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LA ACADEMIA HONDUREÑA ESTÁ DE LUTO

Reproducido por el  Dr. HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”

 

Por cuatro (4) razones decidí reproducir el Panegírico que elaboró el Doctor Rolando Sierra Fonseca, Director de Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLASCO): 1) Él fue mi Ex Maestro cuando fui su Maestrante; 2) Participé en muchísimas conferencias dictadas por el Doctor Marcos Carias Zapata (+); 3) Su Padre Narrador, ensayista, periodista y diplomático perteneció a la generación de Literatos del 35, y 4) Honduras participa de la XIV Feria Internacional del Libro de Panamá en esta fiesta de las letras, invitados por la Embajada de Honduras en Panamá, y en coordinación con la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional de Honduras, representaron a nuestro país, el Presidente de la Sociedad Literaria de Honduras, Doctor y Abogado Horacio Barrios Solano, y el Escritor Licenciado Mario Gallardo, catedrático de la Carrera de Letras de la Universidad Autónoma de Honduras en el Valle de Sula, quienes asistieron para deleitar a los asistentes con un conversatorio acerca de La Generación del 35, un componente vital en la evolución de la literatura hondureña, así como autores y escritores destacados de otras épocas hasta la actualidad.

“La muerte de Marcos Carias Zapata, el día 22 de diciembre del 2018, significa para Honduras la perdida de uno de sus más grandes intelectuales y literatos de la segunda década del siglo XX. Marcos Carías Zapata nació en la ciudad de Tegucigalpa el 15 de noviembre de 1938. Hijo del descotado escritor hondureño Marcos Carias Reyes (1903-1947) y de Gertrudis Zapata Fiallos que tiene actualmente 103 años de vida. Proveniente de una tradición familiar de intelectuales y académicos en los que figuran José Trinidad Reyes fundador de la Universidad Nacional, Ramón Rosa pensador y reformador del siglo XIX y Marcos Carias Reyes su padre unos de los principales narradores y ensayistas de Honduras durante las primeras décadas del siglo pasado.

Carias Zapata realizó sus estudios primarios y secundarios durante las décadas de los cuarenta y cincuenta en el Instituto Salesiano San Miguel cuando estaba ubicado en Comayagüela. A su paso por esta institución fue formado por el sacerdote Laureano Ruiz, de origen salvadoreño una de las personas que influyó en una generación de hondureños en el humanismo y la importancia del estudio de las ciencias humanas y sociales.

Hacia 1957 viaja a la ciudad de Barcelona en España para realizar estudios de derecho. Sin embargo, pronto se dio cuenta que esta no era su vocación y decide trasladarse a la ciudad de Madrid y en la Universidad de Madrid estudia dos licenciaturas una en historia y otra en filosofía. Estando en España hace amistad con un grupo significativo de hondureños y hondureñas que también realizaban estudios y posteriormente desatacaron en diversos campos del conocimiento y de las artes como Ramón Oquelí, Edgardo Paz Barnica, Leticia Silva de Oyuela y el destacado artista de la plástica Miguel Ruiz Matute, que también murió en la ciudad de Londres el mismo día que Marcos Carias Zapata el 22 de diciembre.

A mediados de la de década de los setenta del siglo XX retorna a Honduras para incorporarse como profesor en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), institución en la que trabajó casi exclusivamente, como él mismo lo expresara en una entrevista que le realizó el poeta Roberto Sosa en el año de 1993: “Desde mi regreso de España he tenido prácticamente un solo trabajo, como profesor a tiempo completo en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras”. En este centro de estudio tendrá una vida activa como académico e innovador al coadyuvar a la creación tanto de la carrera de historia como la de filosofía. Fue director de la Editorial Universitaria, director del Centro Universitario de Estudios Generales (CUEG), miembro del Consejo Educación Superior en la UNAH. Asimismo, fue miembro del Consejo Nacional de Educación, miembro de la Comisión de Soberanía y Fronteras del Ministerio de Relaciones Exteriores y miembro de la Comisión de la IV Reforma Universitaria UNAH. También fue profesor visitante en la Universidad de Costa Rica y profesor investigador en la Universidad de Tulane (Estados Unidos). Desde 1970 a 1972 se desempeñó como secretario adjunto del Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA). Fue miembro y presidente de la Academia Hondureña de la Lengua. En 1991 formó parte del comité que celebró el primer centenario del nacimiento del gran polígrafo Rafael Heliodoro Valle. En 1999, dirigió la Revista Milenio.

Al analizar la figura y obra de Marcos Carias Zapata pueden ser múltiples las entradas o perspectivas porque se está frente a una persona, utilizando la conceptualización de Hana Arendt, tiene vida activa. En la vida activa hay tres actividades fundamentales: la labor, el trabajo y la acción, que responden a las tres condiciones fundamentales de la vida humana en la tierra: vida, mundanidad y pluralidad; esto es, la condición humana de la labor es la vida, la del trabajo es la mundanidad y la de la acción es la pluralidad y la vida activa de Carias es la del intelectual, literato, historiador, filósofo y docente.

Marcos Carias construyó una narración histórica sobre Honduras en una doble, pero a la vez única perspectiva: la de la novela histórica y la historia crítica. Así, irrumpe dentro de la literatura y la historiografía nacional en la década del setenta del siglo XX con una nueva propuesta en la interpretación y narración orientada a cambiar la forma y contenido de escribir la literatura y la historia que se hacía hasta el momento, centrada en la política, por una historia social, más dedicada a los procesos. Asimismo, cambió la historia de los grandes hombres por la de los hombres comunes.

Con un lenguaje de experimentación formal donde el lenguaje es modelado con maestría de artesano como en el de la intencionalidad significativa pues se trata de configurar un corte multiforme de flujo y vida de Tegucigalpa. Para el crítico literario Manuel Salinas, Carías Zapata rompió con los elementos criollitas para incursionar en el campo de una nueva temática cosmopolita. Según el filósofo y literato Roberto Castillo: Carías “Su narrativa se nos hace más sugestiva y transparente si recordamos que fue gestada y dio sus primeros pasos entre mundos contrastados”. El cambio narrativo realizado por Carias Zapata supone un mayor énfasis tanto en los aspectos pragmáticos como en la estructura del discurso y narración histórica. Con ello, abrió la posibilidad de establecer un diálogo real entre corrientes de pensamiento que hasta el momento se había ignorado en el país: el análisis filosófico y la filosofía narrativa de la historia.

Este cambio se puede apreciar en toda su producción de novelas, libros de relatos y ensayos históricos, en los que destacan: La ternura que esperaba (1970); La memoria y sus consecuencias (1977); Una función con móviles y tentetiesos (1980) —considerada por la crítica “la novela más ambiciosa que se ha escrito en Honduras”—; Antologías: Ramón de la Rosa. Obra Escogida (1980); Nuevos cuentos de lobos (1991); La Iglesia Católica en Honduras. 1492-1982 (1991); Vernon & james. Vidas paralelas (1992); Plaza mayor, circo menor (1994); Crónicas y cronistas de la conquista de Honduras (1998); Vara de Medir (1999); El ángel de la bola de oro (2009), y De la Patria del Criollo a la Patria Compartida una historia de Honduras (2008).

Ya desde su primera novela: La memoria y sus consecuencias de 1977 Marcos Carias no solo relata el complejo proceso de la conquista de Honduras, sino sobre el papel del historiador y la importancia de la memoria histórica para construir el futuro: Visión que la continua su novela: Una Fusión con móviles y tentetiesos.

En el estudio de la historia de Honduras Marcos Carias Zapata realizó significativos aportes en el conocimiento del periodo colonial cómo es posible ver en su libro: Crónicas y cronistas de la historia de Honduras o su significativo ensayo “La tiranía de los conquistadores” (1981) en donde define el carácter de la conquista hondureña como un proceso dramático para las comunidades indígenas.

Del estudio de la conquista y el periodo colonial Marcos Carias pasa a estudiar una de las instituciones coloniales de mayor continuidad en Honduras como es la Iglesia Católica en su libro: La Iglesia Católica en Honduras. 1492-1982, que como comentará Alfredo León Gómez, “es un ensayo de gran valor histórico, ya que en el enjuicia con criterio sereno, ponderado, y con mucho equilibrio de pensamiento, la enorme labor del catolicismo en Honduras” (León; 1991), como en su libro Vernon & James. Vidas paralelas, al estilo de Plutarco resume y recrea los testimonios que uno y otro escribieron sobre sus vidas, que discurren paralelas durante el violento siglo XX.

El esfuerzo historiográfico de Marcos Carias fue comprensivo e interpretativo del pasado y de la historia y esto se refleja en sus libros: Vara de Medir, quizá, hasta ahora, una de las más sugestivas y profunda introspección hecha por un hondureño sobre sí, Honduras y el mundo,  y especialmente en su visión y narración mayor de la historia de Honduras en su libro De la Patria del Criollo a la Patria Compartida una historia de Honduras, que más que un libro de historia es una empresa por comprender e interpretar el pasado histórico de Honduras, pero desde un nuevo paradigma en “el que el presente determina el pasado” y no solo el pasado determina el presente. Es una obra marcada por un profundo presentismo al interrogar la historia desde una seria de preguntas del presente: como las de la identidad, la continuidad y el futuro.

Así en De la Patria del Criollo a la Patria Compartida una historia de Honduras, Carias hace un esfuerzo por transformar el discurso historiográfico sobre Honduras: “El esfuerzo concertado de la síntesis, que como apunta Rodolfo Pastor Fasquelle-, que renuncia a la anécdota auxiliar, en la cual ninguna idea deja de tener un referente, pero tampoco reluce ningún dato que esté relacionado con la idea desplegada. La descripción simpática de su tema (la hacienda, el territorio, el sabio Valle que era sabio precisamente porque sabía que no sabía) que alcanza a desvelar el sentido de cada cosa y de cada personaje, porque los aborda sin prejuicio, sin retorica ni mucho menos el panfletismo o la exaltación lirica con que vulgarmente a manudo se les quiere evocara. Marcos deja atrás los estereotipos”.

Carias Zapata desde su novela La memoria y sus consecuencias, analizo y crítico  como ha sido la ideologización de la narración de la historia hondureña y el papel que en ello juegan los historiadores, al plantear como los sostiene la principal crítica literaria hondureña como lo es Helen Umaña: “la tesis del uso enajenado de la historia mediante la caracterización de un personaje: Lezana, que cuando era joven elaboraba artículos que difieren de la interpretación oficial, no obstante; después de un severo interrogatorio, tuvo que corregirse”. Porque sus afirmaciones no concordaban con aquella transformando así su narración histórica en una manipulación, separándose de una construcción de una historia objetivamente analizada y narrada “visualiza idealizada mente a los héroes (…); manipula el dato histórico minimiza el contenido de la huelga bananera (1954), y desconoce las bases axiológicas de la disciplina que practica” (Umaña), porque como relata Carias “el sentido de la historia rebasa la competencia historiográfica y reside en la mente de los más altos niveles de mando”.

Con su obra intelectual y literaria  quizás se ubica dentro los grandes pensadores hondureños que ha intentado comprender y narrar en profundidad la sociedad hondureña. Este es su principal legado, ya que recurrió,  en cierto modo, a la de dos grandes figuras dentro de la literatura, arte e historiografía hondureña como son Rafael Heliodoro Valle y Pablo Zelaya Sierra, al argumentar, que la historia de Honduras puede escribirse en una lagrima» es quizá la expresión más conocida de Rafael Heliodoro Valle, una expresión hermenéutica que para Marcos Carías significa que: “Por ella aprendimos que es la nuestra una historia pequeña y triste, pero digna y entrañable, como todo una buena lágrima”, y al lanzar la invitación a que con la obra de Zelaya Sierra abrir la ventana para mirar nuevamente la sociedad actual, con nuevos ojos y miradas para volver a nacer como nación, para comenzar o quizá: “Acaso tengamos que recomenzarlo todo, con el siglo que entra. Por eso es bueno encontrarnos con Zelaya Sierra, porque usted fue un comenzar” (Carías, M; 1996:22).

Toda la preocupación de Marcos carias zapata fue precisamente para que ese proceso digestivo y esa historia difícil no aniquile a Honduras. Por ello, despliego su filosofía narrativa de la historia. Porque para él era en la literatura y en la historia donde es posible buscar una salida a Honduras, cuando escribió: “Siempre, el periodo que viene: Pero más ahora. Porque la construcción de ese futuro que, sin duda alguna habrá de emprender pronto nuestro pueblo, propiciara ese arte, esa literatura testimonial, abundante, honesta, constructiva y liberadora”, pero con la claridad, como la de Octavio Paz, que en la historia no es posible encontrar la terapia al confesar que “la historia podrá esclarecer el origen de nuestros fantasmas, pero no los disipará””. (Fuente: Rolando Sierra Fonseca-24 de diciembre del 2018)

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One Response to LA ACADEMIA HONDUREÑA ESTÁ DE LUTO

  1. Anónimo dice:

    La muerte de Marco Carías es una pérdida enorme. El artículo está muy interesante, pero no descuiden la redacción: echan a perder el valioso acercamiento que hacen de la obra y del pensamiento del autor.

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