La cuenca del Río Cangrejal comienza a escribir una nueva historia con el regreso de la guacamaya roja, una de las aves más representativas de Honduras. El proyecto busca restaurar la presencia de esta especie en su hábitat natural, fortalecer el equilibrio ecológico de la zona y promover un turismo sostenible que genere beneficios para las comunidades locales.
Los ejemplares provienen del programa de conservación de Macaw Mountain, en Copán Ruinas. En abril de 2026, un grupo de 16 guacamayas fue trasladado a La Ceiba para iniciar un proceso de adaptación al clima húmedo y a la flora característica de la región. Durante mayo, se programó su liberación gradual en dos etapas para permitir que las aves exploren y se establezcan en la cuenca del Río Cangrejal.
Las autoridades y organizaciones involucradas han hecho un llamado a la población para convertirse en protectores de estas aves, evitando perturbarlas, manteniendo limpias sus áreas de alimentación y fomentando entre las nuevas generaciones el respeto por la vida silvestre.
El programa es posible gracias al trabajo conjunto de la Municipalidad de La Ceiba, la Cámara de Turismo, Pro-Alas y el respaldo técnico y operativo de la Fundación Parque Nacional Pico Bonito (FUPNAPIB).
Esta iniciativa forma parte del proyecto nacional “Valle Sagrado de la Guacamaya Roja”, que busca replicar el exitoso modelo de conservación desarrollado en Copán Ruinas para que la especie vuelva a poblar los cielos hondureños.
“Cuidar de ellas es cuidar nuestro orgullo ceibeño”, expresaron los promotores del proyecto, quienes invitan a la ciudadanía a convertirse en guardianes de las guacamayas y asegurar su permanencia para las futuras generaciones.

