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LOS PRECIOS DEL AROMATICO EN PICADA “SIN PACTO CAFETALERO”

DOCTOR HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”

 

En mi artículo anterior titulado ¿EL CAFÉ GRANO DE ORO EN LA ACTUALIDAD? manifesté a nuestros ciberlectores que mis labores se circunscribieron a efectuar un análisis holístico al Cooperativismo Cafetalero y proporcionarles los insumos necesarios para el IHCAFÉ aplicara un Cramdown o Salvataje, como efectivamente así lo hizo, con un préstamos a tasa preferencial otorgado el Banco BLADEX de Panamá y platicas con BANAFOM y BANFINAN, todas estas gestiones estuvieron a cargo Gerente General el Economista Agrícola Fernando Daniel Montes Matamoros (+) y además profesional del derecho in fíeri. Como producto de nuestros análisis holísticos encontramos como común denominado en la cadena de valor del aromático eslabones nocivos que absorbe el productor y hacen una realidad lo que indicó Paulino Cruz el 08 de abril de 2016 en Radio Progreso un pequeño productor del aromático de San Nicolás Santa Bárbara: “Los productores de café generamos riqueza pero administramos pobreza…” y sumado a eso las supuestas exacciones ilegales que dicen los productores que les efectúa el IHCAFÉ extremo que no me consta.

Ex Gerente General del IHCAFÉ  Economista Agrícola Fernando Daniel Montes Matamoros (+) y Ex Presidente de la Organización Mundial del Café (OIC) electo en Londres en septiembre de 1997

En las supervisiones que efectué al Cooperativismo Cafetalero tuve el gusto de conocer y tratar a cafetaleros de la talla: de don Salomón López Rivera de la Cooperativa Cafetalera de Choluteca que exportaba directamente al extranjeros su café, don Cantalicio Paz de San Antonio de Cortés, don Mariano Mercadal de Catacamas, don Valentín Cáceres Ávila de El Paraíso, don Celín Flores, don Adán Banegas de Campamento, Olancho,  (que fue Gerente del IHCAFÉ), de Justiniano Sabillón de Santa Bárbara, de don Adán Bonilla Arellano de Marcala, don Leónidas Padilla de La Libertad, Comayagua, don Lucas Castejón de San Nicolás y don Roberto Fuentes Zaldívar de Trinidad, Santa Bárbara,  de don Juan Hernández y don Leónidas Rosa, de Gracias Lempira,

El León de Judá en su tiempo les dijo a la clase religiosa lo siguiente “al cesar lo que es del césar…..”  y ese es el crédito que les damos a los gobernantes de Colombia y Honduras que “se reunieron en la finca cafetera Villa Nora, en Quimbaya, una típica casa representativa de la cultura cafetera, en el municipio de Quimbaya, a pocos minutos de Armenia, la capital del departamento del Quindío” el pasado 15 de octubre de 2018 informó El Pais.hn, obviamente, con el propósito de tratar la temática de la caída de los precios, loable acción de ambos, sin embargo los precios en general los fija la oferta y la demanda, sin embargo, los gobiernos  pueden adoptar un precio de garantía oficial de un cierto producto, como frijol, por ejemplo y ¿por qué no con el café? que el gobierno pagará al productor cuando este no pueda vender su cosecha por encima de ese precio. Un subsidio al productor, pero que puede tomar la forma de precios máximos al consumidor.

El rol del Pacto Cafetalero se circunscribió a lo siguiente y del reporte de La organización internacional del café (OIC) de 1963 a 2013: 50 años sirviendo a la comunidad cafetera mundial transcribo los siguiente: “La eliminación de cuotas en julio de 1989 fue acompañada de varios años de precios tan bajos que a la situación del mercado se le llamó la crisis del café. La OIC se salvó a corto plazo con una prórroga de dos años del Convenio de 1983, durante la cual, como se dijo anteriormente, se hicieron una serie de esfuerzos para apoyar los precios, pero sin éxito. No obstante, en vista de la percepción general de los problemas con que se enfrentaba el café, los Miembros negociaron un nuevo Convenio, el Convenio de 1994. Los objetivos del Convenio, que no habían cambiado desde 1962, se hicieron mucho menos ambiciosos. Se disponía un aumento de la cooperación internacional, la provisión de un foro para consultas y negociaciones, cuando procediese, acerca de asuntos cafeteros y maneras de lograr un equilibrio razonable entre la oferta y la demanda, la recopilación y difusión de información estadística, económica y técnica, estudios y encuestas y alentar el consumo. No obstante, los primeros proyectos que se beneficiaron de la financiación del Fondo Común para los Productos Básicos (FCPB) se pusieron en marcha a tenor del Convenio de 1994, y esa actividad cobró cada vez más importancia a tenor del Convenio de 2001.

En 1995 se comenzó con el Proyecto de Café Gourmet y en febrero de 2013 se habían concluido o estaban en curso 38 proyectos por un valor total de US$105 millones, con US$55 millones financiados por el Fondo Común, instituciones donantes bilaterales y multilaterales facilitando cofinanciación por valor de US$29 millones y contribuciones de contrapartida de los países beneficiarios de US$21 millones. La financiación de proyectos del Fondo Común demostró ser de gran valor para el sector cafetero. Las contribuciones se facilitan en términos favorables, con frecuencia en forma de donaciones, y los proyectos pueden abordar cuestiones con que se enfrenta el café en muchos países, en vez de la habitual estructura bilateral en que los fondos se facilitan por los donantes a países por separado. Es más, todos los proyectos cafeteros (hasta tiempos muy recientes) tenían que ser aprobados por el Consejo Internacional del Café antes de que pudiesen ser aprobados por el Fondo Común. La Organización Internacional del Café  (OIC) fue habitualmente designada como el organismo de supervisión de los proyectos, que deberá estar de acuerdo con la estrategia de la OIC para todo el sector cafetero. La Organización, en particular a tenor del Convenio de 2001, creó procedimientos de análisis y evaluación de los proyectos, incluido un examen por un Comité Virtual de Revisión (Subcomité Virtual de Revisión a tenor del Acuerdo de 2007), que puede evaluar proyectos a nivel técnico con gran flexibilidad. La importancia del programa de proyectos fue reconocida en el Acuerdo de 2007, que estableció un Comité de Proyectos. La

lista de los proyectos demuestra la amplia gama abarcada”.

Bryan Lewin Daniele Giovannucci y Panos Varangis Funcionarios del Departamento de Agricultura y Desarrollo Rural del Banco Mundial de un informe tocante a la baja de precios del aromático rescato lo siguiente:  

“Como resultado de la dramática caída en los precios del café, la más estrepitosa en términos reales en 100 años, una buena parte de las 17 a 20 millones de familias que producen y venden café, – la mayoría pequeños agricultores en más de 50 países en vías de desarrollo –han afrontado considerables dificultades. El efecto desestabilizador de la crisis de precios ha expandido la preocupación en algunos de estos países que han experimentado quiebras bancarias, protestas públicas, y caídas dramáticas en los ingresos por concepto de exportación. En nueve países en vías de desarrollo, la producción de café representa más de

20 por ciento de los ingresos por divisas, mientras que en otros cuatro países aporta más que la mitad de los ingresos por exportaciones. De acuerdo con algunos cálculos, aproximadamente 100 millones de personas están afectadas directamente por el comercio de café. Y es que los cambios estructurales de los últimos años han alterado de manera significativa el mercado del café. Es así como han salido a flote un conjunto de nuevos paradigmas que enmarcan el futuro del café y que sin duda afectarán, de manera permanente, el bienestar de millones de personas que dependen del grano. Las consecuencias de la crisis en cada país y región han sido diferentes de acuerdo con la estructura de la industria. En América Central, por ejemplo, donde el gran tamaño de las fincas cafeteras requiere de mano de obra contratada, se ha presentado, de un lado un gran desplazamiento del empleo hacia otras fuentes, así como un empeoramiento de los niveles de pobreza entre los agricultores

más pequeños que deben ofrecer su mano de obra, y del otro, numerosos problemas en el sector bancario por la falta de pago en las deudas de los productores. En regiones como África, los costos sociales, particularmente para los pequeños caficultores, son también agudos y sus dificultades se agravan en el nivel nacional como resultado de los problemas ocasionados en la balanza de pagos y la caída en los ingresos.

Si bien, históricamente la caficultura ha estado sujeta a la volatilidad de la oferta y del precio como resultado de los choques climáticos, actualmente, la industria experimenta un cambio estructural en la naturaleza de la oferta, particularmente, incrementos en la cantidad y calidad en los cafés de Brasil y Vietnam. Estos países, junto con Colombia, explican hoy cerca de 61 por ciento de la producción total, por otro lado, el acceso creciente a los mercados financieros y de futuros, particularmente en países como Brasil, ha permitido a algunos productores manejar mejor el riesgo. Por su lado, los tostadores han respondido a los desplazamientos en la oferta adaptando su tecnología y aumentando el uso de arábicas naturales y robustas de bajo costo. Estos cambios se han dado a pesar de la evidencia que indica que tal práctica ha sido contraproducente al generar una respuesta negativa del consumidor que vio disminuir la calidad del café. Adicionalmente, la concentración creciente entre los tostadores, ha permitido trabajar con inventarios más bajos. Tal situación ha favorecido a las compañías más grandes y ha conducido a una considerable concentración en esta parte de la cadena de oferta. En este contexto, es importante entender las transformaciones que se han presentado en el mercado puesto que hay pocas esperanzas de reversar el considerable daño ocasionado por las fallas de mercado. Fallas entre las que se encuentran los desequilibrios en la cadena de mercadeo, o las fallas persistentes en los mercados privados (para el café, el crédito, y el riesgo) o las instituciones públicas que suministran información oportuna y exacta para que los productores manejen de la mejor manera su oferta”.

Los gobiernos pueden adoptar un precio de garantía oficial para el café pagando al productor cuando este no pueda vender su cosecha por encima de ese precio un subsidio al productor, pero que puede tomar la forma de precios máximos al consumidor.

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