El astrofísico y periodista español José María Martín habla sobre la desinformación en el contexto de la pandemia de COVID-19

Por Dunia Orellana

Santander, España. Vive junto al mar frío de Santander y sueña con regresar al calor de Honduras. La pandemia del coronavirus lo obligó a encerrarse en su apartamento en su nativa España, y no hay día en que no añore volver a La Ceiba para disfrutar junto a su esposa del color de las playas hondureñas.

José María Martín, nacido y radicado en Santander, en el norte de España, es un hombre interesante, ya que combina dos profesiones muy lejanas una de la otra: se graduó de astrofísico y periodista.

Trabajó como astrofísico en Italia y España, y como físico de la materia en México. Además ha sido voluntario de Naciones Unidas en San Salvador y periodista en Guatemala.

Tanto por el lado científico como por el periodístico es alguien a quien le agrada informarse sobre el porqué de las cosas. Para Martín, la cuarentena por la COVID-19 fue un modo de aprovechar el tiempo para aprender más sobre sí mismo y sobre la humanidad.

“Como todo el mundo, hemos aprendido bastantes cosas sobre virología e infectología”, dice el científico. “También aprendimos a practicar el distanciamiento social, que es la forma más efectiva de evitar los contagios. Los gobiernos imponen mascarillas, aunque no son muy efectivas porque la gente no es capaz de practicar permanentemente el distanciamiento social”.

Otra cosa sobre la que el periodista español ha aprendido mucho en estos extraños días de noticias falsas es a distinguir cuándo creer o no en lo que se publica en las redes sociales o en los medios de comunicación.

“El sentido común”, dice Martín, “es la mejor herramienta para distinguir una noticia falsa de una verdadera”. Para lograrlo es esencial leer y analizar qué intereses tiene quien escribe las noticias. “Sin embargo, mucha gente sólo quiere leer lo que ya ellos piensan con el fin de reafirmar sus ideas y por eso siempre leen los mismos medios afines a su ideología”.

¿Cómo sobrevive el encierro de varios meses un científico que vive solo, no usa las redes sociales y disfruta los paseos por el campo? Pues estudiando, aprovechando las salidas y comprando provisiones en un supermercado cercano, aunque a Martín no le gusta cocinar, “por eso compro cosas que no necesitan ser cocinadas o que ya lo estén”, dice.

Como científico ¿cómo han vivido la cuarentena tú y los tuyos?

Pues yo he pasado bastante bien la cuarentena porque he aprovechado al máximo las posibilidades de salir que estaban permitidas, ya que, como vivo solo, la probabilidad de infectarme era muy baja. Únicamente al ir a las tiendas había alguna posibilidad, pero en realidad hago la compra rápidamente, reduciendo así el riesgo.

Mi familia no ha notado mucho la cuarentena, ya que al poseer una tienda de alimentación tenían que ir a trabajar todos los días porque son un servicio esencial. En realidad han trabajado mucho más que en una época normal por el cierre de los grandes supermercados.

Desde tu punto de vista, ¿qué lección le deja a la humanidad esta pandemia?

Por un lado, se ve que la apertura máxima de fronteras que hay hoy en día permite propagarse rápidamente cualquier epidemia local y convertirse en pandemia. Aunque, por otro lado, el cierre de fronteras ha creado graves problemas a miles de personas que se han quedado atrapadas en países distintos al suyo sin poder retornar a casa. De hecho, hoy en día, tres meses después de comenzar el cierre de fronteras, todavía hay miles de ciudadanos atrapados, quedándose sin dinero para aguantar más tiempo en hoteles u otros lugares que deben pagar y cuyos gastos obviamente no estaban previstos al salir de su país.

¿Cómo consideras la respuesta del Gobierno español y la sociedad en general ante este desafío?

La respuesta no ha sido mala dadas las circunstancias y teniendo en cuenta que es la primera vez en esta generación de personas que sucede una pandemia de estas características. En cuanto a la sociedad, como en todos lados, hay gente concienciada con el problema y otros que incumpliendo las normas contribuyen a que haya nuevos brotes locales de COVID-19, como de hecho ya está ocurriendo en varios lugares debido a la celebración masiva de cumpleaños u otros tipos de reuniones festivas.

Tú que vives entre Honduras y España y conoces las dos realidades, ¿cómo crees que podemos salir adelante las y los hondureños?

En Honduras, por un lado es difícil conocer las cifras reales de infectados y muertos por la tradicional falta de estadísticas fiables, no sólo respecto de este asunto, sino en general. Por otro lado, la idiosincrasia del hondureño medio le lleva a desconfiar de las autoridades y, por ende, a no cumplir las normas emanadas de ellas, lo cual hace más difícil terminar con el problema.

Tú no tienes redes sociales; descríbenos un día de tu vida en esta cuarentena.

Aunque no uso las redes sociales, estoy totalmente bien informado de lo que sucede a través de las agencias de noticias, no a través de periódicos ni redes sociales que suelen manipular la información respondiendo a los intereses económicos o ideológicos de sus propietarios o sus emisores de supuesta información. Sin embargo, las agencias de noticias suelen ser mucho más neutrales dando noticias con poco sesgo ideológico. Y sé de lo que hablo, porque durante el período que trabajé como periodista mi función consistía en tomar la información de las agencias de noticias y adaptarla a lo que quería leer el público que normalmente leía nuestro diario.

Así, que además de informarme, iba a comprar los insumos esenciales y me dedicaba a aprender cosas nuevas en el plano científica o a distraerme con programas televisivos.

¿Cómo haces para escapar del aburrimiento y la soledad durante el encierro?

La soledad nunca fue un gran problema porque en condiciones normales también estoy sólo salvo por las visitas que hago a la tienda de mi hermano. Cosa diferente es cuando estoy en Honduras, donde mi vida social es mucho más amplia. Como ya dije anteriormente, el estudio, la televisión y la salida a la calle dentro de lo permitido ha hecho que no se me haga duro el confinamiento.

¿Qué es lo que más extrañas de Honduras? ¿Añoras volver?

En primer lugar, lo que más extraño es a mi esposa que vive en La Ceiba. Pero también echo de menos el calor, sobre todo en el largo, lluvioso y frío invierno de aquí. Por supuesto, también echo de menos la comida y las salidas nocturnas. Incluso el viaje por el país.

¿Cómo logras mantener saludable tu relación con tu esposa en esta cuarentena?

Como durante tantos años hemos estado separados por períodos de entre tres y seis meses, en realidad esta cuarentena no es más que otro período similar a los anteriores en lo que a nuestra relación respecta. En realidad, durante este período hemos estado más en contacto que de costumbre por el temor a que nos pudiese pasar algo a cualquiera de los dos, cosa que afortunadamente no ha sucedido.

¿Cómo sabes cuando una noticia es falsa o verdadera? ¿Cómo las noticias falsas y la propaganda influencian la opinión pública al punto de que llegan a prevalecer sobre la propia realidad, sobre todo para quienes viven en burbujas de redes sociales?

El sentido común es la mejor herramienta para distinguir una noticia falsa de una verdadera. Pero para ello hay que alimentar ese sentido común, leyendo bastante y pensando siempre qué interés hay detrás del que escribe la noticia. Sin embargo, mucha gente sólo quiere leer lo que ya ellos piensan con el fin de reafirmar sus ideas, y es por eso que siempre leen los mismos medios afines a su ideología. En este caso es muy fácil hacer pasar noticias falsas como verdaderas, ya que el lector tiende a creerse cualquier cosa que publique el medio que cree defensor de sus ideas. Ésto es muy evidente entre la gente que está obsesionada con las redes sociales, que sólo quieren que les repitan una y otra vez las ideas con las que ellos comulgan, llegando así a creer que esa es la verdad absoluta.

¿Cómo la bioseguridad ha cambiado tu interacción social y la de los demás?

El principal problema con el que yo me he encontrado es el de poder viajar a Honduras para estar con mi esposa. De momento no está claro cuándo abrirán las fronteras tanto España como Honduras y cuándo volverán a volar las compañías aéreas entre ambos países.

Respecto de la gente en general, los contactos sociales han disminuido y en algunos casos hay gente que siente pánico ante la idea de salir de casa y poder contagiarse. Ésto está llevando a la aparición de variados problemas mentales. De hecho, las consultas psicológicas están aumentando considerablemente.

¿Qué hacías antes que ya no puedes hacer en esta cuarentena?

Me encantaba ir a caminar por zonas rurales y montes, cosa que durante la cuarentena estaba prohibida. No se podía salir del propio municipio, que en mi caso es un municipio urbano con escasas zonas rurales.

¿Qué opinión tienes sobre el efecto de las enfermedades mentales en niños y adultos españoles? Si puedes, cuéntanos un caso un conocidos y conocidas tuyos que estén pasando por esta situación.

Como ya apunté más arriba, las enfermedades mentales se están disparando. Depresión, ansiedad, estrés y hasta brotes psicóticos están empezando a aparecer en grandes cantidades como efecto postraumático. De hecho, un familiar ha intentado suicidarse y ha terminado en un centro psiquiátrico. Esta persona era muy aficionada a salir de fiestas, de comida… y no estaba acostumbrada a estar confinada en su casa. Esto hizo que no aguantase la presión y terminase tan mal.

 Desde tu punto de vista científico, ¿cómo ves los avances contra la COVID y otras enfermedades?

Ahora hay muchos proyectos de vacunas y medicamentos para atacar la COVID-19 en diferentes partes del mundo. Es posible que esta sea la enfermedad que más rápidamente se cure en la historia de la humanidad porque es la primera vez que hay tanta actuación simultánea contra ella. Sin embargo, el interés por buscar remedios contra otras enfermedades a las cuales ya nos hemos acostumbrado es mucho menor, y mucho menor en el caso de enfermedades tropicales que no afectan a los países del norte. Enfermedades como el dengue ya tendrían cura hace mucho tiempo si no fuese porque se trata de una enfermedad tropical en la que los gobiernos y las empresas farmacéuticas no tienen mucho interés por el escaso rendimiento que sacarían de los enfermos que suelen ser personas de escasos recursos.

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