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Cuando a finales de la década de los noventa nació el fenómeno del ‘gota a gota’ en la ciudad de Medellín, cuna de uno de los mayores carteles del narcotráfico en Colombia, empezó un conteo regresivo para muchas personas de escasos recursos en América Latina que al pedir préstamos terminaron asfixiadas por la presión o pagando su muerte a cuotas.

En Colombia cada vez que en el cielo estallaban los juegos pirotécnicos sin ser fiestas patronales, en muchas ciudades sabían que los capos de las drogas habían ‘coronado’ un cargamento en Estados Unidos o Europa. Para esa época las luces artificiales reventaban varias veces por semana y la ganancia en dólares no se expresaba en cifras; se calculaba por el peso de los bultos.

Blanquear todo el dinero que ingresaba a Colombia como ganancias del narcotráfico era imposible. Así apareció la figura que hoy recorre las calles de los países de América Latina: el ‘gota a gota’, ‘chulco’ o ‘pagadiario’. Una modalidad creada para el lavado de dinero, pero que condena a la esclavitud financiera a los más pobres del continente y que ahora está en 16 países como lo confirmó esta investigación de El País de Cali en alianza con la plataforma periodística CONNECTAS.

Aunque es imposible precisar la dimensión de este fenómeno, un informe realizado por la Universidad Central de Bogotá revela que el ‘gota a gota’ mueve diariamente $2.800 millones de pesos en Colombia; cerca de un millón de dólares.

Andrés Nieto, analista de seguridad en la Universidad, aseguró tras el estudio que “Es tanta la cantidad de dinero que mueve el ‘gota a gota’, que de alguna manera se asemeja a las ganancias del narcotráfico”.

Sus víctimas han sido vendedores callejeros, pequeños comerciantes, amas de casa, mecánicos, conductores y todas aquellas personas que no tienen acceso a un crédito bancario. El ‘gota a gota’ no detalla si la persona tiene capacidad de pago o no, no exige trámites ni fiadores. Basta el documento de identidad y el dinero se entregan en minutos. La intimidación y la violencia es la prenda de garantía de que no se perderá el dinero.

En diferentes países de América Latina las estructuras armadas que trabajaban para los carteles del narcotráfico salieron a la caza de ‘beneficiarios’. La necesidad llevó a la población más pobre del continente a negociar directamente con el crimen organizado.

Una vez recibido el crédito, un cobrador, muchas veces en motocicleta, llegará a la misma hora durante los próximos 20 días para recoger una cuota que en el mejor de los casos terminará pagando un interés del 20 por ciento diario. Es decir, por un préstamo de $100 dólares se cobra una tarifa de $6 dólares durante 20 días. La persona termina pagando un total de $120 dólares.

Así se expandió el “Gota a Gota” por América Latina

1998 – 2004

En la primera década de este milenio el ‘gota a gota’ se extendía por toda Colombia a través de redes con asiento en ciudades como Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali y el Eje Cafetero. Las mismas desde donde han operado poderosos carteles de la droga.

2008 – 2009

Ecuador fue el primer país que importó esta modalidad en el año 2008 y posteriormente las redes de colombianos hicieron presencia con estos créditos en mercados y zonas marginales de Perú, adonde llegaron en el 2009.

2010

El modelo exitoso en ganancias probadas durante los dos primeros años llevó a un mayor auge en el 2010, cuando las redes de prestamistas empezaron colonizando a Chile y, a mediados de ese mismo año, otro grupo de colombianos ingresó como artesanos y fabricantes de muebles por la provincia de Salta hacia toda la República de Argentina.

En ese año se tuvo también reportes de una comunidad grande de colombianos que empezaba a radicarse en la provincia de Santa Cruz, en el sur de Bolivia y que se movía hacia Tarija y Cochabamba.

2011

En el año 2011 rompieron la barrera del idioma y se tomaron algunos de los estados más apartados de la periferia de Brasil hasta llegar a Sao Paulo y Río de Janeiro.

2012 – 2014

Los primeros prestamistas en llegar a México para abrir rutas los hicieron en el 2012, pero a partir del 2014, con la eliminación de la visa para los colombianos, se consolidó su accionar gracias a la alianza que lograron con bandas del crimen organizado de ese país.

La conquista de Centroamérica se realizó entre los años 2013 y 2014, cuando los créditos sin requisitos ni fiadores se tomaron los comercios y zonas marginales de Honduras y Guatemala, donde trabajan también en alianza con las maras salvadoreñas.

2015

Aunque a comienzos del 2019 Panamá reportó el primer caso de capturas de colombianos por ‘gota a gota’, en el 2015 se registró una serie de actos violentos y de muertes relacionados con esta actividad ilícita en la capital del país. Personas de nacionalidad colombiana y nicaragüenses indocumentados fueron las víctimas de estas redes.

2016 – 2017

Uruguay es el último país en el que aterrizó este fenómeno, a comienzos del 2017, y ya se tienen reportes de una persona asesinada y un cobrador colombiano desaparecido.

2018

Aunque no todos son por venganzas de ‘gota a gota’, en las cárceles de 18 países de América Latina duermen hoy 537 colombianos, 478 hombres y 59 mujeres, capturados por el delito de homicidio, según la base de datos que entregó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia y que se analizó para esta investigación.

A continuación encontrará detalles de la expansión de este fenómeno que preocupa a las autoridades de diferentes naciones debido a su contínuo crecimiento

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