La fe volvió a tomar las calles desde la noche del lunes con el inicio de la tradicional Alborada en honor a la Virgen de Suyapa, una celebración que reúne a miles de hondureños en un ambiente de oración, música y profunda devoción.
Desde ese momento, la Basílica Menor de Suyapa y sus alrededores comenzaron a llenarse de feligreses que participaron en cantos, plegarias y actos religiosos que se extienden hasta el amanecer.
La celebración conmemora los 279 años del hallazgo de la Virgen de Suyapa, Patrona de Honduras, y reúne a creyentes de todas las edades que mantienen viva la tradición que pasa de generación en generación.
Familias completas, jóvenes y adultos mayores permanecen en vigilia durante horas, muchos desde antes de iniciar la alborada, como muestra de agradecimiento, promesa o petición a la Virgen.
El ambiente también se vuelve un punto de encuentro para fieles provenientes de otros países.
El del santuario en un espacio de unidad espiritual y convivencia comunitaria.
La Virgen de Suyapa es el principal símbolo religioso de Honduras.
Su devoción se remonta al 3 de febrero de 1747, cuando, según la tradición, dos campesinos hallaron la pequeña imagen en las cercanías de Tegucigalpa.
La estatuilla mide apenas seis centímetros, la cual está tallada en madera de cedro y representa a la Inmaculada Concepción, pero su significado para los hondureños es inmenso y profundamente tradicional.
A lo largo de los años, miles de fieles le atribuyen milagros, favores y protección, donde se está fortaleciendo una devoción que ha trascendido fronteras y generaciones.
La fé también se refleja en el simbolismo de las doce estrellas, asociadas al pasaje bíblico del Apocalipsis, que refuerza la imagen de la Virgen como madre espiritual y protectora del pueblo hondureño.
Haciendo del 3 de febrero una fecha clave en la identidad nacional.
Redactado por: César Ramos





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