IV Y ÚLTIMA PARTE DEL IMPACTO DE LA ROBÓTICA Y EL FUTURO DEL TRABAJO - Diario En Alta Voz – noticias de Honduras, últimas noticias de Honduras

IV Y ÚLTIMA PARTE DEL IMPACTO DE LA ROBÓTICA Y EL FUTURO DEL TRABAJO

DOCTOR HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE

 

Hoy10 de 2019 fui motivado a concluir con el tópico de la “robótica” después que leí la Opinión muy acerada del connotado Columnista del Diario “La Tribuna de Honduras don Álvaro Sarmiento titulado: “Feliz 2030. Era de los robots”, en mi opinión “eufemísticamente” y dedicado a todos los  trabajadores organizados  o no del sector público y privado en Centrales Obreras; sin quedar por fuera el sistema educativo de todos los niveles y muy a tiempo por la Reforma Educativa anunciada por el Gobierno; sin embargo, ni en lontananza se divisa acción alguna.

(Repito la introducción que salió publicada en la I parte de esta reproducción para contextualizar a la hondureñidad que este es un problema que vino para quedarse) En mis años de estudiante de pregrado en la UNAH me tocó estudiar el modelo Keynesiano que no es la panacea porque se basa en variables macroeconómicas, pues para saber la realidad económica de un país cualquiera que este sea, basta y sobra la opinión de una ama de casa que a diario experimenta las consecuencias reales en carne propia; sin embargo, me interesé sobre la vida de John Maynard Keynes, obviamente, connotado economista inglés educado en Eton, Cambridge e integrante de Los Apóstoles de Cambridge, además influyente personaje en el New Deal del Presidente de la Unión Americana Franklin D. Roosevelt. (hace algunos años impartí una conferencia en la UNIMETRO sobre este tópico)

Mi interés se incrementó cuando me di cuenta vía internet que el 10 de junio de 1930 es invitado por el Comité Hispano-Inglés y dicta en la Residencia de Estudiantes de Madrid la conferencia: “Posible situación económica de nuestros nietos” vaticinando que, como consecuencia del incremento de la productividad, nuestra jornada laboral no se extendería más allá de las 15 horas semanales a partir de 2030, me pregunto yo ¿Keynes avizoró que un día estaría en boga la robótica?.

Bill Gates en una entrevista a BBC Mundo el 21 febrero 2017 opinó que los robots deben pagar impuestos y la misma  llegó a la Organización Internacional del Trabajo (OIT).durante el foro El Futuro del Trabajo; para Eric Manzi, Secretario General del Sindicato Central de Trabajadores de Ruanda, consideró que frente a la robotización, es necesario avanzar en una renta básica universal para proteger a las personas que se queden desempleadas por la entrada de robots a sus empresas, “tiene que ser una transición justa porque va a haber desigualdades”. “Hay que abrir el debate de poner impuestos a los robots para que cueste más que contratar personas o, en otras palabras, gravar menos el trabajo humano que la mano de obra robótica”, expuso el experto en conferencia magistral. Los recursos que se reúnan de ese impuesto servirían para crear un fondo con dinero disponible para invertirse en capacitación de trabajadores que podrían ser sustituidos por los humanoides, indicó. Consideró que el impuesto lo tendrían que pagar los empleadores quienes justamente han echado mano de los robots. Robert Skidelsky, catedrático de la Universidad de Warwick (Reino Unido), planteó fijar un impuesto a los robots, que no debe verse como represalia, más bien se trata de que los recursos recaudados se utilicen, por ejemplo, en la capacitación de los trabajadores que serían desplazados por una máquina.

Con la opinión favorable de Schumpeter aunque subyacente hacia los robots el Caballero Comendador de la Orden de San Gregorio Magno título otorgado por el Papa Juan Pablo II al líder sindical, (“rosarino” de ancestros italianos)  a nivel mundial, sin la menor duda que él se levantaría de la tumba con el propósito de arengar negativamente a sus compañeros de lucha por la indolencia frente al impacto que la tecnología está causando en la clase trabajadora que eufemísticamente los llaman “un nuevo instrumente de producción”. (Repito este segmento porque salió publicado en la II parte de esta reproducción para contextualizar a la hondureñidad que este es un problema que traerá series consecuencias a toda la PEA).

“La robótica tiene el potencial necesario para transformar las vidas y las prácticas laborales. Su impacto será cada vez mayor, a medi­da que se multipliquen las interacciones entre los robots y las personas. Aunque no existe un consenso sobre los efectos que ello tendrá sobre el empleo y nuestros futuros mercados de trabajo, lo que sí es indiscutible es que su impacto será muy importante. Son muchas las dudas que se plan­tean como consecuencia de ello: ¿Soportará nuestro modelo de trabajo la disrupción digital? ¿Cómo deben distribuirse los beneficios de la robóti­ca? ¿La renta básica universal dejará de ser una posibilidad y pasará a ser una obligación? ¿Debemos seguir inventando? Son preguntas que lejos de resultar ciencia ficción ya esperan respuestas.

Jesús R. Mercader Uguina Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Carlos III de Madrid sigue declarando en torno al Impacto de la Robótica y el Futuro del Trabajo: Cuya historia tiene su punto de partida en 1954 con la patente de George C. Devol, Jr., seguida de la instalación en 1959 del primer modelo de prueba “Unimate” en la planta de fundición inyectada de General Motors en Turnstead y la creación en 1961 de Unimation Inc.

Todo ello nos puede llevar a la necesidad de una profunda reflexión sobre el valor del ocio en el futuro. Así, se ha propuesto en vez de trabajar más horas con pocos resultados productivos adop­tar una semana laboral más corta y contribuir a salvar nuestro pla­neta a través de una reducción notable del consumo de energía y nuestro bienestar. Una sociedad que, como se anticipó hace años, parece dirigirse del paro al ocio.

Si, como siempre, la luz cegadora de Nietzche tiene razón, esta opción vendría a confirmar el instinto natural en el hombre. En su Tercera consideración intempestiva, afirmaba que: “al preguntársele cuál era la característica de los seres humanos más común en todas partes, aquel viajero que había visto muchas tierras y pue­blos, y visitado muchos continentes respondió: la inclinación a la pereza”. La distopía WALLE sugiere, no obstante, los efectos sobre las personas de un mundo de tecnología avanzada en el que el ocio es la única forma de vida.

¿Quizá estemos yendo muy lejos al imaginar una sociedad en­teramente ociosa?  Para Arendt “la acción” (praxis y poiésis: actividad y fabricación) es el soporte de la pluralidad humana (semejantes, iguales en derechos, pero diferentes). Existiremos como especie si somos capaces de continuar movilizando la inteligencia y siempre que los seres humanos nazcan altos, bajos, listos o menos listos, en razón a cruces genéticos aleatorios; nada de “un mundo feliz” de Huxley. En ese camino, la formación ha de ser algo más que una simple preparación para desempeñar una actividad profesional; su finalidad debe ser integrar al individuo en una vida compleja que exige un ejercicio permanente de responsabilidad. El tiempo libre requiere de amplias dosis de iniciativa propia En este contexto, la respuesta social a estos cambios nos puede retrotraer a las que se dieron durante la primera de las revolucio­nes industriales: la reacción luddita.( El ludismo fue un movimiento encabezado por artesanos ingleses en el siglo XIX, que protestaron entre los años 1811 y 1816 contra las nuevas máquinas que destruían el empleo. Wikipedia) Este movimiento rechazaba el porvenir, a través de la destrucción de las fábricas que consideraba prisiones y del rechazo del trabajo asalariado que presentían como una nueva forma de esclavitud, sin plantear alternativas. Este modo de pensar escenifica lo que ha calificado el filósofo francés Onfray como la política del rebelde. Los “espectros deLudd” adquieren nuevos perfiles en la actual sociedad tecnológica pues la negación de la evidencia sigue y seguirá constituyendo una reacción propia del género humano, incluso, en la era de lo posthumano. Las nuevas tecnologías están provocando en la actualidad una alteración del mercado de trabajo pero una reacción luddita no lo evitará. Por el contrario, el entorno en el que se produzca este cambio y cómo reaccionen los actores influirán en el alcance y la manera en que se materialice este potencial de crecimiento, sobre todo a corto plazo.

Aunque, como decimos, las preguntas son muchas, haremos una última: ¿Debemos seguir inventando? La “heurística del miedo” sugiere que nuestras intervenciones tecnológicas se atemperen y sean guiadas por una “futurología comparativa” que contemple el peor de los escenarios. Pero la ciencia tiene su propio ritmo y sigue su propio curso. Uno de los “hijos de Heidegger”, Hans Jonas, en su obra “El principio de responsabilidad”, trató de hacer frente a las repercusiones morales de la inaudita capacidad tecnológica. La arrolladora ve­locidad del cambio tecnológico hace de la anterior pregunta una auténtica duda existencial”.

Fuente: (Revista de la Facultad de Derecho de México Tomo LXVII, Número 269, Septiembre-Diciembre 2017)

 

270 total views, 3 views today

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *