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I PARTE DE LA REINVENCIÓN DEL PERIODISMO EN EL ECOSISTEMA DIGITAL Y LA NARRATIVAS TRANSMEDIA

Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”

 

El periodismo actual explora a nivel internacional nuevas fórmulas en la elaboración de la información a través de narrativas transmedia y de dispositivos móviles, donde la comunicación multimedia e hipertextual se enriquece con contenidos más eficientes. Se trata de fórmulas universales donde la producción informativa busca la participación de la audiencia con sus comentarios o redifusiones a través de las redes sociales, que generan un modelo de consumo televisivo proactivo por parte de una audiencia social. En este artículo se muestra una revisión del periodismo y de la comunicación transmedia, como innovación dentro del ecosistema digital, donde se trabajan textos periodísticos, imágenes, audios, vídeos interactivos, infografías, GIFs, mapas, links… A través de los que se invita a participar a la audiencia de verdaderas obras de arte digitales en reportajes y documentales online visionados en segundas pantallas. La comunicación transmedia gira en torno a historias informativas que se desarrollan en múltiples plataformas. Cada una de ellas contribuye de forma distinta a la comprensión global de la historia como un nuevo relato, seleccionando los canales más adecuados para conseguir un valor añadido en la comunicación. No existen fronteras. La hibridación de lenguajes y la convergencia tecnológica son las claves de una auténtica revolución silenciosa, que apunta hacia un modelo emergente en el periodismo actual. Seguimos siendo testigos de cambios en el paradigma de la comunicación, una comunicación online que evoluciona de la mano del desarrollo de tecnologías y redes sociales; de cambios en los modelos de negocio en el sector de la información, de la cultura y del entretenimiento. Estamos ante un cambio social en el que prolifera un nuevo consumidor que ha pasado de ser un mero receptor de información a participar activamente en los contenidos creándolos, consumiéndolos o distribuyéndolos. Este escenario, donde impera un nuevo modelo de comunicación, tiene una filosofía que se propaga globalmente y que responde al concepto 2.0 acuñado por Tim O’Relly: compartir, comunicar, conversar, cooperar. Por tanto, se unen tecnologías, por una parte, y actitudes, por otra parte, con el fin de fortalecer el desarrollo y la cooperación colectiva.  La información digital cobra un nuevo sentido e Internet colabora en la universalización y visibilización de nuevas tendencias en la elaboración, presentación y difusión de los contenidos. Internet resulta una plataforma muy útil en la difusión de contenidos informativos y un medio mucho más económico que otros, además permite el feed-back con el público. En el periodismo digital se han integrado los elementos esenciales de la comunicación online: contenidos hipertextuales, herramientas audiovisuales, el paradigma de la inmediatez desde soportes móviles para conocer las informaciones en tiempo real y las redes sociales que permiten compartir y re difundir la información de manera eficiente. A partir de ahí, todo se traduce en una combinación de elementos para enriquecer los contenidos y retroalimentar la comunicación. Por otra parte, el periodismo actual destaca, también, por su velocidad e instantaneidad en la difusión de mensajes.

La narrativa transmedia es una forma de comunicar y distribuir mensajes sobre cualquier tema aprovechando la convergencia de formatos y plataformas a públicos diversos posibilitando un proceso de interacción por parte del usuario. Esta estrategia comunicativa ha sido posible, entre otras facetas, gracias al maridaje entre una tecnología avanzada, las redes sociales y el uso generalizado de segundas pantallas. Precisamente, el periodismo y otros ámbitos de la comunicación se nutren de esta técnica transmedia y han dejado de ser medios que transmiten un solo mensaje por un solo canal. Álvaro Liuzzi se refiere a estos procesos de convergencia como “nuevos maridajes entre información, narrativas e interfaces para establecer historias que se adapten mejor a las audiencias actuales” (Liuzzi, 2015). El periodismo actual 3.0, en algunos casos, practica una narración transmediática, es decir, se trata de un concepto flexible o elástico que no trabaja una misma información adaptada a diferentes medios sino que cuenta una historia que se desarrolla a través de esos medios de una manera concreta o específica. En la comunicación transmedia, la historia o el mensaje es el núcleo principal, cuyo relato se narra y se expande a través de muchos formatos multimedia. Lo que hace que sea tan diferente de la narración multimedia tradicional es que la historia transmedia está unificada y es muy amplia sin ser repetitiva. Es la narración transmediada por múltiples canales que aumenta la participación de la audiencia, la comprensión, el entretenimiento o disfrute y la participación en la historia, sus personajes y sus mensajes. El transmedia utiliza muchas herramientas digitales para la narración de la historia incluyendo televisión, medios digitales y analógicos, vídeos, medios sociales, móviles, juegos por realidad alternativa y toda una serie de nuevas plataformas que están en constante evolución.

Así, el periodismo transmedia se mezcla con otros conceptos vitales del mundo de la información que han generado un nuevo periodismo en el siglo Veintiuno: multiplataforma, multimedia, participativo y ciudadano, web 2.0, periodismo 3.0, y periodismo crossmedia, por citar algunos conceptos que le definen actualmente. De ahí el interés, como fenómeno emergente, por incluir un artículo que aborde la comunicación transmedia desde el periodismo, en una época de crisis económica global, que afecta a los medios tradicionales. Tratamos de describir el escenario en el que se ejerce el periodismo, en el que se desarrollan las narrativas transmediáticas en los diferentes sectores de la comunicación y la información. Comienzan a desaparecer los medios de comunicación de masas, tal y como los hemos concebido en el siglo XX. Caminamos hacia fórmulas innovadoras en el nuevo ecosistema digital, en el que la comunicación transmedia comienza a ser una pieza clave en el mundo de la información, aunque bastante desigual de unos medios a otros. La prensa e Internet han desarrollado más este modelo de narración y producción que la televisión. Sin embargo, la televisión evoluciona hacia una televisión más conectada, más participativa y más social, tal y como veremos más adelante. Dicho todo esto, debemos señalar que debido a los avances tecnológicos la frontera entre los diferentes medios se ha ido diluyendo, facilitándose las hibridaciones, lo que conlleva grandes desafíos. Además del cambio de paradigma comunicativo que ha venido experimentando el periodismo desde la aparición de Internet. Hemos superado conceptos como el broadcasting, la comunicación de uno a muchos, y hemos pasado a un nivel donde la información se secciona, se adapta y se mejora con la intención de enviar mensajes individuales o colectivos a través de múltiples plataformas o redes sociales y donde una gran parte de la audiencia quiere participar en la creación de contenidos e interactuar con ellos a distintos niveles, incluso, llegando a transformar la propia historia (Peñafiel, 2015: 86). Internet resolvió el acceso a la información y se creó como una Red de redes sobre la base de protocolos abiertos, que permiten su libre adopción, posibilitando un nuevo espacio abierto, colaborativo e innovador. La fórmula repetida es estar donde esté la gente y donde consuma contenidos. “Internet lo cambia todo. Nace casi al margen de las estructuras tradicionales del sector (operadores y fabricantes de informática y telecomunicación) y genera un modelo que supone una quiebra total con el paradigma precedente, que no fue intuido en sus orígenes porque parecía una forma inteligente de facilitar la comunicación de datos tradicional y hacerla asequible al mercado residencial” (Lada, 2015: 22).

Otro de los aspectos que no podemos olvidar en este cambio de paradigma es el papel de la audiencia o de los usuarios de la información, mucho más activa y participativa en los contenidos que se ofrecen. La drástica reducción de la difusión de los medios tradicionales, la pérdida de anunciantes y el recorte de las redacciones han incrementado la dependencia entre las empresas periodísticas y sus audiencias. Probablemente este sea el único aspecto positivo que se ha derivado de la crisis: la ciudadanía y los periodistas están más próximos que nunca. Las audiencias activas reivindican un periodismo cercano y participativo, que no debe confundirse con la sustitución de la mediación profesional, sino con la necesidad de crear un discurso que contemple la interacción colaborativa con la sociedad (Díaz Nosty, en Palomo, 2014: 105). Ahora el ciudadano, además de la tecnología, es el motor de la comunicación.

Miradas hacia el Periodismo y su replanteamiento en el ecosistema digital :Los hechos son sagrados, las opiniones son libres C.P. Scott, director y editor en The Guardian Vivimos en un mundo digital interconectado donde el periodismo es una profesión que está en constante evolución. El ejercicio de esta profesión supone un intercambio continuo donde la inquietud, la observación, la pasión por las cosas y la curiosidad marcan las actitudes de los profesionales. La formación académica es necesaria pero la “actitud y la chispa” también. Además, el periodismo tiene una responsabilidad con la sociedad porque se trata de una exposición pública y debe ser transparente. Es necesario documentarse, contrastar, informar con rigor y veracidad porque la información es un derecho constitucional que tiene la ciudadanía. Como dijo Juan Ramón Lucas, periodista y académico, “es gran parte del encanto de una profesión endemoniadamente dura y absorbente. Tanto como desconsiderada e ingrata” (Academia TV, primavera 2015). Partiendo de esta premisa, vamos a tomar una fotografía del periodismo actual y de la comunicación transmedia como innovación dentro del ecosistema digital y global, donde se producen cambios vertiginosos en la profesión marcados por la rapidez, la brevedad, los vídeos, los tweets y los podcasts.

La nueva era digital es el triunfo de la tecnología, motor capital de la nueva industria y de la economía, así como un factor determinante entre la cultura y la industria. Ahora, casi todo sucede online, a una velocidad vertiginosa y con carácter global. El periodismo en la era digital tiene que reinventarse y buscar nuevas fórmulas entre las que se encuentra la especialización, la innovación y la calidad de contenidos. Es necesario marcar la diferencia para competir en un entorno y un mercado global donde proliferan las plataformas de comunicación y de acceso público. José Luis Orihuela (2015), señala que en el nuevo escenario, los medios tienen que diferenciarse no por las plataformas de difusión de sus contenidos, sino por el prestigio de sus marcas, y tienen que incorporar la innovación permanente como parte de la cultura organizacional asumida y transformada por equipos humanos bien dirigidos y motivados. Pero el periodismo no solo necesita de cambios en los procesos de elaboración y presentación de la información, sino que también necesita cambios para recuperar la credibilidad perdida y solventar una crisis sistémica que deberá pasar por una disociación entre la información de interés público y el espectáculo (Scheuer, 2012, en Díaz Nosty, 2016). Diferenciación que entronca con el mismo rescate de la democracia, en la medida que la libertad de prensa no puede desvincularse de las libertades públicas, con independencia de que su producción corresponda a corporaciones privadas. Solo así, mediante la excepción democrática de la información, como nutriente de la opinión pública en una sociedad libre, la libertad de prensa recuperará la credibilidad perdida, dejando para el espectáculo las soluciones propias del entretenimiento y del ocio (Díaz Nosty, 2016).

El periodismo es una profesión con muchas aristas y aunque vivimos en un mundo donde la información está al alcance de una gran mayoría, la sobre información es un gran hándicap. La profesora Pilar Diezhandino sostiene que «cuanto más se complejiza la capacidad tecnológica para incorporar todo tipo de contenidos, más se pone en riesgo la fiabilidad de la información que se pretenda ajustar a aquello que se llamaba la verdad de los hechos. Evitar ese riesgo, asegurar que cuanto debe saberse se sepa (en la medida en la que sea posible al profesional) es precisamente la tarea del periodismo. Y esa tarea es posible» (Diezhandino, 2015: 64).

Hace poco leía en El blog de Benito Caetano (2015): “Si consiguiéramos que el ejercicio del periodismo partiera de estas cinco premisas fundamentales (que se indican a continuación), podríamos volver a tratarlo como profesión -no sólo como empleo- y reconstruir su valor social que, desde luego, nunca debió ser el de mero propagandista del poder y sus intereses…”

Las cinco premisas o grandes ideas del Periodismo son:

  1. Que la gente en una democracia necesita informes imparciales con el fin de auto gobernarse.
  2. Que nuestra Constitución nos da la libertad para expresarnos de maneras diferentes
  3. Que las responsabilidades de la ciudadanía incluyen el hecho de estar bien informados
  4. Que el funcionamiento del gobierno sea más transparente y responsable ante el pueblo
  5. Que las personas en un mundo donde impera la sobreinformación necesitan orientación en averiguar lo que es interesante y/o importante.

O como diría Jeff Jarvis, escritor y profesor de Periodismo en la Universidad de la Ciudad de New York (CUNY), “El periodismo es un servicio, no una fábrica de páginas vistas”. Este profesor defiende la idea de que el periodismo es un servicio y considera que los medios deben usar todas las herramientas que les ofrece Internet para conocer a sus lectores y satisfacer sus necesidades. Jarvis no cree en los modelos de negocios basados en “páginas vistas” y considera que el concepto de medios de comunicación de masas es obsoleto (…) Sostiene que debemos encontrar formas de construir modelos de negocios centrados en generar valor, el valor que les brindamos a nuestros lectores al ofrecerles un servicio relevante y útil, un servicio que marque la diferencia en sus vidas (…) No debemos dejar de seguir el trabajo de empresas de medios tradicionales que están tratando de reinventarse en Internet, como es el caso de The Guardian, The New York Times y El País, entre otros (Jarvis, 2015, septiembre 20).

Periódicos como The New York Times o el británico The Guardian incorporan en sus informaciones el tratamiento de los datos y las visualizaciones como elementos diferenciadores. Se trabaja con el uso de datos, recursos y aplicaciones tecnológicas, así como con narrativas transmedia que derivan en una nueva forma de hacer periodismo y en un nuevo perfil de formación de sus profesionales. El periodismo de datos consiste en usar herramientas estadísticas y de visualización para contar mejor las viejas historias y descubrir nuevas historias que contar. Es el nuevo periodismo de investigación. El periodismo de datos abiertos lo encontramos en el caso de Wikileaks, que ha sido todo un fenómeno de información.

Las TIC ofrecen un amplio abanico de posibilidades para el periodismo de datos, para la investigación y para la difusión de la información, pero también suponen riesgos si las herramientas tecnológicas no son utilizadas por profesionales expertos. “El periodismo es deudor del interés general y no debe dejarse llevar exclusivamente por el lucro de los clics, la tentación de la fama –buscando el aplauso de los foros- o los violentos vaivenes de las tendencias, hoy deificadas como trending topics del espacio digital. Porque los nuevos ‘mutantes bárbaros’ de los que nos habla Baricco, también necesitan el oxígeno de la libertad para respirar” (Iglesias, 2015: 68)……………………………… CONTINUARÁ

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