Ruth Bonilla – En Alta Voz
La Universidad Católica de Honduras (UNICAH) se convirtió hoy en el epicentro de una reflexión vital sobre el bienestar emocional. Bajo el título “Resiliencia y manejo del estrés”, se llevó a cabo un foro multidisciplinario que abordó cómo las presiones de la vida moderna y académica impactan la salud mental de los estudiantes y la sociedad en general.
El evento destacó por la diversidad de perspectivas de sus ponentes, quienes analizaron el fenómeno desde el ángulo clínico, espiritual y terapéutico: Judith Andino (Psicoterapeuta): Se centró en las herramientas de resiliencia, definiéndola no solo como la capacidad de resistir, sino de salir fortalecidos de la adversidad.
Luis Gutiérrez (Sacerdote y Psicólogo): Aportó una visión humanista, conectando la salud mental con el propósito de vida y la importancia del acompañamiento emocional.
Mario Aguilar (Psiquiatra): Explicó los procesos neurobiológicos del estrés y cómo, al no ser tratado, puede derivar en cuadros clínicos graves.
Paolo Peregrillo (Médico y Psicoterapeuta): Enfatizó la conexión mente-cuerpo y la importancia de la detección temprana de síntomas psicofísicos.
Resiliencia y propósito: Transformar la crisis
Durante el foro, los participantes estuvieron en acuerdo que el estrés prolongado puede ser un precursor de problemas más serios. Se abordó cómo la presión para sobre salir académicamente y las dificultades personales pueden llevar a los estudiantes a experimentar un cansancio emocional extremo.
La carencia de estrategias para afrontar el estrés puede provocar depresión, una condición que, si no se trata a tiempo, puede resultar en la pérdida de motivación por vivir e incluso en pensamientos suicidas.
En el transcurso del seminario, el médico y psicoterapeuta Paolo Peregrillo afirmó que “existen pensamientos que construyen y pensamientos que bloquean”, al indicar la influencia crucial que tiene la mente en el bienestar emocional. Aclaró que los pensamientos positivos aumentan la autoestima, favorecen la resiliencia y ayudan a afrontar los retos con más claridad; en contraposición, los pensamientos negativos y repetitivos pueden crear inseguridad, ansiedad e incluso predisponer a la depresión. En este contexto, subrayó la necesidad de reconocer los patrones de pensamiento que impiden el desarrollo personal, buscar ayuda profesional cuando sea necesario y promover una cultura en la que expresar lo que se siente no sea objeto de estigmatización, sino un paso fundamental hacia una salud emocional adecuada.
Por otra parte, Luis Gutiérrez, sacerdote y psicólogo, destacó que la salud mental debe entenderse como una dimensión esencial del ser humano, al mismo nivel que la salud física y espiritual. Señaló que muchas personas enfrentan conflictos internos, ansiedad, depresión y crisis existenciales en silencio, por temor al qué dirán o por creer que deben resolverlo todo solos. En ese sentido, subrayó que buscar ayuda profesional no contradice la fe, sino que la complementa.
El Dr. Aguilar centró su ponencia en los hilos invisibles que conectan la mente con el cuerpo. Explicó que el estrés activa una cascada neurobiológica compleja que, si bien es útil para la supervivencia a corto plazo, resulta devastadora cuando se vuelve crónica.
El valor de pedir ayuda y el autocuidado
La terapeuta Judith Andino dirigió su enfoque hacia las herramientas de resistencia, relacionándolas claramente con el bienestar mental. Comentó que la resiliencia no se limita a aguantar el sufrimiento o enfrentar retos, sino que abarca la habilidad de navegar por las dificultades y salir con una mayor fortaleza emocional. Desde su perspectiva, cada momento de crisis puede ofrecer una chance para una renovación interna, siempre que se cultiven los recursos psicológicos necesarios.
Además, destacó que la resiliencia es un proceso activo que se desarrolla constantemente, y que cuidar la salud mental requiere admitir nuestras debilidades sin miedo, reconociendo que pedir ayuda no es un signo de fragilidad, sino una manifestación de responsabilidad propia.
También, se hizo hincapié en la importancia del cuidado personal mediante actividades como la actividad física, un sueño reparador y una administración equilibrada del tiempo, aspectos fundamentales para preservar el bienestar emocional.
La actividad concluyó con un llamado a la prevención, la empatía y la acción temprana, recordando que hablar sobre salud mental puede marcar la diferencia entre el silencio y la oportunidad de salvar una vida.
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