Por: SEGISFREDO INFANTE

            En el mes de junio de 1988, publicamos en la vieja Editorial Universitaria de la UNAH, un libro dedicado a Rafael Heliodoro Valle. Era una especie de compilación de artículos de varios intelectuales del continente, en homenaje rezagado (o post-mortem) por los cincuenta años de labor periodística del hondureño instalado en México. El libro fue publicado con una bella ilustración de portada del gran pintor hondureño Miguel Ángel Ruiz Matutte. Para publicar y presentar aquel libro habíamos llegado a un acuerdo con Oscar Cerrato Mendoza, Ramón Oquelí, Eliseo Pérez Cadalso, Oscar Falchetti y el autor de estos renglones, que el evento se realizaría en los talleres de la imprenta aludida, con olor a tinta y papel. En el camino se sumaron a la iniciativa Juan Ramón Martínez, Fausto Maradiaga, Ángel Andrés Casco, Martha Leticia Landa Amaya y el embajador de la República Oriental del Uruguay don Alfredo Menine Terra. Asistieron al singular evento, realizado el día viernes 12 de agosto del indicado año 1988, varios escritores nativos como Jorge Fidel Durón, José María Espinoza Cerrato, Félix Cesario, Ángela Valle, Leticia de Oyuela, Dionisio Ramos Bejarano, Julio Rodríguez Ayestas, Mario Argueta, Sara de Medina, Ana Rosa de Merrian y otros que apenas comenzaban a escribir.

            La relevancia de puntualizar los datos anteriores es que el nombre de Rafael Heliodoro Valle había caído predominantemente en el olvido. Las cosas que se decían o escribían acerca de él, eran lugares comunes trillados, a veces cargados de maledicencia, como suele ocurrir contra los “compatricios” brillantes. Con la excepción de Oscar Acosta, Eliseo Pérez Cadalso, la misma Editorial Universitaria de la UNAH y un libro publicado por “EDUCA”, en Honduras casi nadie expresaba nada importante sobre el poeta y periodista multifacético Heliodoro Valle. Personalmente me entregué a la tarea de recopilar todas las cosas relacionadas con el evento de aquel 12 de agosto arriba señalado (que habían circulado en los medios), hasta convertir el legajo en un nuevo y modestísimo libro, titulado “Homenaje a Rafael Heliodoro Valle en los 30 años de su fallecimiento y 98 de su natalicio”, publicado un año después, en julio de 1989.

            A partir de aquel momento histórico todo mundo quiso apropiarse de la obra y de la personalidad de Rafael Heliodoro Valle. Como de la nada surgieron iniciativas por doquier, con nuevas publicaciones y eventos, que exhibían la habilidad de presentarse ante el público lector como si se tratara de los primeros sucesos inéditos. Para nosotros era, en cierto modo, indiferente. Cuando digo “nosotros” me refiero a Eliseo Pérez Cadalso, Ramón Oquelí, Oscar Cerrato y el autor de este artículo. Pues lo más importante, en esta esfera particular, es que por fin los catrachos se apropiaran de la figura continental de Rafael Heliodoro Valle, fundador del primer “Ateneo de América” en  Washington.

            En el curso del presente 2019, y en el marco de los sesenta años del fallecimiento del “Maestro Valle” como le decían en México, creo haberme comprometido ante mi amigo José Antonio Funes, de publicar cuando menos un artículo dedicado al “Hecatónquiro de América”, según lo había bautizado don Eliseo Pérez Cadalso. Un “Hecatónquiro”, por cierto, es un monstruo mitológico griego de cien brazos y cincuenta caras, al servicio del dios Zeus. “Don Eliseo” tuvo el acierto de colocar este inusual e impactante sobrenombre al poeta, bibliógrafo, cronista y periodista hondureño, por su capacidad de redactar o dictar simultáneamente varios artículos, y en publicarlos en diversos periódicos del continente. De esto ha dado fe su propio secretario personal Rafael J. Curiel, en un artículo del 30 de julio de 1957. También, según una anécdota famosa, el “Maestro Valle” comía y bebía como diez hombres, porque solía trabajar “como diez hombres”.

            Desde junio de 1988 en que nosotros le regalamos espontáneamente un homenaje, se ha publicado copiosa bibliografía ligada al nombre de Rafael Heliodoro Valle. Creo que vale la pena mencionar cuando menos algunos de estos libros y folletos: 1) “Mitología de Santiago en América”. (Editorial Universitaria, UNAH, 1989). 2) “El Espejo Historial” (Universitaria, 1991), con prefacios de Oscar Cerrato, Segisfredo Infante y Marcos Carías Zapata. 3) “Homenaje en Buenos Aires a Rafael Heliodoro Valle”. (Universitaria, 1991). 4) “Congreso Latinoamericano sobre Rafael Heliodoro Valle. Memoria.” (1991). 5) “Flor de Mesoamérica”, por Rafael Heliodoro Valle. (1995). 6) “Bibliografía de don José del Valle”, por Rafael Heliodoro Valle. (Editorial UNAH. Noviembre 2000). 7) “Iturbide, varón de Dios”, por Rafael Heliodoro Valle (Universidad Pedagógica Nacional, 2005). 8) “Guía del archivo de la correspondencia de Rafael Heliodoro Valle” de la mexicana Ludmilla Valadez Valderrábano; con introito de Víctor Manuel Ramos. (IHAH, 2009). Dejaremos para otro momento un comentario detenido sobre el libro “Rafael Heliodoro Valle, humanista de América”, de María de los Ángeles Chapa Bezanilla, por tratarse de un estudio sistemático extraordinario de la obra del catracho continental.

            Tegucigalpa, MDC, 08 de diciembre del año 2019. (Publicado en el diario “La Tribuna” de Tegucigalpa, el domingo 15 de diciembre de 2019, Pág. Siete). (Nota: Varios de estos artículos se reproducen en el diario digital “En Alta Voz”).               

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