerdo con el secreto divino de la verdadera prosperidad?

El 2019 puede ser ese gran año que tú siempre has esperado, pero te recuerdo que alejados de Dios, nada podemos hacer.

Dios les bendiga

Denis A. Urbina Romero

Licenciado en Ministerio Pastoral

Email: daurbinar@gmail.com

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