Por Daisy Bonilla

La Pandemia Covid 19, ha venido a desnudar la endeble economía de miles de habitantes de esta ciudad de San Pedro Sula, los cordones de pobreza extrema se muestran en las calles por todas partes.

La pequeña y mediana empresa, a diario eleva su voz para solicitar y demandar mejores acciones de parte del gobierno, para aliviar sus cargas financieras, demandando líneas de readecuación y refinanciamientos sin intereses de sus líneas de crédito.

No es extraño, entonces, encontrar en un punto cualquiera de los semáforos de San Pedro Sula a personas de diferentes edades y sexo pidiendo algunas monedas o lempiras para comprar comida.

A manera de ejemplo; cito una historia repetitiva que sucede en la carretera que conduce a la salida al norte, en este trayecto se encuentran instalados asentamientos humanos, a la ribera de los ríos Armenta y Rio Blanco, allí habitan en sus casitas de uno o dos cuartos construidas con láminas de zinc y tablas de orilla familias completas, que por lo reducido del espacio de su hogar no pueden cumplir la ordenanza municipal sobre el distanciamiento social de uno y hasta dos metros.

Estos habitantes, estigmatizados, como “la gente de los bordos”, han tenido que salir a la carretera junto a sus vástagos con latas, botes plásticos, pailas y pancartas, a pedir a los transeúntes una limosna para comprar comida.

A medida que se avanza en el recorrido, las escenas se repiten con mayor frecuencia, grupos como los descritos, que se abalanzan a los vehículos en marcha, en busca de un trozo de pan o dinero para comprar alimentos.

Parece ser una escena de película, pero no es así, esto es de la vida real, atrás quedo el slogan; “SPS Ciudad Industrial de Honduras” de hombres y mujeres trabajadores, hoy la mayoría de su gente está inmersa en el silencio del Toque de Queda, que desde hace un mes decretó el gobierno.

La pandemia del Covid19 continúa cobrando vidas y cada día las cifras de contagiados se incrementa, se rumora que los hospitales Leonardo Martínez y Catarino Rivas están a punto de alcanzar su máxima capacidad. Será que; ¿las estrategias gubernamentales han sido insuficientes? o ¿la respuesta de la ciudadanía ha sido relajada?

Entre los mensajes que portan los sampedranos apostados en los puntos de los semáforos se podían leer “Tenemos Hambre”, “queremos trabajar”, pero uno en especial llamo mi atención; el exhibido en una manta en las cercanías del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), en el que se leía “NO NOS MATARÁ EL COVID 19 SINO EL HAMBRE”.

Esta semana se decide, ampliar hasta finales del mes de abril la suspensión de garantías y cierre total de los departamentos de Corté, Colón y Yoro. La idea es restringir la circulación de personas y evitar mayores contagios con el Covid19. Recordemos que SPS es la ciudad con mas casos de contagiados y número de fallecidos.

 Mientras que el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) exigió días atrás al gobierno, ampliar medidas para salvar algunas empresas, estas medidas deben ser contundentes para salvar la economía, proteger miles de empresas y evitar la pérdida de millares de empleos.

Según un informe del Banco Mundial; estima que Honduras a creado el paquete de medidas fiscales más pequeño (menos del 1 por ciento del producto interno bruto) de América Latina, para ayudar a las empresas frente al establecido por otros países de la región. El documento advierte que el país entrará en recesión en el 2020, en medio de la epidemia del Covid19, lo cual conducirá a un aumento de la pobreza y la desigualdad, conforme disminuyan las remesas y la clase trabajadora más vulnerables pierdan sus ingresos a raíz de la falta de empleos.

Sin embargo, ante ese panorama desolador, no hay que perder la esperanza de que algún día no muy lejano, los sampedranos con menos recursos económicos dejen de ser los protagonistas de escenas tan tristes, que evidencian la precaria situación en la que conviven, como consecuencia de un deprimido sistema de salud y educación pública y la falta de empleos justamente remunerados.

Ante este panorama, Honduras requiere de las mentes más probas que trabajen por el bien de su patria, de sus habitantes y por las nuevas generaciones, que se pongan la camiseta catracha como lo hacen los médicos y enfermeras que combaten el Covid19, ¿están listos los hondureños para asumir este desafío?, que pasa por la unidad y concertación nacional, solo el tiempo nos dará la respuesta.

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