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HONDURAS: Un país que discrimina a su gente

Algunas leyes en nuestro país, no son más que “tortas y pan pintado”

Elsa de Ramírez

Recientemente, en conversación con una amiga, me comentó, con un nudo en su garganta, en señal de aflicción, que a pesar de los avatares de la vida, de cuidar a su esposo discapacitado motriz y a la vez no vidente; con dos de sus hijos en tratamiento permanente por adolecer trastornos en su salud que les ha impedido terminar sus estudios y hacer una vida normal, ella decidió en el ocaso de su existencia, continuar con su preparación universitaria, pero para esto, tuvo que obtener su bachillerato, porque los títulos en educación media no le valían para poder ingresar a la Universidad; de allí continuó con su jornada educativa de Formación Pedagógica en Educación Superior con el fin de poder agenciarse un empleo impartiendo una o dos materias afines a su formación profesional, en una de las universidades estatales donde realizó su práctica, para lo cual giró la respectiva nota de solicitud de ingreso a la misma, obteniendo esta respuesta: “Vivimos tiempos difíciles. Hace muy poco, un organismo internacional me ofreció un trabajo relacionado con el control de calidad en redacción de textos (conocían mis antecedentes académicos, etc.), pero cuando vieron mi currículum y mi edad me rechazaron con todas las disculpas del caso. Ninguna universidad centroamericana–no solo hondureña– contrata personal nacido antes de 1970. La posibilidad de una plaza en la UPNFM (o en la UNAH, la UTH, la UNITEC, la UNICAH) es muy lejana. No es ley escrita, pero son políticas institucionales que no requieren mayores explicaciones”.

A continuación, la réplica de mi interlocutora a su ex maestro: Me agradó mucho la franqueza y la sinceridad de su mensaje, pues como dice el argot popular “no se anduvo por las ramas” y eso es bueno porque no se alimentan esperanzas que jamás se van a realizar, por supuesto que es parte de su cultura y de su vasta educación, ya que la mentira y la demagogia son defectos que generalmente son utilizados por los políticos de oficio. Así que le agradezco en todo los que vale en primer lugar su trato afable y respetuoso y en segundo lugar lo mucho que aprendí de sus altos conocimientos. Con mi gratitud y admiración permanentes, lo saludo no sin antes rogarle dejar con su secretaria mi CV para pasar por él. Con el respeto de siempre, su invariable amiga”.

No obstante lo anterior, es preciso señalar que la protagonista de esta historia fue calificada con notas sobresalientes por su talento, abnegación, perseverancia, disciplina y entrega total a su práctica, previa para obtener el honroso diploma de Formación Pedagógica en Educación Superior, que fue de 25 horas clase con un grupo de 45 estudiantes, con lo cual, “supuestamente”, se le abrirían las puertas de todas las universidades del país, para compartir su vasta ilustración superior, pero no fue así.  Más bien, severo golpe sintió mi fraternal amiga al escuchar al titular de la clase, el último día de su comparecencia como docente-practicante, decir a sus alumnos “… despídanse de ella, porque no la volverán a ver”.

En relación al tema que antecede, consultamos y de reciente data, la Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer (LIOM), sancionada el 28 de abril del año 2000, la cual establece que su objetivo es integrar y coordinar las acciones que el Estado y la sociedad civil tienen que ejecutar para eliminar todo tipo de discriminación contra la mujer en Honduras. “Capítulo IV-Igualdad de oportunidades en el trabajo y la seguridad social, Decreto 34-2000. Art. 46.- El Estado no permitirá ninguna clase de discriminación basada en el género o en la edad que tenga el hombre o la mujer, con el fin de anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el empleo o la capacitación…”

Lo que quiere decir que en Honduras evidentemente  la experiencia y preparación académica en su máxima expresión,  son una especie en extinción y de nada sirven la abnegación, la disciplina, la entrega total y porqué no el sacrificio, todo esto hay que lanzarlo por la borda y a freír frijoles o hacer tortillas para vender y poder sobrevivir con su familia decorosamente, se ha dicho.

Naturalmente, que al referir esta historia de la vida real, no pretendemos bajo ningún concepto, perjudicar o provocar polémica con nadie, eso sí, lanzar un S.O.S. en señal de auxilio, para quienes tienen la sartén por el mango, en los campos de la educación y la cultura nacionales, abriendo puertas y oportunidades para quienes peinan canas, sobre todo para los experimentados profesores que en sus ansias infinitas de superación no cesan en sus estudios, colocándose al nivel de los más altos exponentes de la educación en Honduras, conocidos universalmente como ancianos estadistas.

Para finalizar, como epígrafe podemos señalar que algunas leyes en nuestro país, no son más que “tortas y pan pintado”.

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