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Honduras sube en ranking mundial, pero la libertad de prensa sigue bajo amenaza constante: RSF

Tegucigalpa- La libertad de prensa atraviesa su momento más crítico en un cuarto de siglo, así lo revela el informe de la Clasificación Mundial 2026 de Reporteros Sin Fronteras, publicado este jueves.

-La puntuación media del conjunto de países del mundo nunca ha sido tan baja. Más de la mitad de los países se encuentran en una situación “difícil” o “muy grave” por primera vez en los 25 años de historia de la Clasificación.

Honduras se ubica en la posición 132 de 180 países, con una puntuación de 41.02, mostrando una leve mejoría respecto a 2025, cuando ocupó el puesto 142 con 38.5 puntos. Sin embargo, el avance numérico contrasta con una realidad marcada por la violencia, la impunidad y la autocensura.

De acuerdo con el cuadro de la Clasificación 2026 de Reporteros Sin Fronteras, Honduras se mantiene en la zona baja del ranking mundial, en posición 132 de 180 países, sin registrar un salto significativo que lo saque del bloque de países con mayores dificultades para el ejercicio del periodismo.

Más que una mejora puntual, el ranking 2026 evidencia que Honduras permanece en una zona de riesgo persistente, con un periodismo que opera bajo condiciones frágiles y sin cambios estructurales que permitan mejorar su posición en el corto plazo.

Aunque en años recientes y este 2026 ha mostrado leves variaciones, el país continúa rezagado dentro del continente americano y alineado con las tendencias más negativas de Centroamérica.

Según los datos disponibles de Reporteros Sin Fronteras, Honduras se ubicó en el puesto 142 de 180 países en el ranking mundial de libertad de prensa (2025), manteniéndose dentro de la categoría más crítica (“zona roja”) y entre los peores desempeños del continente americano.

Violencia, censura y miedo marcan el ejercicio periodístico en 2026

La organización advierte que el periodismo hondureño continúa desarrollándose en un entorno hostil, donde cubrir temas como corrupción, crimen organizado o procesos electorales implica riesgos elevados. La falta de garantías y la constante presión generan un clima que limita la libertad informativa y debilita el derecho ciudadano a estar informado.

Polarización política y presión institucional

El informe destaca que la compra de medios por inversores internacionales y la adquisición de plataformas locales por élites políticas y económicas han reducido el pluralismo.

En las regiones, radios comunitarias y medios locales enfrentan una situación aún más precaria, condicionados por la dependencia de la publicidad y la presencia de actores armados, lo que limita su independencia editorial.

El contexto político reciente tampoco ha favorecido a la prensa, en ese sentido las elecciones de 2025 y la transición de gobierno en 2026 estuvieron marcadas por alta polarización y cuestionamientos a los resultados.

La investidura de Nasry Asfura, respaldado públicamente por el presidente estadounidense Donald Trump, evidenció tensiones que también impactaron el ejercicio periodístico.

RSF señala que los comunicadores siguen enfrentando discursos denigrantes desde el poder, restricciones de acceso a la información pública y una ausencia de protección efectiva frente a amenazas.

Asimismo, el informe subraya que Honduras mantiene una de las tasas de impunidad más altas de la región, lo que agrava los riesgos para la prensa. Las acciones judiciales por difamación continúan utilizándose como mecanismo de presión, con penas de prisión que en algunos casos incluyen la inhabilitación profesional.

El Código Penal vigente desde 2020 contiene disposiciones restrictivas, y en 2025 se registraron querellas por difamación contra al menos doce medios, además de intentos de obligar a periodistas a revelar sus fuentes. Este entorno legal tiene un efecto inhibidor directo sobre investigaciones de interés público.

Precariedad económica y autocensura

A nivel económico, detalla el informe que la fragilidad financiera del sector limita la sostenibilidad del periodismo independiente.

En ese sentido, Honduras sigue siendo uno de los países más desiguales de América Latina, y esta realidad impacta en las condiciones laborales de los periodistas.

La dependencia de la publicidad en muchos casos ligada a intereses políticos o empresariales, incrementa la vulnerabilidad editorial y fomenta la autocensura. Aunque existen apoyos internacionales, la mayoría de medios independientes opera en condiciones extremadamente precarias.

Por otra parte, la polarización social se traduce en campañas de desprestigio y acoso en redes sociales, afectando especialmente a mujeres periodistas y comunicadores indígenas, quienes enfrentan ataques con componentes sexistas y racistas.

En materia de seguridad, la situación es crítica

Periodistas que cubren narcotráfico, crimen organizado, megaproyectos o violencia de género son blanco frecuente de amenazas, agresiones, persecución e incluso exilio forzado. RSF documenta que muchas de estas agresiones provienen de fuerzas del orden, incluyendo la policía militar y el ejército.

Aunque existe un Mecanismo Nacional de Protección, sus limitaciones operativas son evidentes. En 2025, al menos 45 periodistas y 15 comunicadores estuvieron bajo su cobertura, sin que esto evitará asesinatos, amenazas o desplazamientos.

Mejora en cifras, pero no en garantías

En las conclusiones del informe se remarca que el ascenso de diez posiciones en el ranking global no refleja una transformación estructural en las condiciones del ejercicio periodístico en Honduras. Más bien, evidencia que, pese a un leve avance, persisten problemas profundos entre estos impunidad, presión política, precariedad económica y violencia sistemática.

Finalmente en el caso de Honduras la advertencia de RSF, resalta que  sin reformas reales y garantías efectivas, la libertad de prensa en Honduras seguirá siendo frágil, y el periodismo continuará ejerciéndose bajo riesgo.LB

Los cinco puntos clave del Informe de RSF en la Clasificación 2026 : 

La puntuación media del conjunto de países del mundo nunca ha sido tan baja. Más de la mitad de los países se encuentran en una situación “difícil” o “muy grave” por primera vez en los 25 años de historia de la Clasificación.

De los cinco indicadores que miden el estado de la libertad de prensa en el mundo (político, legal, económico, social, seguridad de los periodistas), el que puntúa el marco legal es el que más ha bajado este año.

Estados Unidos (puesto 64) pierde siete posiciones, mientras que otros países americanos, como Ecuador y Perú, se hunden en la tabla.Noruega encabeza la Clasificación por décimo año consecutivo, mientras que Eritrea se afianza en el último puesto desde hace tres años.

Siria (141) registra el mayor avance en la Clasificación de 2026 (+36), tras dejar atrás la era al Assad.

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