Por: SEGISFREDO INFANTE

 Convencido que es un tema laberíntico, pero de frescura histórica, me atrevo a verificar una primera aproximación, en lo que sea aceptable dentro del espacio de un breve artículo de opinión. Sin ninguna duda son varios los autores que han abordado esta nueva disciplina modernísima, desde diversos ángulos, a veces contrapuestos. Creo que los precursores claves son el estadounidense Charles “Santiago” Sanders Pierce (1839-1914) y el suizo Ferdinand de Saussure (1857-1913). Pierce es considerado el verdadero padre del pragmatismo conceptual. Y Saussure es el padre de la lingüística. En ambos autores se basan algunos antropólogos y semiólogos (también semióticos) para sustentar o contradecir sus nuevos aportes en materia del “signo”, del “código” y de otros temas relacionados con la “comunicación”. El italiano Umberto Eco es quizás el más importante sintetizador (y sistematizador) de las teorías semióticas.

            La primera vez que escribí sobre una obra de Umberto Eco, fue durante el mes de julio de 1985, un texto reproducido cuando menos tres veces. Mi ensayito se titulaba “Los Signos Secretos de la Rosa”, que era una interpretación ligera sobre la novela “El Nombre de la Rosa”. Después escribí sobre “El Péndulo de Foucault”. Y por así decirlo he seguido mencionando a Umberto Eco, con mayor conocimiento y reciedumbre, en muchos artículos a lo largo y ancho de las décadas. En aquel lejano momento (1985) ni siquiera imaginaba que Eco era un férreo defensor del concepto “signo”.

            Al toro por los cuernos. Cuando Umberto Eco publicó su “Tratado de Semiótica General” en 1975, parece que uno de sus propósitos principales era sustituir la “Filosofía” y suplantarla por la Semiótica. Inclusive padeció la tentación de reemplazar a la “Antropología”. La llegada tardía de la semiótica imperial al mundo académico e intelectual de Europa y de América, se parecía al arribo tardío de los nuevos imperios a la mesa del reparto del mundo. Los nuevos imperios tienden a ser más violentos que los anteriores. Un solo ejemplo de esto es el “Tercer Reich”. Quisiera mencionar a una religión histórica tardía con postulados violentos. Pero creo que debo “callar”.

            La verdad es que el “Tratado de Semiótica General” es un libro detallista,  laberíntico, cansino y muy importante. Pero jamás de los jamases podría suplantar a la gran “Filosofía”. Ni siquiera a la “Antropología Cultural”, que realiza trabajo de campo en las comunidades más remotas. Esta tentación de anular la “Filosofía” desaparece del espíritu inteligente de Umberto Eco, al publicar “El Nombre de la Rosa” y, sobre todo, al escribir su libro “Semiótica y Filosofía del Lenguaje” en el año 1984. En ambos textos es notable su admiración inextinguible por la obra de Aristóteles y otros pensadores antiguos. Solamente los hombres inteligentes y sabios corrigen sus posturas originarias de primera, segunda y tercera juventudes.

            En “Semiótica y Filosofía del Lenguaje” Umberto Eco despliega un homenaje  directo e indirecto a la gran Filosofía. Veamos: En la historia de los conceptos semióticos “sobre todo aparecen filósofos. No me refiero sólo a los filósofos del lenguaje (desde Cratilo hasta hoy en día), sino a todos los filósofos que comprendieron hasta qué punto el análisis de la lengua y de otros sistemas de signos es fundamental para entender muchos otros problemas, desde la ética a la metafísica. Cuando esta lectura se lleva a cabo correctamente, nos damos cuenta de que todo gran filósofo del pasado (y del presente), ha elaborado de alguna manera una semiótica.” Es decir, una semiótica subyacente. (…) “No creo que pueda entenderse la filosofía primera de Aristóteles si no se parte de su observación de que el ser se dice de muchas maneras”. (…) “Pero incluso sin tratar de derivar toda filosofía de una semiótica, nos basta con examinar la tradición de la filosofía del lenguaje.” (…) “Preguntarse sobre las relaciones entre semiótica y filosofía del lenguaje obliga a distinguir ante todo entre semióticas específicas y semiótica general.” (…) “El caso de una semiótica general es diferente. Considero que es una disciplina filosófica, porque no estudia un sistema particular sino que pone categorías generales que harán posible la comparación entre sistemas diferentes. Para una semiótica general, el discurso filosófico no es aconsejable ni urgente sino, sencillamente, constitutivo.” (…) “Hay que apreciar el acto de coraje filosófico –y semiótico— que hace posible la Metafísica”. Mayor crédito que el que Umberto Eco le confiere a la filosofía primera de Aristóteles y a otros autores añejos, es difícil imaginarlo.

            No podemos ignorar que Umberto Eco pretende que la “Semiótica” sea una disciplina general, y que luego olvide que se trata de un concepto del siglo veinte. Nosotros proponemos en este artículo preliminar, que la Semiótica General es una rama de la gran Filosofía, enmarcada en la filosofía del lenguaje, diferente a la del Círculo de Viena, cuyos integrantes pretendieron convertir la “Filosofía” en ciencia lógica deshumanizante.

            Tegucigalpa, MDC, 06 de septiembre del año 2020. (Publicado en el diario “La Tribuna” de Tegucigalpa, el domingo 14 de septiembre del 2020, Pág. Siete). (También se reproduce en el diario digital catracho “En Alta Voz”).       

 264 total views,  2 views today

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here