Por: Patricia Murillo Gutiérrez- Periodista*
Ese es el provocador título de reconocido periodista español Teodoro León Gross (Ediciones Deusto, 2024), en el que inicia afirmando como una política sin contrapoder, degrada a la Democracia.
Honduras ha vivido de sobresalto en sobresalto. Recuerdo desde niña, que ya me apasionaba la comunicación, el periodismo, ya íbamos conociendo las voces a través de las escasas cadenas radiales de esas épocas, que eran las que, con marchas militares de fondo, anunciaban los golpes de Estado a presidentes constitucionales o golpes de barracas, entre los uniformados insaciables de poder.
Llegamos a la Universidad, y fuimos asiduos a las instalaciones de la Asociación de Prensa Hondureña, APH, aun no existía el Colegio de Periodismos tal Honduras y apenas empezaba la UNAH a formar periodistas universitarios. Para escuchar a los iluminados de ese tiempo.
Sin embargo, había un numeroso grupo de intelectuales, literatos que escribían especialmente en las columnas de opinión y análisis radiales, de prensa escrita y hacían editoriales en los poquísimos canales de Televisión existentes.
Hablo de esta sociedad que he conocido por más de 7 décadas, parece inclinada a vivir sin el mínimo sosiego, para llenar la mente colectiva de pensamientos como semillas productivas y poder tener mejores reflexiones, y una masa crítica de pensamiento, que nos impulse como sociedad hacia un efectivo desarrollo e irnos emancipando de nuestros carceleros, de todo tipo a los que jamás le importo la educación integral de tantas generaciones que ya se fueron.
En estas oscuridades, acentuadas aún más desde el retorno a la supuesta democracia allá por 1982, deberíamos ser más sinceros con nosotros mismos, o al menos más compasivos con nuestros hijos y nietos, para calibrar el despedazado, amorfo y peligrosamente desigual país que estamos heredándoles.
De allí que, aunque admitimos que las realidades de cada nación tienen sus propios matices, ya en sociedades con un Periodismo de más larga data y con sus partes claras y oscuras como es España, periodistas que han laborado en los grandes medios ibéricos, como Teodoro León Gross, ponen en el tapete del que tenga ojos para ver y oídos para escuchar, lo que llama: “La muerte del Periodismo” y como una política sin contrapoder degrada la democracia.
Solo citaré algunos de sus breves, pero sustanciosos capítulos, a ver si les resuena alguno como para servir de brújula y hacer un profundo examen de conciencia a todos los segmentos de poder de Honduras, de sus cuotas de responsabilidad, en lo que aquí podríamos creer, también hay un proceso disimulado o no, de agonía en nuestro Periodismo.
Periodismo que suena idílico aun, pero que en la práctica no lo es y en mucho por su ecosistema que va desde los que están atrás de los grandes , medianos o pequeños medios sin dar la cara, manejando en varios casos los hilos del poder y otros que aparecen como sus propietarios ,hasta los diferentes operadores, desde el reportero de calle, hasta los casi elitistas conductores de programas de opinión, que creen que sus verdades son las únicas del planeta y unos no tienen escrúpulos para enterrar las causas estructurales de la debacle que hay.
Ah sin dejar por fuera a muchos anunciantes, especialmente los que tienen millonarias pautas y por qué no decir, a los mismos gobiernos desde Municipales hasta los tres poderes del Estado, que cuentan con gruesas chequeras oficiales para hacer más grata la vida de tantos comunicadores, a costas de fusilar la investigación periodista científica que lleve acercarnos a la verdad e interpretación de los hechos.
O para creerse con derechos de intervenir en la política editorial de los Medios que aspiran ser independientes. Lo que antes decían de los auténticos comunicadores: “Los perros guardianes de la verdad”.
Teodoro Gross he seleccionado alguno de los títulos de los capítulos de tu disruptivo libro, veamos:
De cuarto poder a actor secundario. Un mal, mal negocio, vivir en realidades paralelas. La fascinación del acontecimiento. Estos son mis hechos, sino le gustan, tengo otros. Marcar agenda. De la verdad a la postverdad. Fake news o llámalo mentiras. El pesimismo de los charlatanes. Pero. ¿Hubo alguna vez 11 mil códigos éticos?
Seguimos con otros llameantes títulos del libro: Atrapados en las redes. ¿Quién se cree la credibilidad? Un problema de inteligencia, no precisamente artificial. Epilogo: ¿ ¡Aun vive!, ¿seguro?
Aquí me quedo, no sin antes pedirle al colega periodista Amílcar Ulises Aguirre, que trate de romper las barreras que encarcelan sus pensamientos, y liberar su mente de los más oscuros atavismos, que no se si son propios o de marcar alguna agenda, y contribuir como distractor a la mayor polarización entre nuestro pueblo, para evitar que empiece atisbar la génesis estructural que nos tiene cada día con peor calidad de vida.
Acepte su enorme error como ser humano, pero hágalo con la humildad que le puede llevar a redimirse en ese campo y pida disculpas públicas a la comunidad negra de la Patria hondureña que no necesita de sus conceptos generalistas de estigmatización y discordia y que vienen a alimentar más el paradigma violento que vivimos como sociedad. Esto es tema de derechos humanos.
Recuerde que ya aceptó su error y tuvo que dar disculpas públicas en su medio corporativo a la abogada y exdiputada Silvia Ayala, cuando, manifestó situaciones alejadas a la verdad, y que concitaban el descredito y el morbo popular contra ella.
No contribuya con sus actitudes alejadas de la mínima ética de la convivencia humana a sospechar que también en Honduras está agonizando la esencia del auténtico Periodismo, el trascendente, el vertical, que aspira a orientar a esta sociedad. sin manos sucias ni ases bajo la mesa.
Mientras tanto observemos pueblo hondureño, ¿Qué Medios están haciendo periodismo de investigación real, sobre el rey Midas de la desinformación en América Latina, Fernando Cerimedo y su tela de araña aquí en Honduras, que contribuyo a darle la estocada final a la pseudodemocracia que vivimos y nos tiene a punto de perder el país?
*Patricia Murillo Ex catedrática Universitaria de Periodismo.
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