Juan Ramón Martínez
No es bueno el espectáculo que da una parte de la clase política en este momento de transición obligatoria del mando presidencial y legislativo. En el fondo estas conductas se explican por la falta de formación democrática y poco compromiso con el bien común. Escorados por conceptos autoritarios fascistas o marxistas pasados de modo.
Tiburcio Carias Andino estuvo en la presidencia 16 años continuos. Para ello, transformo el Congreso en Asamblea Legislativa; y produjo otra constitución. Solo la Carta del Atlántico –fruto de los vencedores de la II Guerra Mundial— en la que se exigía la democracia como forma de gobierno y el embargo de armas por parte de Estados Unidos, le obligo a dejar el Ejecutivo. Seis años después, intento volver y casi lo logra. El obstáculo lo creo Gálvez y Williams, que dividieron al Partido Nacional y le permitieron al Partido Liberal reorganizarse y bajo el liderazgo de Villeda Morales, ganar las elecciones en 1954.
La Constitución de 1936 exigió mayoría absoluta. Los diputados del PN y los del MNR no asistieron al Congreso. Y al no instalarse legislatura el país se precipitó en la irregularidad y Julio Lozano asumió la dirección del país en calidad de Jefe del Estado. Dictadura y golpe de estado militar. Elecciones para una asamblea Constituyente permitieron la elección en segundo grado, al Presidente de la Republica. Los liberales, pudieron llegar al ejecutivo por casi seis años, hasta que López Arellano se insurrecciono, entrando el país a los pasillos de la dictadura.
Ahora Mel, Xiomara, Redondo y otras figuras menores se resisten a dejar el poder. Dos tercios de los electores rechazaron al gobierno de la familia Zelaya. Porque fueron malos administradores y el discurso de su candidata no se concilio con lo que el pueblo quería: seguridad, empleo, más dinero en los bolsillos y una política más amistosa con los aliados tradicionales. Mel se ha inventado explicaciones peregrinas. Que en las encuestas Rixi estaba en primer lugar. Asfura iba en la cola. Y basto que Trump, tres días antes de las elecciones, dijera que era su favorito para que ganara las elecciones. Por 27 mil votos sobre Nasralla.
Las cosas no fueron así. En ninguna encuesta –excepto en las privadas que solo Mel conocía– Rixi estuvo en primer lugar. Nasralla y Asfura se disputaban con cifras cercanas el primer lugar. Había un empate técnico. Es muy probable que las afirmaciones de Trump, hayan influido para que los nacionalistas distantes, regresaron y votaron por Asfura. Y liberales que confiaban en Nasralla, se quedaron en casa y no salieron a votar.
Como la firma extranjera encargada de anticipar los resultados falló y las diferencias fueron tan ajustadas, fue la oportunidad para que Mel construyera un relato falso e iniciara un proceso destinado a impedir que la soberanía popular por medio del CNE, expresara el ganador de la titularidad del Ejecutivo. Empezó manipulando a Nasralla y éste otra vez, falto de nervios democráticos, cayó en la trampa. Zelaya sin autoridad, pero sabiendo que repitiendo e insistiendo en sus afirmaciones podía sembrar la duda, construyó una estrategia para impedir que el CNE hiciera la declaración correspondiente. Logró la complicidad de liberales, pinuistas y democristianos para boicotear el escrutinio. Incluso el representante de la ONU en Tegucigalpa, se implicó anticipando que el CNE no haría la declaración porque ello era imposible.
Pero el CNE neutralizando el boicot de Marlon Ochoa hizo la declaración. Aquí, tomo el relevo del ataque al sistema democrático Luis Redondo Presidente del Congreso que consecuente con su función usurpadora embroco al legislativo en una tarea ilegal, desde la ilegalidad que, llevo incluso a las FFAA, a hacer una declaración que al final hizo entender a los que no querían dejar el poder a resignarse; e irse para sus casas. El ultimo puchero lo hizo Xiomara. Accedió a la transición de su administración al nuevo “gobierno de facto”. Desconociendo sin autoridad la soberanía popular. Solo mostro su mezquindad e ignorancia de la ley y la Constitución, así como su falta de respeto a la ciudadanía.
Los observadores internacionales no han tenido mayor respeto de los hondureños. Y ahora con los actos irregulares de Mel, Honduras goza de menos respeto. Asfura y los demócratas –nacionalistas y liberales– tendrán que hacer ingentes esfuerzos para que la comunidad internacional aumente su respeto por Honduras. Parece que Mel seguirá incluso fuera del gobierno dañando al país. Desprestigiando las instituciones sin que podamos hacer nada. Y ello no es justo.
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